Mercedes Milá, la toca pelotas, ahora tiene miedo de Abascal y la bandera de España. Por Vicky Bautista Vidal

Mercedes Milá en 'El Programa de Ana Rosa'
Mercedes Milá en ‘El Programa de Ana Rosa’

“Mercedes Milá recorre las redes en boca de sí misma y dice: Lo siento por Santiago Abascal, pero me da miedo”

Mercedes Milá recorre las redes en boca de sí misma y dice: “Lo siento por Santiago Abascal, pero me da miedo”.
Resulta poco entendible que esta periodista señera, ¡con las que nos han caído! no haya tenido miedo a ninguno de los políticos que han gobernado o que han aspirado a gobernar España, más que a este; siendo que ella, como todos, ha sido testigo de las infamias, las crisis, los fallos garrafales y los escándalos de muchos de esos personajes; por lo que tendría que estar curada de espantos con respecto al espanto y dejar de preocuparse, puesto que convive tranquila con lo que ha pasado en este país con anterioridad, con lo difícil que ha resultado eso.

Esta señora, a la que algunos han llamado “toca pelotas”, y no lo decimos en sentido peyorativo sino por completo literal, ya que ha tenido a bien tentar las de un periodista que le preguntaba algo, quizá poco trascendente, no negamos eso, se pasea por la vida ejerciendo de liberada y parece, a veces, haber olvidado los tiempos y las medidas. Como punto anecdótico, nos habría resultado a todos muy interesante ver como reaccionaba la egregia periodista si el reportero, le hubiera devuelto con la misma despreocupación y gracejo que ella, el gesto campechano de palparle los genitales.

Mercedes Mila es muy fashion y moderna porque le toca las pelotas a un periodista y le ríen las gracias
Mercedes Milá es muy fashion y moderna porque le toca las pelotas a un periodista y le ríen las gracias

 “Estamos seguros también de que la mala intención ajena, insinuaría malignamente que aquel programa trastornó un poco el mobiliario de su cabeza”

Alguien malintencionado, no nosotros, por supuesto, podría, quizá, culpar a sus tiempos de presentadora de “Gran Hermano”, que, con mucha inteligencia, ella coronaba, haciendo sentir a todo el mundo que era un programa dignísimo y majestuoso, al que su presencia daba lustre de acontecimiento histórico, cuando no era precisamente la mejor bandera para una entrevistadora y periodista de primera línea. Y estamos seguros también de que la mala intención ajena, insinuaría malignamente que aquel programa trastornó un poco el mobiliario de su cabeza.

Dejando anécdotas a un lado, especulamos sobre el que, una periodista experimentada que se mueve en el mundo de la información, donde se ven más de cerca cosas que la gente de a pie desconoce, no se muestre, por la experiencia, al menos más interesada que preocupada por las nuevas opciones políticas. No nos parece demasiado lógico.

Si tuviéramos ocasión de hablar con ella la primera pregunta sería: 

– ¿Después de lo que hemos vivido, es posible tener miedo de alguien que parece tener lo que la mayoría necesita?… No confirmamos sin pruebas, pero mantenemos, que es prometedor alguien que habla de soluciones: no las soluciones estándar que se dan en campaña electoral por parte de todos los partidos, sino las que añora un pueblo cansado ya de tanto engaño y que ofrece algo parecido a lo que se espera del conductor de un país, después de tantos años de sufrimiento y de tanto espécimen probador de paciencias que se pasea por el panorama político?

– A nosotros nos da miedo de su miedo, señora Milá. Y es así porque parece perfectamente natural para usted que haya todo tipo de problemas en España durante este presente convulso poblado de incompetentes, enemigos, desequilibrados y traidores a los que parece usted comprender, puesto que teme a quien, a lo mejor, ofrece poner algo de orden en el desastre.

Mercees Milá, la tocapelotas
Mercees Milá, la toca pelotas

“No nos cegamos. No hacemos besamanos delante de político alguno, Lo dejamos para cuando este cumpla con su palabra”

No nos cegamos. No hacemos besamanos delante de político alguno, Lo dejamos para cuando este cumpla con su palabra. Pero si la palabra que pronuncia compensa expectativas reales, pues ahí vamos, a ver qué pasa. Pertenecemos a una generación donde, si no hemos tenido miedo antes con todo lo vivido y visto, no deberíamos sentirlo ahora ante ciertas posibilidades. Mas que nada, por si acaso todo es cierto y la sufrida ciudadanía consigue, por fin, algo positivo.

En cuanto a aquello de no ver especialmente bien el que se líen en la bandera y el excesivo patriotismo… Pues, ¿qué podemos decir?… salvo que: ¡Viva España!

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Vicky Bautista Vidal

Vicky Bautista Vidal

Nací en Madrid. Y como a casi todos los madrileños, todo el mundo me parece cercano y de casa: es el carácter de la ciudad. Esto me ha ayudado después para congeniar con toda clase de personas en los diferentes sitios donde viví. Soy curiosa, inquieta, autodidacta y un pelín dispersa, precisamente por que me siento atraída por muchísimas cosas, escribir es una de ellas. Lo hago al golpe de víscera, según el momento y me faltan algunas vidas para alcanzar a Cervantes o alguno de los inmortales. Soy la primera sorprendida por que observo como últimamente me meto en berenjenales de opinión acerca de asuntos políticos, cuando en realidad, la Política, me importó un bledo toda la vida. Puede ser sentido común herido o un amor recién descubierto por España y su unidad. No milite, milito o militare en nada. Pero estoy de parte de la razón y el sentido común. Defenderé a cualquier gobierno que me facilite la vida y reprochare sin pausa a quienes me la incomoden. La Libertad es para mi la única joya a lucir, la lógica una herramienta y creo que sin pasión por algo, poco se puede conseguir.

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