
«Estamos en el 2014 y ya se avecinan nubarrones en la convivencia. Es la primera vez que esta agrupación política se lanza a la calle en la capital de España vestida de naranja»
Magnífico y soleado domingo otoñal en Madrid en el que unos trescientos vecinos aprovechan para manifestarse contra la corrupción al aceptar la invitación de convocatoria política de Ciudadanos. Estamos en el 2014 y ya se avecinan nubarrones en la convivencia. Es la primera vez que esta agrupación política se lanza a la calle en la capital de España vestida de naranja. En el epicentro de la protesta una pancarta y unos cantos irónicos acerca del malaje de los políticos corruptos, ese cáncer con metástasis de la corrupción política.
Reconozco a doña Pilar, una vecina del barrio que ha aprovechado para dar un paseo a su perra y, de paso, olfatear la convocatoria. Con cerca de ochenta años no ha perdido su personalidad avasalladora de artista ni su vitlalidad. Luce una media melena color clarete de la Rioja y una sensual falda de faralaes de seda. En muchas ocasiones ya me hablado de su pasado esplendor como bailarina en los mejores cuerpos de baile de los teatros de la Gran Vía y de su pasión por la zarzuela. Pero hoy apenas me saluda. Va decidida y voluntariosa, concentrada, a encontrarse con la cabeza de la manifestación. Pego la oreja.
– «Pues yo no les voy a votar» exclama a los portadores de la pancarta.
– Buenos días, señora ¿Y por qué?
– Porque ustedes vienen de Cataluña y es lo que nos faltaba, si ganan con mi voto son capaces de llevarse el gobierno a Barcelona.
RISAS.

«En la plaza de Opera convivimos en este momento muchas culturas e intereses varios»
Dejo a doña Pilar en animada conversación con los Ciudadanos y me alejo. En la plaza de Opera convivimos en este momento muchas culturas e intereses varios. Es el crisol, la metáfora perfecta de esta España nuestra sin industria más allá de la del ocio y el turismo, ese sector terciario en el que tan bien servimos copas.
Una pareja de jóvenes chinos me solicita la atención. No son emigrantes, claro está q lq vistq de sus atributos. El plano de Madrid , el ipad, la guía turística y hasta sus zapatos les delatan como turistas. Ella, unos veinte años, habla muy correctamente el español. Les saludo y me dicen que se han levantado esta mañana con la idea de fotografiar las ovejas trashumantes que pasean una vez al año por la capital de España. Están documentados. Pero en su afán, no se han dado ni cuenta de la protesta política que se desarrolla a su lado. y en esa dispersión coinciden con muchos otros madrileños que deambulan por la plaza.
Es lo que tiene la atomización de los nuevos partidos políticos incapaces de ponerse de acuerdo hasta en los mínimos: Su desaparición u ocultamiento para la mayoría. Antes de salir de casa, por ejemplo, he leído que otro grupo nuevo, VOX, ha convocado otra manifestación por los mismos motivos, contra la corrupción, pero otro día y en otro lugar. Y ya aburren las noticias sobre los desencuentros entre UPyD y Ciudadanos para presentar unas listas conjuntas en el panorama político español.

«Pero sobre todo, me llama la atención una pareja de mayores rumanos que con el acordeón y la pandereta están interpretando un pasodoble español»
Así, con una íntima decepción en mi maleta sentimental, dirijo mis pies hacia la calle Mayor, donde oteo que unos jóvenes animosos, pero que llegan tarde, están calzándose las camisetas naranjas que la organización de Ciudadanos ha debido repartir para su acción política. Pero sobre todo, me llama la atención una pareja de mayores rumanos que con el acordeón y la pandereta están interpretando un pasodoble español. Y reconozco su talento en la versión que tocan de Ecos españoles, del maestro Pascual Marquina Narro. Toda una metáfora nacional de ese desencuentro entre los políticos que nos arrastra a la ruina. Antes de marcharme les doy un euro y ellos, agradecidos y para sorpresa mía, comienzan con el España Cañí.

El otro día Mario Conde twiteaba algo así como que somos huérfanos de nosotros mismos, seguro que también se refería a esto