«A Sánchez le pasa lo que a Schubert, que vivía alejado de la dura realidad mientras los amigos le pagaban las copas».
Sin talento ni talante. Por Manuel Artero

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«A Sánchez le pasa lo que a Schubert, que vivía alejado de la dura realidad mientras los amigos le pagaban las copas».

Ochocientos cincuenta asesinados para conseguir el autogobierno que ahora, sin disparar un solo tiro, están cerca de conseguir. ¿Mereció la pena el dolor, la muerte?