Objetivo casi cumplido. Por Francisco G. Valencia

 

Soros fue a quien Pedro Sanchez recibio en primer lugar tras ser elegido presidente del gobierno
Objetivo casi cumplido: Soros fue a quien Pedro Sánchez recibió en primer lugar tras ser elegido presidente del gobierno

«Con el objetivo casi cumplido, España es mi opinión, un escenario perfecto para que la izquierda gané la partida final gracias a los errores de la derecha»

Resulta que nacimos durante una dictadura en la que la inmensa mayoría se sentía libre. Resulta que vivimos una infancia en una dictadura en la que la gente tenía esperanza y oportunidades claras para prosperar. Resulta que en esos años de dictadura, hasta la consecución de tan añorada por algunos libertad real, nadie se cuestionaba los principios y valores cristianos. Resulta que en esos últimos años del franquismo podíamos salir a la calle sin miedo a nada ni a nadie.

Resulta que España vivía unos crecimientos económicos envidiables y también resulta que una minoría que añora cinco años de convulsa existencia previos al conflicto civil que rompió la fraternidad es nuestro país provocado por su sectarismo y segregacionismo criminal, históricamente demostrado y documentado, ahora sin venir a cuento nos traen por la calle de la amargura a más de la mitad de la población que cada cierto tiempo se molesta en votar cada vez que nos convocan para con ello confiar en que el sistema digitalmente controlado, funciona correctamente.

Resulta, otra vez que aquellos que en 1982 rompieron la baraja para que la supuesta España retrógrada y rancia tan denostada por estos últimos fuera socialista, forjaron un embrión inimaginable resultante tras 40 años bajo el régimen de la democracia parlamentaria.

Hoy muchos critican esos 40 años simplemente calificándolos cómo una democracia imperfecta, sin duda fruto de una simple reflexión, puesto que el asunto es algo más complejo por la propia idiosincrasia del sistema político español decidido por los llamados padres de la Constitución que en un momento histórico complicado para nuestro país, decidieron llevar a cabo un marco constitucional que permitiera tapar temporalmente los problemas más acuciantes que en ese momento sufría el país cómo era el terrorismo y los nacionalismos catalanes y vascos.

Sea como fuere hoy muchos nos rasgamos las vestiduras al comprobar cómo el actual Gobierno social comunista demuestra tener serios tintes totalitarios, aunque sería conveniente fijarnos en entornos democráticos similares al nuestro en vez de quizás tomar como referencia la tan manoseada Venezuela.

Es obvio qué tratamos el tema de Venezuela por la sencilla razón de que los cachorros de Podemos, hoy en el Poder Ejecutivo se formaron bien y ganaron más por sus gestiones como consultores de dicha narco dictadura, lo cual hace pensar que aquellos criterios utilizados por entonces seguramente sean los mismos que hoy en día están aplicando en nuestra maltrecha democracia.

Ya pudimos comprobar cómo la Unión Europea sancionó a Polonia por intentar realizar una maniobra similar a la qué este Gobierno está llevando a cabo en cuanto al manejo torticero del Poder Judicial. Decir que en Polonia de lo que se trató sencillamente fue de sustituir a algunos miembros de su Consejo General del Poder Judicial debido a su avanzada edad prejubilándolos intencionadamente. Sin duda en este caso la Unión Europea reaccionó con rapidez y eficazmente.

Del mismo modo podemos observar cómo se están criticando las maniobras que Donald Trump está llevando a cabo para sustituir también a una miembro destacada demócrata (fallecida recientemente) de la Corte Suprema en los Estados Unidos, aprovechando qué está tiempo antes de ganar o perder las elecciones en noviembre ¿Es que quizás en España gozamos de tal nivel de democracia qué estamos acostumbrados a cogérnosla con papel de fumar?

Resulta que hemos sido el país que más tiempo hemos estado encerrados supuestamente bajo la democrática medida llevada a cabo a iniciativa del Gobierno al amparo de la ley, la Constitución y con el respaldo en el Congreso de los diputados.

