‘Parece que (esta vez, sí) la novela negra se nos muere’. Por Miguel Ángel Contreras Betancor

 

El color del humo (noventa años de ‘Cosecha roja’)
El color del humo (noventa años de ‘Cosecha roja’). Revista Cntraluz. Literatura en negro

“La novela negra puede morir. La novela negra puede morir. Y el teatro con el DVD, y el cine con el DVD, y el libro de papel con el electrónico”

La novela negra puede morir. La novela negra puede morir. La novela negra puede morir. La novela negra puede morir. La novela negra puede morir. Y el teatro con el DVD, y el cine con el DVD, y el libro de papel con el electrónico. Y el vídeo club con el DVD… Pueden morir. La novela negra puede morir. La novela negra puede morir. Y don Benito Pérez Galdós puede morir. Cervantes puede morir. La novela negra puede morir.

Se publican inmensos ladrillos que etiquetan como un “thriller que le hará perder la cabeza” y lo cierto es, que la única pérdida, además de la económica, tiene que ver con la ilusión. El realismo puede morir. La vida puede morir. Las editoriales pueden morir. Algunas editoriales tienen tanto interés por la calidad que la calidad de lo que publican les importa un carajo. La imprenta puede morir. Los lectores pueden desertar, morir, exiliarse y hasta cambiar de género… literario. El universo conocido puede desaparecer. El frío es bueno o malo, según…

La novela negra puede morir de éxito ¿o puede palmarla por una sucesión de decisiones disparatadas? Pues bien, el asunto es que la novela negra podría estar al borde de una glaciación. O en el peor de los casos, a un minuto de morir por culpa del frío escandinavo que ya no enfría tanto. Recuerde, estimado lector, que vivimos presa de los oráculos que todo lo ven, saben, huelen y cocinan. En definitiva, la novela negra se muere. Se muere. Se muere. Se muere. Se muere. Por favor, asistan vestidos de riguroso negrocriminal, porque esto se acaba. Llega a su final mientras grandes manuscritos se pudren en el habitual cajón, y ‘paracaidistas’ que hasta hace diez minutos no tenían ni la menor idea de quién carajo era Chandler o Ibáñez, ahora pontifican sobre novela negra. Otros, que afirman que ellos no son escritores negros, que lo suyo es contar historias reciben ovaciones del respetable hasta que les sangran las palmas (porque realmente nunca quisieron, pretendieron o persiguieron tamaña etiqueta, mas la culpa es o fue del editor y del vecino del quinto muy fanático de la ciencia ficción).

Y la novela negra morirá. Se nos muere de la risa con algunas lágrimas. Se nos muere de tanta persecución que no se cree ni el tato. La palma ante productos que no han visto a un profesional de la corrección ortotipográfica ni por error -y pagas 20 o 40 euros por un desastre-. Pero claro, la novela negra se muere. Se muere porque falta amor, porque estamos tiesos ante tanta muerte de un género que se muere porque… se muere por el mismo motivo que nos morimos todos: por un fallo cardíaco.

Hunter S. Thompson con su máquina de escribir. 1970
Hunter S. Thompson con su máquina de escribir. 1970

“Pasado un tiempo, conoceremos las causas reales del fallecimiento, siempre y cuando el asunto esté en manos de un forense competente que no tema a la parca”

Pasado un tiempo, conoceremos las causas reales del fallecimiento, siempre y cuando el asunto esté en manos de un forense competente que no tema a la parca. La novela negra se muere. Larga vida a la vida mientras haya vida, que es el combustible del que se nutre la novela negra que se muere. Dicen que dicen que han afirmado gentes que dicen que la novela negra se muere, con gesto serio o no; que de eso no dicen nada. Pero dicen que lo han dicho, porque yo también he oído que dicen que la novela negra se nos muere. Y claro, esto llega al final, como la vida (¿y también la novela negra?). Y sí, parece que esta vez la novela negra se nos muere… hasta el próximo entierro, que de eso saben algo algunos que afirman que la novela negra se nos muere. Aunque bien mirado, tal vez hayan querido decir algo parecido a esto: ¿Y si la novela negra española no estuviese al borde de la muerte y sí al límite de aguantar tanto pufo?

Reciba un afectuoso saludo de quien esto ha escrito y que es una persona tan optimista que entiende que la novela negra es uno de los grandes géneros literarios, tanto y tan real, como la vida misma.

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Miguel Angel Contreras Betancor

Miguel Angel Contreras Betancor

Podría afirmar que nací en Las Palmas de Gran Canaria y no me equivocaría, incluso, si fuera menester, no me importaría aseverar que en el oficio de escribidor -variantes: plumilla y creador de historias- llevo dando el coñazo varias décadas. Tanto es el cariño que siento por el arte de casar vocales y consonantes, que en actualidad edito y dirigo la revista https://revista-contraluz.es , una web dedicada a los géneros negro y policial Y ahí estoy, con el alma llena de balazos y los ojos a rebosar de enigmas y medias verdades. Casi, como la vida misma.

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