Este país no solo hace aguas. Va al hundimiento total. Por Silvia Gutiérrez Oria

Este país no solo hace aguas. Va al hundimiento total
Este país no solo hace aguas. Va al hundimiento total

«Este país no solo hace aguas. Va al hundimiento total. Parece que la «grandeza de España» está en pleno desplome… Estamos haciendo un viaje, pero no hacia delante»

Este país no solo hace aguas. Va al hundimiento total. Parece que la «grandeza de España» está en pleno desplome… Estamos haciendo un viaje, pero no hacia delante, sino retrocediendo en el tiempo y vamos a volver a ese pozo que Benito Pérez Galdós creía desfasado a primeros del siglo XX … Así lo dejaba plasmado para la posteridad en «Soñemos, alma soñemos»:

«Consumadas las revoluciones que sólo alteraban la superficie de las cosas, el ser doméstico, digámoslo así, de nuestra raza, pobre y ociosa, sin trabajo interior ni política internacional, se caracterizaba por la delegación de toda vitalidad en manos del Estado. El Estado hacía y deshacía la existencia general. La sociedad descansaba en él para el sostenimiento de su consistencia orgánica, y el individuo le pedía la nutrición, el hogar y hasta la luz. Las clases más ilustradas reclamaban y obtenían el socorro del sueldo. Había dos noblezas, la de los pergaminos y la de los expedientes, y los puestos más altos de la burocracia se asimilaban a la grandeza de España. Un socialismo bastardo ponía en manos del Estado la distribución de la sopa y los garbanzos del pobre, de los manjares trufados del rico. Al olor de aquella sopa y de los buenos guisos acudía la juventud dorada, la plateada y la de cobre… Pues de entonces acá, se ha determinado una transformación radical, que ya vieron los despabilados, y ahora empiezan a ver los ciegos. Va siendo general la idea de que se puede vivir sin abonarse por medio de una credencial a los comederos del Estado: de éste se espera muy poco en el sentido de abrir caminos anchos y nuevos El país se ha mirado en el espejo de su conciencia, horrorizándose de verse compuesto de un rebaño de analfabetos conducido a la miseria por otro rebaño de abogados. Del Estado se espera cada día menos; cada día más del esfuerzo de las colectividades, de la perseverancia y agudeza del individuo. Detrás, o más bien debajo de la vida entera del Estado, alienta otra vida que remusga y crece, y adquiere savia en las capas internas. En cincuenta años, es incalculable el número de los que han aprendido a subsistir sin acercar sus labios a las que un tiempo fueron lozanas ubres, y hoy cuelgan flácidas: los españoles han crecido; comen, ya no maman. Aceptamos al Estado como administrador de lo nuestro, como regulador de la vida de relación; ya no lo queremos como principio vital, ni como fondista y posadero, ni menos como nodriza. ¿No es esto un gran progreso, el mayor que puede imaginarse?«

Después de leer este fragmento , queda patente que habíamos avanzado algo en estos últimos cien años, pero que algunos gobiernos mal llamados «progesistas» están tirando por la borda.

Los cimientos de un Estado sólido fruto del sacrificio y del trabajo de todos los españoles, se está agrietando.

Obvian, olvidan, niegan y menosprecian nuestro glorioso pasado reciente. Y esto lo evidencia la instauración por parte del «Estado» de un Ingreso Mínimo Vital para crear adeptos necesitados a «sus comederos» y el ninguneo, como poco, que dispensan a empresas e industria que no sean`públicos… En este caso sólo facilitan algo el camino a las artes. Es más fácil dar limosna con el bolsillo ajeno, que ayudar a que la población se gane su propio sustento dignamente… Además, de paso, «votos agradecidos»…

Galdós tenía visión de futuro, y desterraba también los nacionalismos porque creía en España como unidad nacional de destino y tenía una viva conciencia de España:

«Ahora que la fe nacional parece enfriada y oscurecida, ahora que en nosotros ven algunos la rama del árbol patrio más expuesta a ser arrancada, demos el ejemplo de confianza en el porvenir. (…) De este modo contribuiremos a formar lo que hace tanta falta: la fe nacional.
Cada cual en su esfera, grande o chica, debe ayudar a formarla y robustecerla, pues sin esa gran virtud no hay salvación posible para las naciones«

Este fragmento forma parte del discurso que pronunció Galdós a sus paisanos canarios ante la deriva que tomaban los nacionalismos de últimos del XlX y primeros del siglo XX. Evidentemente, y por su bien, no ha podido contemplar la alianza con los nacionalistas que un partido de su ideología ha pactado con ellos, ni las concesiones y favoritismos que este Gobierno les concede.

Estos son dos simples ejemplos del pensar progresista y socialista sobre el Estado del gran autor nacional.. Don Benito Pérez Galdós. 
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Ahora me pregunto si nuestros representantes están suficientemente documentados… Si su rencor constitucional les impide ver la realidad mundial en la que vivimos o les ciega la revancha. Si realmente saben de dónde venimos y hacia donde nos dirigimos.., o nos llevan directamente al ahogo, la desidia o el suicidio colectivo..

Don Benito.., ayúdeles..¡ayúdenos!

Silvia Gutiérrez Oria

Silvia Gutiérrez Oria

Profesionalmente.., arquitecto de interiores, de pasión creativa , licenciada en sentimientos y emociones. Observadora compulsiva del ser humano, sarcástica de vez en cuando, tímida pero resuelta, y muy intensa. Disidente de la igualdad, ni con el hombre ni con nadie, somos únicos e irrepetibles. Reivindico mi lado más femenino, el más sensual y creo en el derecho a ser frágil, pasional y romántica con la osadía de un gladiador Mi vocación principal es ser mujer, una mujer en búsqueda activa de sí misma y de los valores que de verdad importan. "Soy la mujer que piensa..Algún día mis ojos encenderán luciérnagas" (Gioconda Belli)

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