El cántabro Mazón, el AVE y el auténtico coste de las exigencias de los políticos. Por Ana Castells

Mazón reafirma que solo apoyará como presidente al candidato que se comprometa con las infraestructuras y las deudas con Cantabria
Mazón reafirma que solo apoyará como presidente al candidato que se comprometa con las infraestructuras y las deudas con Cantabria

 

“El diputado por Cantabria, el señor Mazón tras su visita al Rey, ha explicado las condiciones de su partido para apoyar al candidato socialista”

EL diputado por Cantabria, José María Mazón tras su visita al Rey, ha explicado las condiciones de su partido para apoyar al candidato socialista. Una de ellas, no la menor, es ¿cómo no? el AVE a Cantabria… ¿Quién no quiere un AVE en su ciudad, en su pueblo e incluso en el pasillo de casa?

El señor Mazón ha dicho que el coste de su petición no es exagerado, unos mil millones de euros pero ¡que no se asuste nadie! no todos el mismo año… Como buen político el sr. Mazón piensa en inauguraciones, en cortar cintas y hacerse la foto, y olvida que las infraestructuras hay que mantenerlas, desde un AVE hasta una humilde maceta con flores se deteriora sino se mantiene.

Pero claro… ¡Es que el mantenimiento no se inaugura! por eso a nadie le importa, y nadie explica a los votantes, a los contribuyentes, que esa infraestructura habrá que mantenerla, que a partir de su inauguración habrá que destinar constantemente dinero público a su mantenimiento y si, como ya ha ocurrido en otros casos, el volumen de tráfico de viajeros no contribuye a sostenerlo, acabará recayendo exclusivamente sobre los hombros -sobre los bolsillos- de los ciudadanos. 

En mi etapa al frente de la comunicación de RENFE, recibí a numerosos alcaldes, también a algún Consejero autonómico, exigiendo que el tren parase en su pueblo o que se destinase el mejor material y una mayor frecuencia a los convoyes que circulasen por su Comunidad.
A nadie le importaba un pito (por ser fina) el coste de sus exigencias; que una Comunidad con escasa población nunca podría justificar destinar un gran número y frecuencia de trenes que es un transporte de masas por antonomasia de gran consumo energético; que un pueblo de 40 habitantes, con autopistas cercanas y carreteras, no quedaba aislado por el hecho de que no todos los trenes se detuviesen en su apeadero. 

Por razones que se me escapan, el tren se ha convertido en este país en algo así como un símbolo de poder del político local, lo que sería comprensible si se tratase de un país con escasas o malas carreteras, lo que desde luego no es el caso.

No estoy diciendo que a los pueblos pequeños o a las comunidades con poca población no haya que atender sus necesidades de transporte público, todo lo contrario, lo que sería deseable es que nuestros políticos dejasen de jugar con elementos de ostentación a su mayor gloria y pensasen la mejor, más eficiente y más económica manera de resolver los problemas de sus conciudadanos y no solo en su próximo cartel electoral.

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Ana Castells

Ana Castells

Soy Licenciada en Derecho y periodista de profesión. He sido Jefe de Prensa del Ministerio de Cultura y del Tribunal Constitucional. Directora de Comunicación y Relaciones Institucionales de la compañía RENFE. Editora y Presentadora de diversos informativos de TVE y corresponsal de RNE en Francia. Profesora en diversos Masters de Liderazgo y Comunicación.

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