La mala educación y el buenismo que sufrimos nos conducen a las barricadas. Por Rodolfo Arévalo

La mala educación y el buenismo que sufrimos nos conducen al precipicio. Ilustración de Tano
La mala educación y el buenismo que sufrimos nos conducen al precipicio. Ilustración de Tano

«Es el llamado Buenismo, que el que hace algo debe hacerlo bien para los demás y no, no es así»

Es curioso constatar cómo la gente que tiene menos de cuarenta y cinco años se deja arrastrar, en mayor o menor medida, por la consideración de que nadie es malo. La globalización hace creer a mucha gente que todo lo que se desarrolla en este mundo se hace en beneficio del común. Es el llamado Buenismo, que el que hace algo debe hacerlo bien para los demás y no, no es así. Salvo los temas que implican poder político todo tiene como sostén esa suposición de que los individuos tienen que hacer las cosas movidos por el altruismo, por la consideración de que los demás forman una unidad universal que comparte valores fundamentales.

Esto es radicalmente erróneo y contrario a la base que rige la vida, la selección natural del más apto, y se produce en base a errores en la educación que ha dejado de ser competitiva. Es más ha dejado de ser exigente incluso, para transformarse en algo por lo que hay que pasar se supere o no para poder alcanzar el estatus de ciudadano adulto con los niveles referenciales de educación, niveles que no determina la edad, pero sí haber superado las pruebas.

Cuando se dice que un alumno no puede dejar de aprobar la ESO, aunque carezca del mérito y conocimientos requeridos para ello, se está cometiendo una falta gravísima contra el propio promocionado, porque no dará el nivel en sus siguientes estudios y lógicamente quedará auto excluido, por pura selección del más apto. Esto no es en absoluto igualitario, ni probablemente justo en un estadio humano.

«Está muy bien tratar de que todos los ciudadanos tengan unos conocimientos mínimos, para poder vivir y defenderse en esta sociedad»

Está muy bien tratar de que todos los ciudadanos tengan unos conocimientos mínimos, para poder vivir y defenderse en esta sociedad, pero resulta extraño entonces el por qué se les facilita esa posibilidad cuando no han alcanzado los conocimientos necesarios. Aún así y habiéndolos alcanzado se producen errores irreparables, si se permite a alumnos de catorce años o seguir estudiando o salir a ganarse el pan de otra manera, si su lectura es deficiente, no desde un punto de vista mecánico, que no tiene demasiada importancia pero sí en términos de comprensión del texto que haya leído.

El analfabetismo funcional, está mucho más arraigado de lo que pudiera parecer y hay incluso bachilleres que difícilmente pueden seguir el desarrollo de cualquier asignatura, más elaborada o complicada, si no comprende el significado de algunas frases. Desde luego la culpa no es solo del estudiante y eso me lo han hecho ver mis hijos que han sido bastante buenos en los estudios; también mi experiencia personal.

Cuando acabé el COU, había palabras que nunca oí en clase y que si no llega a ser por el nivel cultural que había en mi casa nunca hubiera aprendido ni sabido su significado. Hoy en día a veces utilizo palabras, que para mí son de uso común y o mi hijo o mi hija me preguntan, ¿qué significa? Si hubieran sido malos estudiantes lo comprendería, pero sabiendo que no han sido malos me sorprende. ¿Es que el léxico se ha reducido entre los propios maestros y profesores? Es probable. ¿Están bien pagados los maestro y profesores, para que estén motivados para una profesión tan importante como es crear individuos, no que sepan mucho, pero sí que sepan usar con inteligencia lo que saben, que enseñen a sus pupilos a buscar la información dónde se encuentre ésta? No lo sé, pero mucho me temo que no.

«Con esto de gente que le conviene quería decir gente con pelos largos que gustaban de hacer música, que hablaban de temas interesantes»

Durante la educación de mi hijo en el bachillerato una profesora me dijo, no se preocupe usted en absoluto por los estudios de su hijo, porque va con gente que le conviene. Con esto de gente que le conviene quería decir gente con pelos largos que gustaban de hacer música, que hablaban de temas interesantes, gente con inquietudes más allá de los móviles, programas de televisión y juegos de ordenador. Por el contrario podía caer en las redes de otros menos dispuestos que, trapicheaban ya a esa edad, con drogas o intentaban incluso robar y otros despropósitos por el estilo. Curiosamente y aunque no resulte políticamente correcto decirlo su etnia no eran oriunda de España, más bien de otras latitudes de más al este o al sur.

