
«Amanece un día gris en mi mente confusa. Una señora de Podemos: Sonia Vivas, concejala feminista del ayuntamiento de Palma de Mallorca, me ha abierto los ojos»
Amanece un día gris más en mi mente confusa. Resulta que me siento muy mal por que una señora de Podemos: Sonia Vivas, concejala feminista del ayuntamiento de Palma de Mallorca, con la que comparto isla, me ha abierto los ojos cuando ya era tarde. Resumo lo que ha dicho: “Existe la prostitución porque, en España, a las mujeres se nos enseña desde pequeñas que tenemos un negocio entre las piernas. Que siempre eso se puede utilizar para ganar dinero y es la consigna con la que nos vamos educando en este sistema”. ¡Tantos años portando un tesoro entre mis piernas y yo sin enterarme!
Reprocho a mis ancestros, y ancestras, el no haberme informado bien y el no haber educado a la niña que fui para conocer el baulito de billetes que soy, que somos todas las que tenemos entre las piernas lo que todas tenemos entre las piernas.
Me parece espantoso que las mujeres de mi familia no hayan nunca utilizado ese don y entiendo ahora por que de ser una familia pudientísima tiempo ha, hayamos llegado al medio pelo casi sin darnos cuenta: ¡Las chicas no hemos sido lo suficientemente putones!
«No sé si flagelarme yo o darles unos cuantos zurriagazos a los dignos retratos colgados en mi casa, de algunas antepasadas ignorantes de su valiosa posesión íntima»
No sé si flagelarme yo o darles unos cuantos zurriagazos a los dignos retratos colgados en mi casa, de algunas antepasadas ignorantes de su valiosa posesión íntima. ¡Anda que no habría sido diferente mi vida si hubieran sido capaces de enseñarme a putear como manda mi sexo según la doña podemita, que ha abierto para todas, horizontes de fortuna y de gloria, cerrándoselos a las señoras putas de siempre que van a encontrarse con una competencia sin igual en el mercado de la carne corrupta!
A mí me llega tarde el conocimiento, que no todos los cuerpos están para el refocile indiscriminado previo pago, después de una vida de ignorancia y dudas acerca de las posibilidades del “tesoro”, ya un poco caduco, que portábamos todas de un lado a otro.
«Señora doña, se ha lucido usted, como suelen lucirse los grandes cerebros de Podemos, soltando la frase que la acompañará a la posteridad»
Señora doña, se ha lucido usted, como suelen lucirse los grandes cerebros de Podemos, soltando la frase que la acompañará a la posteridad, o no, y que ha dejado patidifuso a todo el mundo, especialmente a las mujeres, a los padres, a los educadores, a los sociólogos, a los psicólogos, y a todos los colectivos humanos, menos a las feministas, que se han callado como las señoras estas, más listas, que hacen negocio con su cosita entre las piernas, en las esquinas de todo el país, cuando ha soltado usted un refrancillo de los que ellas apedrearían si no fuera dicho por alguien de su lobby, organización, partido, ONG, subvención…
¡Viva la hipocresía! ¡Viva la ley del embudo! ¡Viva la memez subvencionada! ¡Vivan los políticos sin estudios! ¡Vivan las políticas sin dignidad sexual!… ¡Uy! ¡Que me estoy obnubilando!
No sigo, que se me nota mucho la decepción. Quizá en la próxima vida, encuentre el Shangri-la de mi naturaleza y los educadores adecuados que me enseñen a aprovechar “Mi negocio” con pleno conocimiento de causa. ¡Que lástima! ¡Una vida perdida por falta de consigna!
