Las reliquias de muerte, retaguardia de un pasado negro que la gente de bien, incluso la mala gente, no puede tolerar. Por Vicky Bautista Vidal

Arnaldo Otegi conversa con Jordi Évole en 'Salvados'
Arnaldo Otegi conversa con Jordi Évole en ‘Salvados’

«Como si fuera un golpe con una farola, de esos que nos damos cuando vamos pensando en nuestras cosas o mirando el móvil, me doy de bruces sin buscarlo con una entrevista de Jordi Évole»

Como si fuera un golpe con una farola, de esos que nos damos cuando vamos pensando en nuestras cosas o mirando el móvil, me doy de bruces sin buscarlo con una entrevista de Jordi Evole a uno de los muchos etarras que encontramos ahora en todas partes, especialmente, al lado de los cabecillas de partidos nada favorables para los españoles.

En grupo: satisfechos, cogidos de los hombros y en franca camaradería, o en solitario, contando avatares en lenguaje coloquial, todos estos asesinos del pasado asoman la jeta muy sonriente al lado de quienes tienen la obligación de respetar a aquellos que les votaron y a los que pagan sus chalets y nóminas regias. ─ Que los reyes no les gustan, pero los sueldos reales, eso sí, que progres, marxistas, comunistas, socialistas por supuesto, pero tontos no ─.
Continúo, muy masoquista, y hago lo que jamás hice: buscar en YouTube todo lo que hay sobre estos pobres moribundos que cargan sobre las espaldas el pesado equipaje de muerte y dolor hasta el fin de sus días y más allá.

«Aparentan seguridad. Hablan de guerra, de ser soldados, y después, de pelucas, gafas negras, disfraces y huidas»

Aparentan seguridad. Hablan de guerra, de ser soldados, y después, de pelucas, gafas negras, disfraces y huidas. Queda bien, aunque saben de sobra que los soldados reales, siempre se han enfrentado a sus enemigos en campo abierto, cuerpo a cuerpo… Que jamás salieron huyendo escondidos bajo pelucas ni disfrazados de lagarterana. Eso queda para los amos del terror.

Un soldado no mata civiles esperándolos a las puertas de sus casas. No chantajea a sus víctimas bajo amenazas de muerte. Ni mata con tiros en la nuca a desprevenidos contrincantes sin bayoneta.

«Estas reliquias de muerte son el escuadrón que no debió existir. La retaguardia de un pasado negro que la gente de bien, incluso la mala gente, no puede tolerar»

Estas reliquias de muerte son el escuadrón que no debió existir. La retaguardia de un pasado negro que la gente de bien, incluso la mala gente, no puede tolerar. Con muy poca inteligencia y mucha presunción, se lanzan a presidir partidos políticos que deberían haber creado antes de bañar la tierra de sangre.

Sin admitir que ya es tarde para ellos. Ni son queridos ni serán aceptados por que sus caretos son conocidos como el asesino de estos o de aquellos. Al menos, una vez tomado el camino de la Política, deberían tener la sabiduría de presentar caras nuevas que nadie reconozca por sus hechos “históricos”.

Y es así, porque la gran mayoría de los españoles no les perdonan tantos años de asesinatos, como no perdonarán a todos aquellos estultos, aún menos inteligentes, mandatarios de partidos que se convierten en marginales a pasos agigantados, precisamente, por ese desprecio a la mayoría y porque muestran a los mismos perros con distintos collares. Son la enseña del futuro del país si llega a ser tomado en sus garras de depredadores.

«En sus municipios les hacen fiestas los ignorantes. Se toman fotos en grupo donde la oscuridad es el aura que capta el objetivo»

En sus municipios les hacen fiestas los ignorantes. Se toman fotos en grupo donde la oscuridad es el aura que capta el objetivo. Gestos duros y manifiestos. Presumen de firmes y de soldados, pero en el fondo de cada cuerpo corrupto de esos “héroes” de cartón solo hay soledad, y detrás de ellos, el rumor de voces: mil sombras clamando justicia y esperando turno para pedir justificación a su verdugo. Voces sin cuerpo que sin duda oirán más tarde o más temprano; con nombres que dicen desconocer pero que si conocen muy bien.

Tardaron 40 años en hacer lo que debieron hacer desde el principio. Buscar limpiamente desde las urnas, esa estúpida libertad que nunca tendrá nadie en una tierra donde todos vamos muriendo; dejando atrás, disuelta bajo los pies, la tierra de todos que quisieron parcelar.

Los muertos no tienen lengua ni frontera. Podríamos aludir también a la parte económica para contrarrestar alguna hipotética idea romántica, pues por dinero se mató, además. Pero, dejemos esa parte para otro momento por no provocar la paciencia del lector con un artículo interminable.

Vicky Bautista Vidal

Vicky Bautista Vidal

Nací en Madrid. Y como a casi todos los madrileños, todo el mundo me parece cercano y de casa: es el carácter de la ciudad. Esto me ha ayudado después para congeniar con toda clase de personas en los diferentes sitios donde viví. Soy curiosa, inquieta, autodidacta y un pelín dispersa, precisamente por que me siento atraída por muchísimas cosas, escribir es una de ellas. Lo hago al golpe de víscera, según el momento y me faltan algunas vidas para alcanzar a Cervantes o alguno de los inmortales. Soy la primera sorprendida por que observo como últimamente me meto en berenjenales de opinión acerca de asuntos políticos, cuando en realidad, la Política, me importó un bledo toda la vida. Puede ser sentido común herido o un amor recién descubierto por España y su unidad. No milite, milito o militare en nada. Pero estoy de parte de la razón y el sentido común. Defenderé a cualquier gobierno que me facilite la vida y reprochare sin pausa a quienes me la incomoden. La Libertad es para mi la única joya a lucir, la lógica una herramienta y creo que sin pasión por algo, poco se puede conseguir.

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