Mis hijos, los dos fueron a colegio e instituto público, porque realmente entre mi mujer y yo no podíamos pagar los estudios en un colegio concertado, y menos en un privado. Existen diferencias culturales que sí afectan a los comportamientos de unos y de otros, por mucho que algunos se empeñen en decir que no. No sé si los resultados hubieran sido muy diferentes, porque creo que resulta más importante en la educación el entorno familiar y los intereses del niño.

«Un estímulo que a mis hijos nunca les faltó, fue ver en casa la voluntad y el tesón que poníamos, tanto mi mujer como yo mismo, con nuestros trabajos»

Un estímulo que a mis hijos nunca les faltó, fue ver en casa la voluntad y el tesón que poníamos, tanto mi mujer como yo mismo, con nuestros trabajos, incluso con nuestro ocio; fuera cual fuera el resultado obtenido. Esto me refuerza en la idea de que en la educación no tiene tanto que ver el dinero que se posea, como la capacidad y nivel de educación en el entorno del menor y cómo se estimule en él sus cualidades e intereses. A partir de aquí reglar la educación resulta un desatino, porque no todos los niños son iguales, ni necesitan la misma forma de educación para llegar a la misma meta.

La educación es una de las pocas cosas que para ser justa no debe ser igualitaria, más bien debe estar adaptada a la necesidad concreta de cada individuo. Ya sé que esto no es Comunista, ni siquiera Socialista, pero es así. Habrá que indagar individualmente en cada uno de ellos, qué es lo que les mueve y estimula. Y cuáles son sus facultades intelectuales y capacidades. Puede darse el caso de malísimos estudiante que son genios y de brillantísimos alumnos que carecen de aptitudes para situarse mínimamente en la vida.

Esto es así, porque la inteligencia no se adquiere, la otorga la naturaleza de serie y puede ser poca o mucha. Ya sabemos que una educación casi individual es cara, pero estoy seguro de que es la que funciona. Hoy en día con el uso de dispositivos electrónicos de estudio, individualizar la enseñanza y ajustarla al nivel y necesidades de cada estudiante es fácil y solo requiere un mínimo de dedicación del profesorado en su conjunto.

«No por muchas materias que se estudien se aprenderá más, aunque solo darán recursos interesantes aquellas que despierten la motivación de cada alumno»

No por muchas materias que se estudien se aprenderá más, aunque solo darán recursos interesantes aquellas que despierten la motivación de cada alumno como individuo irrepetible e independiente que es. Así que señores menos discusiones tontas entre educación pública o privada. Mientras estas, cada una de ellas, permita al alumno desarrollar su pensamiento y cualidades en libertad. Para eso estamos en un país democrático, y libre, o eso pensamos algunos.

Ya sé que otros no creen en la libertad y eso demuestra como en los lugares en que se aplican sus teorías el desastre económico suele ser de antología. Hablando de este tema he recordado la Educación para la Ciudadanía  que me recuerda mira por dónde a la FEN de mis tiempos. La Formación del Espíritu Nacional. Asignatura que ensalzaba las virtudes de la España de Franco. ¿Se querrá hacer esto ahora con la España PSOE PODEMOS, no lo sé, pero a que escama? Porque es curioso constatar cómo la gente que tiene menos de cuarenta y cinco años se deja arrastrar, en mayor o menor medida, por la consideración de que nadie es malo.

Rodolfo Arévalo

Rodolfo Arévalo

Nací en Marsella ( Francia ) en 1954. Viví en diversos países debido a los destinos que tuvo mi padre ( diplomático ). Estudié en colegios franceses hasta la edad de 12 años. Estudié bachillerato y COU en el colegio Nuestra Señora del Pilar de Madrid. Estudié música en el Real conservatorio de música de Madrid, formé parte y pertenecí a varios grupos musicales entre ellos “ Los Lobos “. Creé varios grupos musicales de Pop Rock. Toco el bajo y compongo canciones, música y letra. Estudié Fotografía general y publicitaria, diplomatura (dos años) de cinematografía e Imagen y sonido equivalente a Técnico Superior de Imagen y Sonido. Soy socio Numerario de la SGAE desde el 1978. Pertenezco a la Academia de Televisión. Soy un gran lector de libros de ensayo, divulgación y de vez en cuando novela. En el año 1985 Ingresé por concurso oposición a TVE. Fui ayudante de realización y realizador. En el año 2009 me pre jubilaron muy a mi pesar. En la actualidad estudio programas de tratamiento de imagen. He escrito varios guiones de cortometraje y realizado el que se llamó “ Incomunicado “, tengo otros en proyecto. Soy muy crítico conmigo mismo y con lo que me rodea. Soy autor de las novelas “El Bosque de Euxido” y "Esclavo Siglo XXI publicadas en Ediciones Atlantis. También me gusta escribir prosa poética. Me he propuesto seguir escribiendo novela.

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