
«¡Qué ilusión!… Llega la Navidad: Navidad del siglo XXI en España, esta españita nuestra con sus cutres luces, sus quiero y no puedo y sus belenes burlescos»
¡Qué ilusión!… Llega la Navidad: Navidad del siglo XXI en España, esta españita nuestra con sus cutres luces, sus quiero y no puedo, sus belenes burlescos a cargo de podemitas no laicos sino blasfemos y sus bragazas de luces colgadas en algunas calles, puestas por la nueva raza: la política, para que se calle el personal y a la vez, poder reírse de este a mandíbula batiente. Porque, años ha habido de mucho rombo, mucho redondel, sabanas de luces con muy poca gracia, pero, motivos navideños poquitos, que se note que los mandamases tienen claro que lo suyo es el infierno y eso, que esas cosas del Nacimiento de Dios y los simbolismos es pasto para inútiles y vagos que leen y para beatonas de mucha edad, nada más.
Un villancico debería sonar continuamente en calles y comercios: “Roban y roban y vuelven a robar, los políticos de España para poder medrar…». O este otro a cargo del orfeón pesoense: «Hacia Belén va una momia, rin, rin, yo me remendaba yo me remendé, yo me eché un remiendo yo me lo quité…». O este otro: «En el portal de Moncloa hay un tío haciendo gachas, se le cayó la sartén y no eran gachas eran gambas…».
Y así, miles de cancioncillas populares acordes para celebrar la Navidad española, la más insegura del mundo mundial, llena de papás noeles, renos y personajes de otras culturas, y que no cree ni en sus propios símbolos de toda la vida, aunque hace ver que los Reyes Magos de Oriente también son admitidos. Que, por cierto, a ver con qué clase de reyes nos adornan las cabalgatas este año, que se nos abren las carnes solo de pensarlo.
«Hay que variar, que ya podemitas valencianos abofetearon a sus niños y nos sacaron a todos la lengua una vez con el desfile de tres menganas con muy mala pinta»
Hay que variar, que ya podemitas valencianos abofetearon a sus niños y nos sacaron a todos la lengua una vez con el desfile de tres menganas con muy mala pinta; o la señora mayor aquella, que mangoneó Madrid durante un tiempo y que tuvo el gusto de elegir vestimentas “monigotescas” para los individuos que se iban a carcajear ese año de los niños y de sus papás, haciendo de reyes magos. Que quién ha visto y quién ve a los madrileños, que fueron capaces de salir a las calles con palos y piedras y ser masacrados por los franceses del Dos de Mayo y se quedan como estaban cuando algún cateto dudosamente votado, se parte el pecho a su costa.
Y qué decir de los barceloneses de bien, tolerando impertérritos los belenes de la señita Colau, que si sillas viejas que si escombros que si batiburrillos de muebles viejos…
Y que pensar de las celebraciones en otros lugares de la madre patria de unos cuantos llamada España, que no quisiera dar ideas, pero que, si se descuida, pronto pasará a llamarse “Moromuzandia”, por ejemplo, o ·Villa Maduro” … “Nueva Rusia” … Quizá: “Sanchezlandia” … porque total, puestos a tragar…
Yo es que no vivo de impaciencia. A Belén pastores, a Belén chiquitos, que ha llegado Sánchez con sus finiquitos…
