
«Los dirigentes socialistas que no tienen ningún rubor para demonizar el acuerdo suscrito entre el tándem PP y Ciudadanos con VOX»
Si existe algo cotidiano más duro que el cemento armado, eso es la larga lista de los dirigentes socialistas que no tienen ningún rubor para demonizar el acuerdo suscrito entre el tándem PP y Ciudadanos con VOX, un pacto de mínimos pero que posibilita la expulsión del PSOE del coto andaluz.
Se acabó ese régimen pueril que ha tenido hundido en la indignidad a la mayoría de los habitantes de la maravillosa Andalucía, secuestrada por un puñado de monedas alejándola paulatinamente de la prosperidad. Un gobierno que dirigía a su antojo, haciendo cirios y capirotes en todo aquello que le interesaba.
No hay nada peor para una comunidad que vivir del pan que te dan en la mano. Es limosna y al final es subdesarrollo y pobreza. Satanizar los pactos de mínimos, denominándolos como tripartito del demonio, es no querer ponerse delante del espejo y analizar los terribles acuerdos para gobernar España que puso en práctica Sánchez.

«Un presidente de España y el PSOE que es socio de los sucesores de Eta, de los independentistas que se saltan todas las leyes establecidas y, además, incitan a la violencia»
Un presidente de España y los socialistas que es socio de los sucesores de Eta , de los independentistas que se saltan todas las leyes establecidas y, además, incitan a la violencia. Y que su gran aliado Unidos Podemos, los antisistema, no tiene reparo en apoyar las tesis que buscan destruir nuestro gran país. Tiene la cara de hormigón armado con tal de mantenerse algunos meses más en el poder.
Plantean que VOX es xenófobo,, sin recapacitar que tienen como socio a Torra el mayor racista y xenófobo desde Sabino Arana. Despotrican con fuerza de la eliminación de las Autonomías que, por cierto, también plantea en su programa el partido liberal y humanista «eñe», sin observar que permiten sin rechistar a sus socios catalanes que reclamen con insolencia la autodeterminación.
Pero, ya se sabe, que las izquierdas tienen muy interiorizado que la mentira es un arma revolucionaria. No tienen credibilidad, aunque de forma asombrosa todavía tienen fanáticos que les compran sus falsedades.
