¿Habrá tiempo y memoria para reflexionar sobre la pandemia y la estética castrista del Gobierno? Por Miguel Ángel Contreras Betancor

Habrá tiempo y memoria
Habrá tiempo y memoria

«No puedo creer que el presidente del Gobierno de mi país haya podido articular esas palabras en el año 2020, tres palabras de la más rancia estética castrista»

Han transcurrido unas horas desde que Pedro Sánchez dijera las palabras que puede leer arriba. Ha pasado ese tiempo y aún no salgo de mi estupor; todavía estoy alucinando. No puedo creer que el presidente del Gobierno de mi país haya podido articular esas palabras en el año 2020, tres palabras de la más rancia estética castrista, luego adoptadas por los cromañones bolivarianos con el resultado que horroriza a cualquier persona decente por el sufrimiento que está causando a millones de venezolanos.


A esta consigna de nuevo cuño en el discurso demencial -Sánchez le ha cogido el gusto al «compatriotas»-, de unos gobernantes que están jugando a bordear los límites constitucionales -aunque no lo parezca-, sólo le falta un clásico, que vista la deriva que lleva la inexistente gestión gubernamental de la pandemia, las sospechas de corrupción en la intermediación para la adquisición de cierto material sanitario defectuoso o cómo se está tratando a las pequeñas y medianas empresas generadoras de casi todo el empleo en nuestra nación, decía, que sólo nos queda oír en cualquiera de los terribles ‘Aló Presidente’, este terrible lema: «Patria o Muerte. ¡Venceremos!». Si tal cosa llegara a ocurrir, no tengo la menor duda de que habrán traspasado esa línea roja, que ni el más zumbado pudo imaginar.

No trato de hacer apología de mercadillo porque quienes me conocen saben que no es mi estilo, -y aquellos otros que intuyen, se equivocan-, expreso una honda preocupación sobre los efectos devastadores que se nos vienen encima. Ítem más cuando los que deberían pilotar la Administración nacional, quienes tienen el poder para dirigir toda la estructura del Estado son los mismos que están propiciando nuestra ruina. Y estimado, de este hundimiento no escaparán los acólitos para desesperación de los oponentes, este barco no hará distingos, como tampoco los hizo en 2008, situación aquella por la que algunos suspiraríamos por regresar, a pesar de los pesares.

 «Habrá tiempo, mucho, para reflexionar en torno a esta pandemia. Habrá tiempo, mucho, para señalar, para acusar con nombres y apellidos»

Continuaremos viendo desde nuestro confinamiento, como lo hacemos horrorizados desde hace dos semanas, como enfermamos y revisamos los datos de esos miles de compatriotas que han ido muriendo ante la desesperación de sus familiares y amigos. Frente al televisor o el móvil, millones de españoles seguiremos asistiendo presas del desasosiego a una pandemia cuyos efectos pudieron mitigarse -si no lo cree, busque la documentación que así lo corrobora-, pero quienes tenían TODA la información antepusieron su mísera ideología antes que proteger la salud de todos. Habrá tiempo, mucho, para reflexionar en torno a esta pandemia. Habrá tiempo, mucho, para señalar, para acusar con nombres y apellidos, a los responsables de las mentiras, del: «Esto no se podía prever», pero, ¿Tendremos memoria?

Miguel Angel Contreras Betancor

Podría afirmar que nací en Las Palmas de Gran Canaria y no me equivocaría, incluso, si fuera menester, no me importaría aseverar que en el oficio de escribidor -variantes: plumilla y creador de historias- llevo dando el coñazo varias décadas.
Tanto es el cariño que siento por el arte de casar vocales y consonantes, que en actualidad edito y dirigo la revista https://revista-contraluz.es , una web dedicada a los géneros negro y policial Y ahí estoy, con el alma llena de balazos y los ojos a rebosar de enigmas y medias verdades. Casi, como la vida misma.

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