Ahora, los que llevaron cajas de pino al hombro, ladran por la paz en el mundo, en vez de morder a los asesinos. Menos mal que todavía no existen los Delitos de Asco.
Del Asco, como terapia. Por Manuel J. Pérez Lorenzo

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Ahora, los que llevaron cajas de pino al hombro, ladran por la paz en el mundo, en vez de morder a los asesinos. Menos mal que todavía no existen los Delitos de Asco.