El Estatuto de Guernica: Un acuerdo manipulado por el nacionalismo. Por Eugenio Narbaiza

Vidriera que cubre uno de los salones de la Casa de Juntas de Guernica, en la que se representan el árbol y los fueros
Vidriera que cubre uno de los salones de la Casa de Juntas de Guernica, en la que se representan el árbol y los fueros

“Ayer 23 de octubre, se han cumplido 39 años desde la aprobación y puesta en marcha del Estatuto de Guernica”

Ayer 23 de octubre, se han cumplido 39 años desde la aprobación y puesta en marcha del Estatuto de Guernica, como culmen de la aspiración del estado democrático español que reconoce en su Constitución, la singularidad de esa región, dándole la posibilidad de poseer un autogobierno compartido con la nación española, desde los parámetros establecidos en la carta magna que nos dimos los españoles.

A lo largo de estos 39 años, la sociedad vasca ha visto como su desarrollo político, económico y democrático, estaba condicionado por la existencia de una banda terrorista que, con el asesinato de ciudadanos, ha obstaculizado la existencia de un desarrollo democrático de la sociedad. Una sociedad en donde la libertad de expresión, de opinión y el ejercicio de la política en todos sus aspectos, así como el derecho a la vida, han estado a merced de unos pistoleros que, con sus actos, han amedrentado a gran parte de la población, llevándola a un camino de terror, miedo y limpieza étnica, para favorecer la existencia, el gobierno y el desarrollo de una ideología, el nacionalismo, que ha gobernado en pro de sus intereses sin tener en cuenta, la importancia de la convivencia de los ciudadanos, o las distintas maneras de enfocar cómo debe ser gobernada una sociedad democrática.

Detalle de la vidriera de la Casa de Juntas de Guernica
Detalle de la vidriera de la Casa de Juntas de Guernica

“Se ha permitido que cerca de 300 mil hijos de esa tierra, hayan tenido que abandonarla, para poder seguir con vida”

En estos 39 años, esa ideología, que ha gobernado, ha impuesto sus tesis por la fuerza, con adoctrinamiento, discriminación y sobre todo con desprecio hacia el diferente, porque solo ha valido lo que una parte de la sociedad ha decidido, impuesto o necesitado para transformarla, mediante la disculpa de la discriminación positiva bien del idioma cooficial del territorio autónomo, de su cultura o de sus costumbres, para manipularlas en pro de una ideología que ha hecho que esta sea asumida por los ciudadanos para poder sobrevivir a la presión de la política. En el P. Vasco, desde la aprobación del estatuto y desde que nos diéramos la democracia, no se es vasco o se ama lo vasco como algo natural, sino como algo impuesto, como algo que es necesario para sobrevivir y sobre todo, para no ser discriminado por pensar diferente, hasta el punto que se ha permitido que cerca de 300 mil hijos de esa tierra, hayan tenido que abandonarla, para poder seguir con vida o porque no aceptan la manera de gobierno de quienes imponen una ideología simplista pero totalitaria.

En estos 39 años, se ha falseado la realidad de una sociedad como la vasca, adoctrinada en ideología y amedrentada en libertad, con acciones que han decidido unos pocos en nombre de todos, como cuando un lehendakari, representando a una mayoría social ficticia, llevó ante el congreso de los diputados, un plan denominado como Ibarreche, que no representaba a todos, sino a una parte de la sociedad, con una excusa de la necesidad de autogobierno que no era consensuado entre las fuerzas políticas, sino impuesto para alcanzar aspiraciones políticas de un sector político determinado, el nacionalismo.

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Capítulo aparte merece el de las víctimas del terrorismo a lo largo de estos 39 años, que han sido los verdaderos sufridores de una manera de ejercer la política y de manipular a la sociedad

“Esa ideología  está reformando el estatuto de Guernica que nos dimos todos, haciendo discriminaciones tan absurdas y lamentables como la de ciudadano vasco o como persona con nacionalidad vasca”

En la actualidad, esa ideología y ese sector político de la sociedad, está reformando el estatuto de Guernica que nos dimos todos, con nuevas aspiraciones ideológicas de un sector de la sociedad respecto a la totalidad de los ciudadanos, haciendo discriminaciones tan absurdas y lamentables como la de “ciudadano vasco” o como persona con “nacionalidad vasca”, para seguir distinguiendo, discriminando e imponiendo una determinada visión de la política, a pesar de que la ley, la historia, la democracia y la vergüenza, hacen que sea imposible aceptarlas.

Capítulo aparte merece el de las víctimas del terrorismo a lo largo de estos 39 años, que han sido los verdaderos sufridores de una manera de ejercer la política y de manipular a la sociedad, puesto que además de perder a sus seres queridos, por el mero hecho de pensar diferente, ser servidor público o simplemente por no aceptar lo establecido, han sido unos parias de la sociedad que han estado ahí y que han estorbado para las aspiraciones de algunos, aunque en realidad, han sido los dañados por las circunstancias y por la cobardía de unos políticos. Hoy en día, se les reconoce de alguna manera por la exigencia de la sociedad, pero en realidad, siguen estorbando para contar un relato no real pero interesado a las nuevas generaciones de vascos, porque no forman parte de ese entorno ideológico. Por este motivo, todos debemos apoyarlas, exigir que se les dé el protagonismo y reconocimiento que merecen o de lo contrario, la sociedad vasca, nunca será una sociedad sana ni reconciliada con la verdad y capaz de actuar con dignidad.

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Ser vasco es hermoso, yo lo soy y siempre me he sentido orgulloso de serlo

“Me alegro de no formar parte de esa ideología que tapa la realidad, adoctrina y que no es capaz de asimilar que no representa a todos los vascos”

Ser vasco es hermoso, yo lo soy y siempre me he sentido orgulloso de serlo, compartiendo ese sentimiento con la grandeza de que mi tierra pertenece a España, pero en las actuales circunstancias, viendo que no cesa la manipulación de la realidad, el adoctrinamiento y sobre todo el respeto de quienes han fallecido en circunstancias que nos deben avergonzar a quienes nos sentimos vascos, solo diré que me alegro de no formar parte de esa ideología que tapa la realidad, adoctrina y que no es capaz de asimilar que no representa a todos los vascos, ni entenderé porque permite que quienes lo somos y nos tuvimos que ir, no tengamos la ilusión y derecho por volver y participar en la tierra que nos vio nacer.

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Eugenio Narbaiza

Eugenio Narbaiza

Soy Azcoitiano de nacimiento pero laredano, pejinuco y retrechero de corazón. Llevo en el alma ese espíritu marinero de quienes liberaron a Sevilla de sus cadenas, recibieron al Emperador Carlos V en su camino a Yuste y de quienes hicieron de Laredo, la Niza española. Amo la Libertad, al individuo y la verdad porque nos hace libres y mis armas son la pluma, la palabra y mis principios para defender a mi amada España.

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