
«Mi amiga Chechi no sabe, ni yo tampoco, donde tiene Irene Montero en el blanco y negro de los años cuarenta su inteligencia ni de qué tipo es»
A la señora portavoza le favorecen los grises y los medios tonos. No la visualizo en color. Parece hecha para fotografías en blanco y negro, como de los años cuarenta. De presencia algo desvaída, nuestra actual dirigente en la sombra de Podemos, Podemas, Unidas… etc. oculta una inteligencia vital ciertamente envidiable.
Mi amiga Chechi me comenta:
– Los mediocres estamos contentos después de enterarnos de que hay muchos tipos de inteligencia; y que nosotros, seguramente tenemos alguna especial en algún lugar oculto-.
Mi amiga Chechi no sabe, ni yo tampoco, donde tiene Irene Montero en el blanco y negro de los años cuarenta su inteligencia ni de qué tipo es. Quizá se encuentre en su manera de aceptarse sin perjuicios y en la facilidad para catalogarse a sí misma sin el más mínimo complejo.
Puede ser que la señora de casoplón, no tenga muchas luces lingüísticamente hablando, que se exprese ramplonamente según catálogo de su formación, pero, así, en blanco y negro, ha sabido llegar al líder y apropiárselo, hasta el punto de que ha conseguido que este cambie el nombre a la formación se deshaga del último favorito: “Echenique” y la inserte como segunda y suplenta.
No sé si es apropiado buscarle donde guarda su inteligencia particular, pero que estar, está. Dudo entre temer por la permanencia del líder nada más o esperar a que salga a la luz, ya de una vez, que el segundo es él.
No perdamos de vista a la doña, que ahora, desde su trono en “Unidas podemos” dice que unas hipotéticas “ellas” son garantía de frenar a las derechas. Miedo sí que da.

Pues como no enseñe las tetas, lo lleva clarinete en si bemol.