
«Lo he dicho muchas veces: NO ME GUSTA EL VERANO. Los motivos son infinitos y no los citaré hoy aquí porque rebatir vuestros argumentos sería repetitivo»
Lo he dicho muchas veces: NO ME GUSTA EL VERANO. Los motivos son infinitos y no los citaré hoy aquí porque rebatir vuestros argumentos sería repetitivo e injustificable por mi parte. Sé que para el común de los mortales esta calurosa y asfixiante estación significa miles de cosas buenas: el descanso, el ocio, el disfrute.., para mi todo lo contrario. Adoro el otoño y el invierno por tantos motivos que tampoco voy a repetirlos. Lo he hecho ya hasta la saciedad.
Por eso prefiero, en esta mañana de julio, cuando el día promete ser uno mas en el calendario que voy tachando con anhelo, recordar estas palabras de mi bardo preferido esperando que llegue mi tiempo… cuando las hojas amarilleen y el paisaje se haga único, cuando la lluvia y el viento se instalen en mi vida.

«Eterno será el verano tuyo»
¿Cómo compararte a un día de verano?
Más hermosura y suavidad posees.
Tiembla el brote de mayo bajo el viento
Y el estío no dura casi nada.
A veces demasiado brilla el ojo
Solar, y otras su tez de oro se apaga;
Toda belleza alguna vez declina,
Ajada por la suerte o por el tiempo.
Pero eterno será el verano tuyo.
No perderás la gracia, ni la muerte
Se jactará de ensombrecer tus pasos
Cuando crezcas en versos inmortales.
Vivirás mientras alguien vea y sienta
Y esto pueda vivir y te dé vida.
***
¡Buena semana para a todos!

