
«Admiro ese gran oficio de encontrarle alma gemela en el mundo de las palabras a lo que brota del corazón, o de la imaginación… Escribir»
Admiro ese gran oficio de encontrarle alma gemela en el mundo de las palabras a lo que brota del corazón, o de la imaginación… Escribir. Admiro a quienes llenan una triste hoja de papel, en imágenes para leer. Nadie como los escritores…
Creo que al escribir, además de beneficiar a los lectores con otras vivencias, y regalarnos tiempo, quienes salen mejor parados son ellos mismos y su salud física y mental. Hace algunos años, muchos ya.., por prescripción facultativa un loco de la cordura (así es como llamo a los buenos psicólogos), me incitó a llevar un diario, un cuaderno de bitácoras lo llamó. Me hizo gracia porque utilizó un refrán que mi abuela utilizaba mucho “gallo que no canta, algo tiene en la garganta” Insistió , e insistió en que lo que no sale.., se queda, y al final se pudre..
Evidentemente, le hice caso, y así empecé a llenar un viejo cuaderno de toda cosa que se me pasaba por la cabeza, de cualquier emoción que sentía en cada segundo del día a día, fuera la que fuera, y de algunos sentimientos que andaban en las tinieblas.. Ni que decir tiene que él nunca lo leyó. Yo, sin embargo, aparte de escribirlo, de vez en cuando lo releía.. Con el tiempo descubrí su utilidad, y nunca pude darle suficientemente las gracias, porque vi la luz.. Descubrí que abrir de par en par las puertas de “mi casa” interior, la llenaba de oxígeno y claridad. Que lo superficial o lo desagradable desaparecía en la misma proporción que lo verdaderamente importante, quedaba limpio.. Escupir, no siempre es de mala educación, es salud, de verdad. Así es que si no cantáis.., como el gallo.., coged un papel y un lápiz, y poneos a escribir.. Ojo.., escribir nunca os hará escritores, pero os sanará dolencias de esta vida loca, loca, loca…
¡Un buen día!