Y resulta que estamos criticando y con razón, que por ejemplo, en la ciudad de Madrid de una forma arbitraria no se haya tenido en cuenta de mala manera una sentencia judicial qué tumbaba la orden ministerial de sanidad saltándose desde el Ejecutivo, el trámite parlamentario.

Pues miren, por ejemplo en Francia, se ha tomado la determinación supuestamente para reducir los niveles de contagio o para controlar los disturbios provocados por su mala gestión social por culpa de la inmigración, de ejecutar el toque de queda en la capital, lo cual nos hace pensar qué vaya con los franceses liberales de Macron y vaya medida más antidemocrática y difícil de encontrar en los tiempos en los que vivimos, en una democracia dentro del entorno liberal de la Unión europea ¿Será entonces quizás que los españoles estamos acostumbrados a vivir en un ambiente tan abierto que a la mínima que nos cortan un poco las alas nos sentimos reprimidos fundamentalmente porque comparamos tiempos pretéritos?

Permítanme que lo dude ya que como indicaba al principio, quienes ahora nos gobiernan no habían nacido en la dictadura y quienes hoy lo contamos y escribimos, solo vivimos unos pocos años, y resulta que nuestros padres y abuelos no hablan tan mal del anterior régimen en líneas generales ¿Entonces, a qué se debe tanto odio y tanto asco por aquello que nos hizo ser un país en vías de desarrollo industrial que aunque, de forma tardía en la Europa de la posguerra quedando aislada del resto, a la vez nos protegio del más abyecto liberalismo incipiente y de la barbarie de la guerra fría, bajo el cálido manto de la paz social surgida del conflicto?

Seguramente para los actuales gobernantes social comunistas, la respuesta a esta pregunta sea muy sencilla en el sentido de que los años de la dictadura nos marcaron definitivamente como una sociedad acomplejada y retrasada fundamentalmente por la influencia de la Iglesia.

Ese es su error, puesto que por ese mismo asunto, en los años 30 cuando por ejemplo se aprobó el sufragio universal femenino en España con el voto negativo del PSOE y que casi le cuesta la vida a su tan homenajeada Clara Campoamor (que militaba en otro partido de izquierdas) la cual tuvo que salir de España perseguida por los socialistas para asesinarla (curiosa manera de interpretar la historia y reescribirla casi 90 años después) se quejaban precisamente de lo mismo, es decir, que los confesores iban a ser los que iban a influir directamente en el voto femenino minusvalorando la capacidad de decisión de las mujeres de entonces. Curiosa manera también de interpretar el feminismo de entonces y de ahora, partiendo de la base de que las mujeres son inferiores y por ello la Ley debe anteponer su género a cualquier otra cuestión incriminando desde su nacimiento al hombre por ser hombre…

Pero es que esta izquierda torticera retuerce la historia a su conveniencia y además decide como enseñársela a nuestros hijos para que el adoctrinamiento marque su futuro como gobernantes y posiblemente también el de su estirpe.

El liberalismo de la Unión Europea es el caldo de cultivo necesario para el cambio
El liberalismo de la Unión Europea es el caldo de cultivo necesario para el cambio

«Muchos confían en que la Unión Europea nos va a salvar de las tropelías de Sánchez e iglesias lo cual, bajo mi punto de vista es una quimera ya que se limitarán a darnos una pequeña regañina»

Aun así vivimos en el entorno de la Unión Europea y , obligarnos a pagar alguna pequeña sanción como ya hicieron con Grecia o con Polonia por diversos motivos, en un caso por tener una ideología podemita y en la otra por tener una ideología conservadora y muy católica.

Y créanme yo tengo la convicción de que este proceso hacia el totalitarismo en versión moderna dentro de la Unión Europea, ejemplo de golpe de Estado institucional para lo cual no hace falta pegar ni un solo tiro, no es más que la evolución a un nuevo sistema político neo marxista impulsado por las oligarquías y las multinacionales globalistas, que con intereses espurios, nos manipulan diariamente a todas horas con nuestro permiso y hasta diría yo con nuestra mejor sonrisa dado que los españoles somos así.

