
«Apelaron a su condición de veteranos insurgentes, a los sufrimientos padecidos y a los causados en su historia de guerrilleros»
En 1997 José Mujica y otros dos líderes tupamaros firmaron una carta implorando a ETA por la vida de Miguel Ángel Blanco, apelaron a su condición de veteranos insurgentes, a los sufrimientos padecidos y a los causados en su historia de guerrilleros, pero sólo encontraron el desdén etarra.
