Descansen en paz los muertos: Pasará mucho tiempo hasta que las guitarras recobren la alegría. Por Rodolfo Arévalo

Descansen en paz los muertos. Pasará mucho tiempo hasta que las guitarras recobren la alegría. Ilustración del autor Rodolfo Arévalo
Descansen en paz los muertos. Pasará mucho tiempo hasta que las guitarras recobren la alegría. Ilustración del autor Rodolfo Arévalo

“Descansen en paz los muertos. Porque las guitarras en España, ya solo cantan tristes y pasará mucho tiempo hasta que recobren la alegría. Viva España”

Cuando los muertos, por infección vírica de este covid-19, y sus deudos se manifiesten desde su nada, unos desde ninguna parte, otros desde sus juzgados, nada hace pensar que la justicia impere. Ya habían empezado los ministros a extender sus redes en la judicatura, afortunadamente no lo completaron. La muerte no esperada de miles de personas, no es algo que se pueda remediar a posteriori, habría que haber prevenido. Ahora a muchos solo les queda soportar el dolor. Es una herida abierta que no acaba, porque sabes que podría haberse evitado. No imperara la justicia porque, en muchos casos no dictaminará culpabilidad, de los verdaderos responsables que por supuesto y aunque intenten venderlo así no son el PP. Ya lo hemos ido viendo en algunas demandas presentadas, y no sé si que nada de lo que fallara un juez o grupo de ellos, podría servir de resarcimiento en el duelo.

Una condena, aunque sea de privación de libertad, nunca suple las ausencias. Los hijos, los padres, madres y hermanos, incluso amigos, no son piezas de un mecano que se reponen como si de un puzzle se tratara. La economía, tardara, pero se recuperará, pero el alma de los vivos esa jamás cerrará. Tejer el entramado sentimental de un cerebro destrozado siempre es igual tras las muertes de cercanos, lento, agónico, interminable. Probablemente dure toda la vida.

Sí, la pérdida de seres humanos por vejez, por guerras o accidentes, es tolerable, incluso al final llegan a aceptarse, pero no lo son en absoluto las que se pierden por negligencia, ocultando la realidad y la verdad a sabiendas. Si además se trata de defender postulados políticos de un tipo de gestión más ideológica que eficaz y solo por defender esos postulados, frente a una desinformada de la historia, parte del pueblo, digamos humanos normales, no es aceptable. Un tipo de religión política como lo es el estado social comunista, no tiene derecho por mucho que sus dirigentes lo crean, porque flotan entre nubes mentales de alucinógenos secretados por sus propias glándulas cerebrales, a imponer un régimen que cercene las libertades del pueblo, máxime si esas acciones afectan a la estabilidad mental y moral de los gobernados, eso para cualquier hombre libre se llama dictadura.

Y es curioso que nadie haya tratado de juntar esos dos conceptos tiranos y psicópatas, pero debería hacerse. Nadie puede exhibir una panoplia de vacíos humanos, como estandartes protectores contra las críticas, por eso no lucen las banderas a media asta y con crespones negros. Los indicadores de duelo de un país no surgen de la razón como pueda surgir el Estado, cualquier Estado, si no del corazón de su pueblo y de los lazos sentimentales con los desaparecidos.

Se equivocan los políticos que piensan que los seres humanos son simples números, piezas con las que jugar al juego del poder. Nunca “el juego de tronos” ha de convertirse en algo más que una serie de televisión, por mucho que atraiga a algunos políticos mas bien siniestros. Esta última palabra puesta con toda intención. Suelen estar estas piezas sentimentales, como las del ajedrez enrocadas, con los ánimos cubiertos de amargura, a la espera de justicia. Y no a la espera de banderas caducas tricolor, que nunca trajeron nada bueno a nuestra piel de toro, por mucho que les fastidie a perdedores de guerras; cada día más.

Se puede engañar a los pueblos, desinformando y educando en postulados sectarios, pero esto es otro problema que se deberá solucionar a la mayor brevedad posible. No queremos que sigan llegando al consejo de ministros o al congreso, personajes que por no estar formados, algunos no tienen ni la ESO, siguen en ese eterno patio de la adolescencia. Que no infantiles, quedaos a salvo de los vaivenes del pueblo adulto, no se os permite salir a pasear al parque de los juguetes rotos de niños y niñas de verdad. Luego lo contamináis todo, hasta las ideas.

Espero que el famoso y cacareado “pueblo” haya tomado consciencia de como las gastáis, para no volver a meter la pata de esta manera tan estrepitosa en que lo ha hecho, nunca mais, recordadlo, sí en Galicia y solo se trataba de chapapote. Cuando los muertos, por infección vírica de este covid-19, y sus deudos se manifiesten desde su nada, es bastante poco probable que de los responsables oigamos la palabra perdón, son así de insensatos. Descansen en paz los muertos. Porque las guitarras en España, ya solo cantan tristes y pasará mucho tiempo hasta que recobren la alegría. Viva España.

Rodolfo Arévalo

Nací en Marsella ( Francia ) en 1954. Viví en diversos países debido a los destinos que tuvo mi padre ( diplomático ). Estudié en colegios franceses hasta la edad de 12 años. Estudié bachillerato y COU en el colegio Nuestra Señora del Pilar de Madrid. Estudié música en el Real conservatorio de música de Madrid, formé parte y pertenecí a varios grupos musicales entre ellos “ Los Lobos “. Creé varios grupos musicales de Pop Rock. Toco el bajo y compongo canciones, música y letra. Estudié Fotografía general y publicitaria, diplomatura (dos años) de cinematografía e Imagen y sonido equivalente a Técnico Superior de Imagen y Sonido. Soy socio Numerario de la SGAE desde el 1978. Pertenezco a la Academia de Televisión. Soy un gran lector de libros de ensayo, divulgación y de vez en cuando novela. En el año 1985 Ingresé por concurso oposición a TVE. Fui ayudante de realización y realizador. En el año 2009 me pre jubilaron muy a mi pesar. En la actualidad estudio programas de tratamiento de imagen. He escrito varios guiones de cortometraje y realizado el que se llamó “ Incomunicado “, tengo otros en proyecto. Soy muy crítico conmigo mismo y con lo que me rodea. Soy autor de las novelas “El Bosque de Euxido” y "Esclavo Siglo XXI publicadas en Ediciones Atlantis. También me gusta escribir prosa poética. Me he propuesto seguir escribiendo novela.

Artículos recomendados

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: