Las nuevas feministas me recuerdan mucho a los censores del cine en mi adolescencia. Por Rodolfo Arévalo

Las nuevas feministas me recuerdan mucho a los censores del cine en mi adolescencia y Rita Hayworth en 'Gilda'
Las nuevas feministas me recuerdan mucho a los censores del cine en mi adolescencia y Rita Hayworth en ‘Gilda’

«Las nuevas feministas me recuerdan mucho a Don Braulio, vamos a la Iglesia Católica y sus consignas cuando era un adolescente»

Las nuevas feministas me recuerdan mucho a Don Braulio, vamos a la Iglesia Católica y sus consignas cuando era un adolescente y en mi colegio ponían cine de vez en cuando en el salón de actos algunos miércoles por la tarde. Recuerdo que formábamos en el patio a eso de las cuatro y media e íbamos en fila de a dos hasta el salón de actos, allí ocupábamos los asientos según orden de llegada, por eso en el recorrido solías cambiarte en la fila para estar cerca de tus mejores amigos, que no tenían porque seguir el orden de lista. Aquello parecía un totum revolutum. “por favor vayan ustedes en silencio y en orden, que no lo vuelvo a repetir”, pero sí, si lo repetía varias veces más hasta que llegábamos.

Allí el griterío, amparados por la semioscuridad y la distancia a los vigilantes, recordaba a la jaula de los monos del antiguo parque del Retiro. Entonces llegaba Don Braulio y subía al escenario, allí hacia un breve resumen de lo que íbamos a ver y luego nos pedía que observáramos la película bien para contestar las preguntas al acabar. Todo quedaba oscuro tras apagar la luz de escenario y sonaba la música de la productora de la que se tratase. La más habitual era la Metro. Rugíamos todos con el león, bajo la reprobación de profesores. “Callen que parecen ustedes parvulitos”.

“nada de sexo, el sexo es pecado”. Y menos mostrarlo en una película que se nos revuelve el gallinero»

Generalmente eran películas autorizadas para todo los públicos y claro algún beso de amor se colaba. Generalmente oíamos a don Braulio decir al proyeccionista, tape con la mano el beso oiga que parece que está usted por uvas. La pitada era general en el patio de butacas. Me ha traído todo esto a la memoria, porque las nuevas feministas me recuerdan mucho a Don Braulio, vamos a la Iglesia Católica y sus consignas, “nada de sexo, el sexo es pecado”. Y menos mostrarlo en una película que se nos revuelve el gallinero.

Ahora no, ahora lo que hay que hacer es censurar a priori o a posteriori todo lo que tenga que ver con el uso del sexo como reclamo publicitario, porque oiga eso es capitalista, hacen un uso desnaturalizado del cuerpo de las mujeres para vender sus productos alienadores de masas. Realmente lo que les importa no es que se use a la mujer, si no que eso pueda reportar beneficios empresariales, porque según ellas esclaviza a las mujeres. Mujeres que probablemente hayan cobrado, y muy bien, su erótica colaboración en el anuncio. Y lo saben y no les importa, mejor se aprovechan de estar lo que se dice “buenas” para la profesión, porque les reporta grandes beneficios monetarios.

Y oiga no ministra no están utilizando el negocio que tienen entre las piernas y que muy pocas usan cuando son decentes y no tienen pensamientos pecaminosos como el suyo. Las mujeres gustan a los hombres, todas no, pero si la mayoría, están hechas así por la naturaleza para atraer al varón, lo que les permite muy al contrario de otras especies ser las electoras, las que buscan los mejores genes para su prole. Y ya puede hacer el macho gallito malabares con sus plumas que si la hembra dice no, por mucho culo que el macho haya intuido va a ser que no.

«Ministra, que las cosas son mucho más sencillas de lo que usted y sus coleguitas de partido piensan»

Ministra, que las cosas son mucho más sencillas de lo que usted y sus coleguitas de partido piensan. Todo se reduce al impulso reproductor que rige a los seres vivos se llamen gallos, bisontes, papagayos o humanos, no hay ninguna diferencia. No es un asunto regulable y controlable salvo que quiera usted establecer una dictadura de separación de sexos, como se hacía en los colegios religiosos de los setenta.

La única razón moldeadora es que los seres humanos pueden añadir otros elementos a valorar, como el cariño, la confianza y los sentimientos, esos de los que usted desprovee a los chochos a los que alude, y que al parecer alguien le dijo de niña que eran un negocio; pena de niñez. ¿Quién la educó a usted? Yo jamás le dije, ni le diría a mi hija, primero que tiene chocho, en todo caso órgano reproductor compuesto por la vulva con los labios mayores, menores y el clítoris y luego el órgano interno con la vagina y el útero con sus trompas de Falopio, vamos una cosa adecuada y que es libre de usarlo a su conveniencia y solo con la persona que la merezca a ella, no como hembra apetecible que también, si no como mujer, una gran mujer. Cuando era un adolescente en y mi colegio ponían cine de vez en cuando en el salón de actos. Cuánto me recuerda a lo que argumentan estos innovadores de la política cursi y absurda.

Rodolfo Arévalo

Rodolfo Arévalo

Nací en Marsella ( Francia ) en 1954. Viví en diversos países debido a los destinos que tuvo mi padre ( diplomático ). Estudié en colegios franceses hasta la edad de 12 años. Estudié bachillerato y COU en el colegio Nuestra Señora del Pilar de Madrid. Estudié música en el Real conservatorio de música de Madrid, formé parte y pertenecí a varios grupos musicales entre ellos “ Los Lobos “. Creé varios grupos musicales de Pop Rock. Toco el bajo y compongo canciones, música y letra. Estudié Fotografía general y publicitaria, diplomatura (dos años) de cinematografía e Imagen y sonido equivalente a Técnico Superior de Imagen y Sonido. Soy socio Numerario de la SGAE desde el 1978. Pertenezco a la Academia de Televisión. Soy un gran lector de libros de ensayo, divulgación y de vez en cuando novela. En el año 1985 Ingresé por concurso oposición a TVE. Fui ayudante de realización y realizador. En el año 2009 me pre jubilaron muy a mi pesar. En la actualidad estudio programas de tratamiento de imagen. He escrito varios guiones de cortometraje y realizado el que se llamó “ Incomunicado “, tengo otros en proyecto. Soy muy crítico conmigo mismo y con lo que me rodea. Soy autor de las novelas “El Bosque de Euxido” y "Esclavo Siglo XXI publicadas en Ediciones Atlantis. También me gusta escribir prosa poética. Me he propuesto seguir escribiendo novela.

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