Dejarse arrastrar requiere menos esfuerzo que remar. Por Jorge R. Rueda

Dejarse arrastrar requiere menos esfuerzo que remar: Black Lives Matter, dejen de oprimir a mis negros porque el racismo es malo, yo no soy racista porque Tomasa y Matea que me limpiaban la casa son como mi familia. Trump es Nazi, nieto de Hitler y el violador eres tu, y la culpa no era mia, aborto gratis. Ilustración de @Javierhalamadrid
Dejarse arrastrar requiere menos esfuerzo que remar: Black Lives Matter, dejen de oprimir a mis negros porque el racismo es malo, yo no soy racista porque Tomasa y Matea que me limpiaban la casa son como mi familia. Trump es Nazi, nieto de Hitler y el violador eres tu, y la culpa no era mía, aborto gratis. Ilustración de @Javierhalamadrid

«Dejarse arrastrar requiere menos esfuerzo que remar, y más si has de hacerlo contracorriente. La educación es la única posible cura para nuestra sociedad»

Todo esto que está pasando con las estatuas, el blacklivesmatters, los movimientos «antifascistas» etc, tiene una explicación muy sencilla; la educación. O mejor dicho la falta de educación, y de cultura. Cuando desarrollas tu ideología en base a lo que te han inculcado, o lo que has oído en la tele, o lo que tus vísceras te dicen que debes creer, pero no te has molestado en estudiar la historia, en leer libros serios y en pensar por ti mismo, entonces ocurren estas cosas. Te da por insultar a los demás llamándolos fascistas solo porque no piensan como tú, y claro, como crees que tu forma de pensar es la correcta, pues automáticamente tiendes a etiquetar al contrario como un enemigo.

Cuando no te has molestado en conocer la vida de determinados personajes históricos, como por ejemplo, Isabel la Católica, te da por profanar su estatua pensando que era una fascista y una racista, algo absurdo pues el fascismo no existe hasta el siglo veinte e Isabel la Católica fue la pionera en la defensa de los indígenas, la abolición de la esclavitud y el nacimiento de lo que hoy se conoce como derechos humanos.

Cuando te dejas llevar por la cultura pop y las leyendas urbanas, admiras a personajes como el Che Guevara y hasta llevas camisetas con su rostro, sin saber que fue un asesino que amparándose en la revolución ejecutó a más de doscientas personas porque a él le dio la gana. Y así podría estar poniendo ejemplos hasta mañana.

Lo más paradójico es que en el tiempo en que vivimos, la información está más accesible que nunca, y quien no se informa es porque no quiere, o porque no sabe buscar en el lugar adecuado. O Sencillamente porque es más cómodo instalarte en tu confortable ideario plagado de etiquetas prefabricadas por otros y que te permiten no tener que molestarte en pensar.

Dejarse arrastrar requiere menos esfuerzo que remar, y más si has de hacerlo contracorriente. La educación es la única posible cura para nuestra sociedad. Pero a algunos no le interesa, porque un pueblo culto y educado es mucho más difícil de manejar. Si te da igual y prefieres que te digan cómo debes pensar y vivir, pues sigue así. Pero si quieres ser un poco más libre y más dueño de tu vida, entonces, hazme caso: Lee.

Jorge R. Rueda

Jorge R. Rueda

Nací al principio de mi vida, pero no me di cuenta de ello hasta que cumplí los treinta. Entonces descubrí que el mundo es un lugar hostil y que a través de la literatura tenía la oportunidad de rediseñarlo a mi manera, aunque no sirviera realmente para nada. De lector me convertí en escritor. Soy autor de cinco libros; El don de olvidar y otras historias, La conciencia dormida, Diario de un presunto suicida, Gente corriente y Los Ausentes. Ahora me estoy replanteando volver a ser lector, lo que se me da mucho mejor. Me encanta Nueva York, aunque vivo en Murcia por razones prácticas. Antes crecí y viví en Granada. Suscribo la frase de que uno no es de donde nace, sino de donde pace. Me gusta Mahler, el vino tinto, la cerveza y las bandas sonoras. Los cómics de Batman y la gente corriente. Vivo y dejo vivir.

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