Sánchez pasa de Feijóo y prefiere pagar su propio gobierno con la dignidad y el dinero de los españoles. Esto huele ya a 3ª República.
La Portada de Linda Galmor: Esto huele ya a 3ª República

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Sánchez pasa de Feijóo y prefiere pagar su propio gobierno con la dignidad y el dinero de los españoles. Esto huele ya a 3ª República.

¿Socialismo = Igualdad? ¿Socialismo = Progresistas? No. Lo importante es el poder y sus privilegios.

El Chuloputas consentido es común en política. Los de progreso se llevan la palma. Pedro, Pablo, Félix, José Luis, Íñigo,… Rubiales, ahora no mola.

Tampoco tardó mucho la presidente¹ del Congreso, Francina Armengol (“¡Manda h…os!” que lo sea) para dar comienzo al trámite parlamentario.

El Felón preferiría, a dicho ‘alivio’, llamarlo AMNISTÍA pero él sabe que, en nuestra Constitución, ‘alivio’ tan excrementicio en modo alguno cabe.

¿Facilitará solo la investidura de quienes quieren derrocarlo y desmembrar el Estado? Majestad: difícil decisión la suya…

Puchemón ve blandito a Sánchez y cada día que pasa incluye un algo más en el pacto de investidura. Todo un despropósito.

A Sánchez le ponen cachondo las líneas rojas. – No hay huevos para indultar a criminales. – No hay huevos para gobernar con perroflautas…

El nazionalismo de pedanía es decisivo e impone sus condiciones a Sánchez: – ¡Desjudicialización del procès y pastizarra pa disfrutá!

En Cataluña vale todo. PujolSA sangró a sus paisanos y por ende a España y… ¡está en su casa! Puchemón, previo al golpe de estado, tuvo conversaciones para ello con Putin y…

El ‘no es no’ te lleva a Puigdemont. Y Puigdemont te lleva a la desigualdad entre españoles. Y Manolo, en el chiringuito, con su idea platónica de la izquierda

Balada lúgubre de un escuálido tafanario que quiso pasar de pobre a millonario y tuvo que afrontar, por ello, todo un calvario.

El chantaje catalán y Vasco decidirá la Mesa del Congreso. – No a los fachas del PP. – La única extrema derecha está en Junts per Puchemón y PNV.

Como dice el refrán: «Más vale una vez colorado que ciento amarillo», y llevamos muchas decenas de años «amarilleando» más de la cuenta.