
«Vox, en principio no es de ninguna manera un partido a ignorar, sino todo lo contrario; mal que le pese a las progresías, algunas cadenas de televisión y partidos infames»
La fiebre Vox es una pandemia nacional por completo justificable, porque, en las redes, muchos dicen que promete cosas que nadie ha prometido. También dicen que Vox es la vacuna contra tanto necio que ha manejado la barca España.
Vox, en principio no es de ninguna manera un partido a ignorar, sino todo lo contrario; mal que le pese a las progresías, algunas cadenas de televisión y partidos infames. Porque, todas esas cosas que dicen que promete, a mí también me atraen.
España tiene hambre de justicia y necesita un poco de atención para sus habitantes, ninguneados por políticos avariciosos e indiferentes a las necesidades verdaderas del español. Veo a muchos amigos que han caído en las redes de sus “cantos de sirena” y lo comprendo.
Nunca he visto a Abascal en ninguna parte prometiéndome atar los perros con longaniza, pero el mundo, entusiasmado, lo da por hecho.
Un fallo a reparar por parte de las bases, pues podría resultar contraproducente, sería contener en la medida de lo posible el desbordamiento de ciertas hordas de fanáticos que ciegos de deseo y amor egoísta, invaden el espacio virtual con cantinelas cansinas y monocordes: ¡” VOX,”!…
– ¿Nada más, solo eso… Vox?…
– ¿No esperaba usted algo más?… Yo sí.
Y es que, esta campaña de disco rayado suena mucho, porque recuerda la de los “Indignados” a cuyos pechos se crió el nunca demasiado denostado “Podemos”.
¿Nos encontramos con el fenómeno VOX en el otro extremo del péndulo? Evidentemente, sí. Y ya sabemos que el extremismo en cualquier tendencia nunca es equilibrado. A título personal mantengo lo que siempre he mantenido, aunque es claro que mi sensibilidad me inclina a una derecha centrada y liberal, no deseo color político ni milito, pues prefiero hacerlo cuando alguien me demuestre que, en efecto, el que yo defienda con carnet, es un partido que cumple sus promesas llevándome a mí y al colectivo de mi país a una situación equilibrada donde en realidad, se mejoran cosas y se ayuda al español.
«Parece que muchos esperan que Vox les arregle la ventana rota o les desatasque las cañerías cuando gobierne»
Muchos inundan las redes de lo que suponen ellos que hará Vox y de las promesas de Vox y de lo estupendo que es Vox. Parece que muchos esperan que Vox les arregle la ventana rota o les desatasque las cañerías cuando gobierne.
De aquí a un proselitismo fanático donde sobran las razones y se empieza a denostar incluso a las otras derechas, va un estrecho hilo que ya ha sido traspasado. El fanatismo da miedo, se encuentre en el lado que se encuentre.
Existen grupos en la red en los que no se permite opinión ni injerencia de nada, incluso de los hermanos de ideología, ni de personas que se encuentren todavía indecisas.
Me gusta: Que Vox suba. Eliminará a Podemos del panorama político. Incluso, en el futuro, a poco que alguna de sus promesas se haga realidad, podría también hacer bajar al PP y Ciudadanos algunos escalones, si es que, a estos, no se les ve un poco más contundentes, que no está el momento para ambigüedades.
Me gusta, y mucho, porque todo el que sea odiado o temido por la casposa izquierda española, a mí, me parece un amigo y digno de tenerse en cuenta.
No me gusta: El fanatismo de los forofos sin diálogo de Vox, que se parece mucho a cualquier radicalismo de los que ya conocemos. ¿Usted quiere a Vox?… Vote a Vox, pero procure hacerlo desde la ecuanimidad y el criterio, si no, corre el riesgo de hacer el ridículo como lo hicieron aquellos que se rasgaban las vestiduras en calles y plazas cuando el PSOE de Felipe González, se hizo con el Gobierno de España, que de aquellos polvos vienen estos lodos.
Recuerde aquella frase de nuestras abuelas: Obras son amores y no buenas razones”. Observe. Vote a su preferido con conocimiento, espere con sabiduría y después, compare. ¡Suerte a todos! Nos hará falta.
