La tan reprobable como indeseable moralidad de la manada y sus hechos delictivos, o no, para la Justicia

 El Prenda y sus secuaces de La Manada horas antes de la supuesta violación en Sanfermines
El Prenda y sus secuaces de La Manada horas antes de la supuesta violación en Sanfermines

 

 

No quiero prejuzgar nada. Y si la primera impresión que tuve como ciudadano era, más allá de mi actividad profesional, que los miembros de la autodenominada “Manada” eran unos salvajes violadores que merecerían pudrirse en prisión durante muchos años, ahora tengo que decir que que las cosas hay que analizarlas con exhaustividad, objetividad y mesura porque al principio estos temas tan delicados se analizan en caliente de manera pasional y emocional.

“La víctima de la presunta violación por la manada ha declarado en el juicio que no opuso resistencia porque se quedó en estado de shock”

La víctima de la presunta violación ha declarado en el juicio que “No opuso resistencia porque se quedó en estado de shock” Sinceramente, creo que la ha “cagado”. No me imagino yo a una presunta violada haciendo todo tipo de “cosas” sexuales con 5 chicos jóvenes sin oponer resistencia. No me lo imagino. Todavía más cuando parece ser según se desprende en los vídeos ella incluso “jadeaba”. Entiendo que una mujer violada tiene que resistirse claramente si lo que está sucediendo no cuenta con su consentimiento. El abogado de la defensa tiene bastante allanado el camino para contrarrestar y refutar de manera creíble la versión de la violación con la del pleno consentimiento. Como abogado creo que esta afirmación hace que el abogado de la defensa puede desmontar de manera motivada la presunta violación.

Y quiero hacer constar un importante dato. Doy mi opinión desde el punto de vista estrictamente jurídico. Desde mi corazón y sentimientos, los componentes de la manada me parecen unos seres absolutamente despreciables, unos auténticos macarras, unos chulos indeseables y la práctica sexual que cometieron, con independencia de que fuera delito o no, es una práctica sexual absolutamente reprobable, aberrante y por la que siento verdadero asco.

Pero aquí no estamos juzgando su indeseable o reprobable moralidad sino unos hechos que puedan ser o no delictivos. Nada más y nada menos.

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Javier M. B.

Javier M. B.

Mi nombre completo es Javier Muñoz Bargueño y me considero amigo de mis amigos, idealista, romántico, vehemente, nostálgico, sentimental, sensible, sencillo, nada materialista, creyente. Mis pasiones: los animales, la literatura. Soy amante de España con todas las palabras, de sus gentes, de sus pueblos, de su historia, geografía, de su gastronomía, etc. Demócrata y liberal convencido. Cristiano, como seña de identidad. Conversador y polemista respetuoso, nunca intolerante. Mi frase favorita: "No es más feliz quién más tiene sino quién menos necesita"

4 comentarios sobre “La tan reprobable como indeseable moralidad de la manada y sus hechos delictivos, o no, para la Justicia

  • el 16 noviembre 2017 a las 17:45
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    Javier, en mi opinión se ha dejado una cosa en el tintero: Que, además de lo que podamos opinar sobre los hechos, son unos auténticos gilipollas.

    Por que es de gilipollas dejar las pruebas que hemos tenido ocasión de ver.

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  • el 16 noviembre 2017 a las 18:21
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    Creo que el presente artículo obvia de manera clara una parte esencial de este caso. La psicología, donde de manera muy sencilla se puede probar que una persona en el estado de esta chica y con un shock post traumático, queda completamente paralizada, donde ni un solo músculo de su cuerpo es capaz de responder a ningún neurotransmisor. Con todos mis respetos, considero que en temas tan delicados y más cuando la ciencia está por medio, las opiniones personales pueden ser muy contraproducente.

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  • el 16 noviembre 2017 a las 19:11
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    Javier, enhorabuena por tu ´fichaje´. Saludos

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  • el 26 abril 2018 a las 17:25
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    Si las cosas fuesen así de sencillas, no necesitaríamos jueces, con un ordenador al que meterle los datos todo resuelto.
    Los jueces deben discernir y aplicar el espíritu de la ley, no su literalidad.
    No he podido formarme una opinión ante tanta intoxicación informativa.
    Tengo que confiar en el criterio de los jueces.
    Salud.

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