Son secuelas, consecuencias benignas de un confinamiento que llegó en un mal momento. Por Silvia Gutiérrez Oria

Son secuelas, consecuencias benignas de un confinamiento que llegó en un mal momento y nada más
Son secuelas, consecuencias benignas de un confinamiento que llegó en un mal momento y nada más

«Son secuelas, consecuencias benignas de un confinamiento que llegó en un mal momento, punto. Y no le des demasiada importancia, hay muchos como tú»

Cada mañana retozas más entre las sábanas demorando el momento de enfrentarte a la realidad… Y no es porque en tu cama haya alguien que te retenga aumentando tus pulsaciones, ni te haga carente de toda voluntad, no, esas otras pasiones también las recuerdas vagamente.

No es pereza, ni miedo: No hay emoción alguna. No hay nada ¿apatía? no estás segura, posiblemente. Estás casi como en estado catatónico…

Sabes que no es incertidumbre, que no sufres ningún síndrome..,ni de estrés, ni de la cabaña, ni del casoplón… Ninguno.

Tampoco es tristeza, ni depresión, ni ansiedad, que eso ya lo conoces para poder alarmarte. Es algo diferente… Lloras un rato sin saber muy bien por qué, y al momento sonríes rememorando algo pasado o anhelando algo para el futuro.  Te sientes demasiado cansada para mantenerlo en tu mente durante el tiempo suficiente para que consiga borrar tu presente.. Ahora llorarías, pero tampoco puedes.

Mentalízate.., no es grave y además puede ser pasajero … Si no tienes más explicaciones ni síntomas, date un pronóstico, y sé amable contigo mismo, no te atormentes.

Son secuelas, consecuencias benignas de un confinamiento que llegó en un mal momento, punto. No hay consejos, ni tratamientos, la cura te llegará por sí sola. Y por favor, no le des demasiada importancia, eres uno más.., hay muchos como tú.

Somos una de esas paradojas producto del destino.., sigues con vida, pero sin síntomas.., te has convertido en un vital asintomático…

Silvia Gutiérrez Oria

Silvia Gutiérrez Oria

Profesionalmente.., arquitecto de interiores, de pasión creativa , licenciada en sentimientos y emociones. Observadora compulsiva del ser humano, sarcástica de vez en cuando, tímida pero resuelta, y muy intensa. Disidente de la igualdad, ni con el hombre ni con nadie, somos únicos e irrepetibles. Reivindico mi lado más femenino, el más sensual y creo en el derecho a ser frágil, pasional y romántica con la osadía de un gladiador Mi vocación principal es ser mujer, una mujer en búsqueda activa de sí misma y de los valores que de verdad importan. "Soy la mujer que piensa..Algún día mis ojos encenderán luciérnagas" (Gioconda Belli)

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