No todas las guerras son santas en nombre de Dios. Por Vicky Bautista Vidal

un rayo cayendo sobre la cúpula de San Pedro en el Vaticano durante un temporal el mismo día que Benedicto XVI sorprendió al mundo con su renuncia.
Un rayo cae sobre la cúpula de San Pedro en el Vaticano durante un temporal el mismo día que Benedicto XVI sorprendió al mundo con su renuncia.

“Siempre esperando a que se enderecen, por fin, esos renglones torcidos que dicen que escribe Dios”

Siempre esperando a que se enderecen, por fin, esos renglones torcidos que dicen que escribe Dios. Debe ser que no tenemos la misma escala de tiempo, lo que es muy razonable, por la diferencia digo, entre un ser humano que no tiene ni idea de lo que hace y como llegó aquí y esa inmensa inteligencia de la cual procedemos.

Si no gusta esa palabra: “Dios”, que parece que tampoco está muy de moda, puede cambiarse por las últimas definiciones: Universo, energía… O podría llamársele X, que, al fin y al cabo, es incógnita también.

Esa manía que a lo largo de las centurias han tenido muchos por matar cristianos y por eliminar, sin éxito, cualquier rastro, no de religión, sino de Dios en concreto. Aunque se den también matanzas de budistas, hinduistas, islamistas y otras grandes religiones, estas, casi siempre son casuales. 

“En todos los países donde hay guerra, una de las primeras causas que toman los déspotas es deshacerse de Dios y eliminar a los creyentes”

Sin embargo, en todos los países donde hay guerra, una de las primeras causas que toman los déspotas es deshacerse de Dios y eliminar a los creyentes, si son cristianos, naturalmente. 

Si no queremos alejarnos mucho, aunque hay donde elegir en toda época, podemos tomar como ejemplo nuestra execrable guerra civil, donde se extendió la diferencia política hasta el asesinato y a veces martirio de eclesiásticos, destrucción de templos y ataques a lo sagrado, como si no fuera una guerra solo, sino dos: La evidente y la encubierta.

En los últimos tiempos, algún partido político, descendiente de aquellos furiosos, ha decidido desterrar a Dios. En nuestro país, se prohíben cruces en los colegios. Se hacen desaparecer las proverbiales que protegían los cruces de caminos de muchos lugares y se pretende ensalzar credos extranjeros antes que la tradición de siglos. Se potencian creencias peligrosas en algunas de sus formas y muy alejadas de la dignidad del ser humano. Se derriban monumentos en calles y plazas, y los tibios medio cristianos de la actualidad, no decimos nada, porque la religión se ha ido diluyendo. 

“El verdadero fin, parece inclinarse a desarmar la gran Cruz del Valle de los Caídos, que ofende en su grandeza y debilita, por lo que representa el precioso símbolo”

En la actualidad, en España, la meta, no se halla solo en el desenterramiento del llamado “dictador”, un santo, comparado con verdaderos dictadores sanguinarios que han llenado el mundo de dolor. El verdadero fin, parece inclinarse a desarmar la gran Cruz del Valle de los Caídos, que ofende en su grandeza y debilita, por lo que representa el precioso símbolo. No están muy equivocados esos déspotas que quieren eliminar a la fuerza que ha acompañado siempre a los creyentes. Una energía poderosa y protectora por la voluntad y el deseo de multitudes de seres que han creído.

El hecho de que algo o alguien se preocupe en alguna parte de perseguir el cristianismo consigue que el interés sea más grande y se busque en lo profundo de esa enseñanza para ver qué es eso a lo que tanto temen algunos.

Todos los regímenes totalitarios, déspotas, y asesinos de masas, lo primero que quieren o intentan destruir es la religión, y de la religión, la Esperanza, la confianza, el amor propio y la libertad, el respeto; la dignidad del ser humano… Algunas lo han conseguido.

Ofender al creador en su obra es la máxima burla de ese ente desconocido llamado mal. Lo primero que hacen los déspotas es despojar a la multitud de la esperanza de ser de sí mismos.

El sueño dorado del error es crear ejércitos de zombis desesperados. Y no está muy lejos de conseguirlo, ahora que Dios no está de moda. Sin embargo, la anchura y la profundidad se manifiesta siempre, porque siempre es una, y bajo tierra, “underground”, corre esa fuerza inextinguible contra la que se han estrellado muchos. 

Aunque todas las religiones están ligadas entre sí por una base sin mancha, la cristiandad guarda miles de símbolos preciosos procedentes de sí misma y de otras creencias ancestrales basadas en una única verdad. Por lo que se convierte en el enemigo a abatir por esa supuesta entelequia llamada mal. El que tenga oídos que oiga y el que tenga ojos que vea.

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Vicky Bautista Vidal

Vicky Bautista Vidal

Nací en Madrid. Y como a casi todos los madrileños, todo el mundo me parece cercano y de casa: es el carácter de la ciudad. Esto me ha ayudado después para congeniar con toda clase de personas en los diferentes sitios donde viví. Soy curiosa, inquieta, autodidacta y un pelín dispersa, precisamente por que me siento atraída por muchísimas cosas, escribir es una de ellas. Lo hago al golpe de víscera, según el momento y me faltan algunas vidas para alcanzar a Cervantes o alguno de los inmortales. Soy la primera sorprendida por que observo como últimamente me meto en berenjenales de opinión acerca de asuntos políticos, cuando en realidad, la Política, me importó un bledo toda la vida. Puede ser sentido común herido o un amor recién descubierto por España y su unidad. No milite, milito o militare en nada. Pero estoy de parte de la razón y el sentido común. Defenderé a cualquier gobierno que me facilite la vida y reprochare sin pausa a quienes me la incomoden. La Libertad es para mi la única joya a lucir, la lógica una herramienta y creo que sin pasión por algo, poco se puede conseguir.

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