Y si esta es la evolución del marxismo cultural del siglo XXI, pues iremos comprobando cómo después de España caerán otras democracias cimentadas en los valores humanistas cristianos, que por el abandono de la Fe con el compadreo de la Iglesia, que aunque de vez en cuando se echa las manos a la cabeza, tiene que reconocer qué empatizar con la modernidad “progresista” como hace el Papa Francisco que además lo deja por escrito en su segunda Encíclica “Laudato si” (la cual según Google, le ha gustado al 79% de quienes además de leerla han opinado por las redes), supone la pérdida de clientes y aunque desea volver a llenar las iglesias no son tiempos de obligar a nadie y mucho menos castigarle por el abandono de lo que ellos denominan el recto camino a su verdad coincidente parece ser que con la del globalismo.

La Iglesia en España estamos comprobando que parece un cómplice más, su silencio nos duele y nos sorprende pero al igual que un partido político, también es una empresa que necesita ingresar y es prioritario para ella como institución primero que les dejen seguir como opción (la famosa “X”) en la declaración del IRPF y segundo que nos les hagan pagar el Impuestos de bienes inmuebles por sus propiedades.

Nada es gratis y la política y la economía lo marcan todo, de hecho el individuo y la familia están acosados por el entorno digital y los gobiernos no iban a ser menos sucumbiendo al control de grupos de presión y multinacionales qué desde hace años controlan las grandísimas fortunas obtenidas por ejemplo y nunca mejor traído a colación, de la gestión de la sanidad.

Desgraciadamente tengo que ser muy pesimista y creo que la denominada nueva normalidad implica un cambio de régimen y no hablo necesariamente de monarquía sí, o monarquía no, ya que es algo en sí anecdótico teniendo en cuenta que en el momento que se modifique la ley para elegir a los miembros del Consejo General del Poder Judicial, este será el mecanismo para seguir modificando la Constitución Española ya que así lo permitirá el Tribunal Constitucional, cuya principal función es (con sus sentencias) reformar poco a poco la Carta Magna sin necesidad de plantear lo propio en el Congreso de los diputados, engañando una vez más el sistema político a la población que lo permite.

Por lo tanto, reformarla en la dirección que desea nuestro Gobierno social comunista, como digo resultante de una ideología neo marxista o también denominada “progresista”, va a resultar bastante sencillo y curioso, teniendo en cuenta que en su momento también pudo haber hecho lo propio el Partido Popular.

Pero es lo que tiene ir de liberal, qué otras ideologías se superponen a la tuya, supuestamente para luchar contra el comunismo aunque de forma encubierta, y con todos los ismos o nuevas ideologías apropiadas por la izquierda para sustituir a su lucha de clases descrita en el Manifiesto Comunista de Karl Marx, habidos y por haber como el feminismo el respeto y admiración por el islamismo, el animalismo, la defensa de la violencia de género o el cambio climático entre otras, inicialmente a tu lado hasta pisotearte mostrando su verdadera cara, qué es la que nuestro Gobierno nos está mostrando, la cara de la miseria la muerte y la mentira ¿Cabe la resignación?

No en ningún caso, ya lo hemos dicho muchas veces, hay que plantarse delante, hay que oponerse con todas las fuerzas y nunca habrá que resignarse a perder aquello que nos hace ser cómo somos, es decir, nuestra soberanía popular es nuestra pese a pertenecer a entramados socio políticos que gestionan absolutamente todo a sabiendas, con la única finalidad de parecernos como inicialmente se pretendió a los Estados Unidos de América.

Pertenecer a la Unión Europea no debe significar perder nuestra identidad como pueblo, nuestras costumbres, nuestros valores, nuestros principios en definitiva, la españolidad y para ello es necesario poner diques de contención a la invasión de otras culturas que en ningún caso, se plantean adaptarse a nuestras costumbres produciendo graves desequilibrios a nivel social con la aparición de los denominados guetos sociales fundamentalmente en las grandes ciudades.

