
«El personaje se llamaba, y se llama, Isaías Táboas, alias Pancho, miembro del partido socialista catalán, un partido que reclama la igualdad salarial entre hombres y mujeres»
Voy a contar una historia personal. Entré en RENFE porque la persona a la que sustituí la reclamaba su partido en Cataluña para más altas responsabilidades. Entretanto, para que siguiese teniendo un sueldo, ejercería como delegado de una dirección comercial de la compañía, un trabajo descansado. Cuando le sustituí él cobraba 12 millones anuales (todavía en pesetas), como a mí me quitaron la responsabilidad de la seguridad, todavía ignoro la razón (a no ser porque no les parecía propio por ser mujer…) me redujeron sustancialmente esa cantidad.
Mi sorpresa vino cuando, tiempo después, descubrí que a él seguían pagándole lo mismo a pesar de que había dejado todas las responsabilidades que teóricamente justificaban su alta retribución.
O sea, yo por reducir ¡una! de mis competencias perdí mas de cuatro millones, y él por perderlas todas no perdió ni un céntimo. El personaje se llamaba, y se llama, Isaías Táboas, alias Pancho, miembro del partido socialista catalán, un partido que reclama la igualdad salarial entre hombres y mujeres….
No es mi única experiencia en la que dirigentes socialistas han sido los responsables directos de que mi sueldo fuese inferior al de mis homólogos o antecesores siempre que estos fuesen hombres, pero esta historia personal es muy ilustrativa de la diferencia entre lo que se predica y lo que se hace.
