
«Hoy es el genio y caballero Plácido Domingo el que está en la pira, acusado por conversaciones entre adultos hace varias décadas. Mañana puede ser cualquiera»
Tengo, de momento, dos buenos amigos, con bastante parné que se niegan a subir o bajar en un ascensor con mujeres, sean modelos, actrices o la que limpia las escaleras. Tajantemente, se niegan a esa peligrosa práctica. Otros muchos ya no dejan pasar a las mujeres delante porque pueden ser tachados de machistas o aprovechados, pues su intención única es mirarlas el culo sin disimulo.
¿Sentarse en un cine al lado de una mujer? Imposible porque te expones a ser expulsado de la sala con cajas destempladas. En un transporte público es una verdadera y peligrosa aventura rozarte involuntariamente con la Me Too correspondiente. Todo lo que sea estar cerca y a solas con una mujer contagiada con el virus del Me Too, corre el peligro de ser llevado a comisaría. Todo tu buen hacer de años, tu prestigio, tu familia y, por tanto, tu futuro, están en la picota. Y solo porque una mujer o varias compinchadas te acusan de algo falso porque solo consistía en un intento de ligue. Tal como lo plantean ahora las contagiadas, el mero hecho de decirle a una que te apetecería conocerla íntimamente se convierte en acoso. No quedaría ni un solo hombre sobre la faz de la tierra en libertad. Y tampoco muchas mujeres que se insinúa . Y es que los nuevos mandatarios del mundo han decidido que no haya mas población y de ahí la exaltación permanente de la homosexualidad, los bajos salarios, y el intento para que las mujeres odien al hombre solo por serlo.
Hoy es el genio y caballero Plácido Domingo el que está en la pira, acusado por conversaciones entre adultos hace varias décadas. Mañana puede ser cualquiera. Muchas veces fruto de la envidia y, en algunos casos, por odio. Acercarse a una mujer se está convirtiendo en una aventura de riesgo. En mis tiempos, ligar no era una proeza, era un milagro. Ahora puede ser una catástrofe. Y no hay defensa posible, como dice Carmen Calvo, la mujer tiene siempre razón. Para ella y muchas más, en este tipo de situaciones no hay presunción de inocencia. Con esta premisa las mujeres con el virus, están consiguiendo que el hombre sea reo. Recuerdo que se llegó a proponer una multa para aquellos hombres que se volvieran para mirar a una mujer (De ellas no se dice nada), como si no lo hicieran, eso sí, mas disimuladamente. Todavía estoy por ver a un homosexual, denunciar a otro por acoso. No todo va en contra de los heterosexuales, que al revés que el Me Too y el LGTBI y demás, no están de moda.