Sin duda este es un problema sobre el que ya nos extenderemos más adelante en algún otro artículo pero decir que, por ejemplo en el mundo rural es ya una realidad el hecho de que en muchos pueblos son más los inmigrantes que los autóctonos, lo cual genera un desequilibrio muy importante que los políticos de la izquierda utilizan en su beneficio personal para perpetuarse en el poder, al auspicio de las subvenciones que se les ofrecen a cambio de su voto desde la misma Unión Europea gestionada por los gobiernos centrales al amparo del liberalismo europeísta.

En todo caso y para terminar lo acontecido esta semana con el conflicto entre los dos principales partidos en el Congreso por culpa de la gestión en el Poder Judicial, no es más que el reflejo de que el bipartidismo ha muerto en nuestro país y que uno de los dos partidos no termina de adaptarse a la nueva situación cediendo protagonismo a los partidos nacidos a ambos lados, y qué piden responsabilidades, ganar terreno conseguir rédito político con la gestión y por supuesto, abrirse un espacio de una forma lógica y normal qué es conviviendo con acuerdos.

El Partido Popular en España no ha aprendido a gestionar este problema y eso supone que por ejemplo VOX se abra paso a codazos provocando un enfrentamiento y un estrés entre sus seguidores, que lo único que genera es que la izquierda acostumbrada a pactar siempre bajo mínimos con tal de estar en el poder, aproveche esta debilidad e instaure un nuevo régimen político gracias a que desde la derecha, se le ha permitido incluso después de haber tenido mayoría absoluta que no fue aprovechada para derogar todo el trabajo anterior en tiempos de Felipe González o José Luis Rodríguez Zapatero.

Incluso iría más allá, se perdió la oportunidad de reformar la Constitución para limitar la capacidad de acción cortando las subvenciones a los partidos nacionalistas que no aceptan la Constitución promulgando la ruptura y cuestionando la unidad de España, y por supuesto también desaprovechando el momento para haber inhabilitado al Partido Comunista y sus confluencias así como para provocar de esta manera, que el Partido Socialista nunca hubiera podido alterar la paz y la convivencia rompiendo la unidad de España, negociando con esos partidos como ya hizo en los años 30 traicionando a España. Será porque no lo avisamos muchos…

Pero aún así, algo es evidente en España y es que los volúmenes de abstencionismo cuando se nos llama a las urnas es tan elevado que nos hace pensar que verdaderamente las cuestiones políticas no interesan a la inmensa mayoría de la población, por lo tanto es un escenario perfecto para que la izquierda gané la partida final en mi opinión, gracias a los errores de la derecha.

Francisco G. Valencia

Francisco G. Valencia

Licenciado en Ciencias Políticas y Sociología por la Universidad Complutense de Madrid en 1994 por lo tanto, Politólogo de profesión. Colaboro como Analista Político en medios radiofónicos y como Articulista de Opinión Política en diversos medios de prensa digital. De ideología caótica aunque siempre inclinado a la diestra con tintes de católico cultural poco comprometido, siento especialmente como España se descompone ante mis ojos sin poder hacer nada y me rebelo ante mí mismo y me arranco a escribir y a hablar donde puedo y me dejan tratando de explicar de una forma fácil y pragmática porque suceden las cosas y como deberíamos cambiar, para frenar el desastre según lo aprendido históricamente gracias a la Ciencia Política... Aspirante a disidente profesional, incluso displicente y apático a veces ante la perfección demostrada por los demás. Ausente de empatía con la mala educación y la incultura mediática premeditada como forma de ejercer el poder, ante la cual práctico la pedagogía inductiva, en vez de el convencimiento deductivo para llegar al meollo del asunto, que es simple y llanamente hacer que no nos demos cuenta de nuestra absoluta idiotez, mientras que la aceptamos con resignación.

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