
«Orgullo viejuno, orgullo pechugón y el del pescador de votos. Orgullo pies planos. Orgullo tonto de pueblo. Orgullo bajito. Orgullo votante, orgullo contribuyente y hasta sectario»
Orgullo viejuno, orgullo pechugón y el del pescador de votos. Orgullo pies planos. Orgullo tonto de pueblo. Orgullo bajito. Orgullo votante, orgullo contribuyente y hasta sectario. Orgullo rubio. Orgullo esto, Orgullo lo otro… El mundo está lleno de orgullos.
la Naturaleza de ciudadanos que, con sexo definido, no hermafroditas, cuentan con una inclinación innata a trastear con gente de su mismo sexo. Estas personas, son en todo como las demás. Aunque muchos, debido al rechazo ignorante de las sociedades, se han visto marginados y han tenido que tomar caminos dolorosos.
También han encontrado sitio en el mundo artístico, pero sus capacidades cerebrales son exactamente igual a cualquier otro “orgulloso de algo” que se manifieste como hetero.
Desde escritores hasta políticos, profesionales sin tacha, científicos, grandes mentes, se han manifestado con esa naturaleza, que no cambia nada en la inteligencia y la capacidad de alguien, sino que se ocupa de variaciones de aquello situado entre las piernas de todo ser viviente. Debido a la ignorancia y al oscurantismo de todos, estas personas, han padecido a causa de la intolerancia.
Es tanta la importancia que le ha dado la humanidad al punto situado entre las piernas que resulta cómico ver como hay filosofías, religiones, colectivos, centrados nada mas que en los órganos sexuales.
Es una suerte que el cerebro no tenga sexo, aunque… ¿De dónde vienen entonces esas disfunciones por las que un hombre se siente mujer hasta el punto de cambiarse por cirugía? ¿o viceversa?…
