Conversaciones en el andamio: mi vecina Emilia… Por Francisco Gómez Valencia

 

Conversaciones en el andamio.
Conversaciones en el andamio. mi vecina Emilia…

«La orden de Sanidad está suspendida hasta que la Audiencia… bueno un tribunal, para no liarla, diga lo contrario»

Rellano del portal con las legañas puestas…

Hola vecina ¿Que hace arriba tan temprano?

Hola hijo, la dichosa perra esta y a comprar el pan “ande” Manolo y corriendo para casa otra vez.

Sí, que hace fresco, la digo…

Que vamos a hacer como está la cosa, pero no… si a mí el frío me da lo mismo que soy de Ávila ¿Que tal estáis?

Bien gracias como siempre. ¿Y usted, necesita algo?

No gracias pero estoy triste, quería ir a ver a mi hija a Fuenlabrada pero no puedo.

¿Por qué?

Porque no se puede ir…

¿Quién ha dicho eso?

La tele ayer…

¿Pues qué tele ve usted?

Hijo, pues los canales que me pusiste tú…

Pues no es cierto. La orden de Sanidad está suspendida hasta que la Audiencia… bueno un tribunal, para no liarla, diga lo contrario.

¿Seguro hijo? ¿Por qué nos mienten en los partes? ¿Para meternos miedo a los mayores?

Que quiere que la diga Emilia, pero hágame caso y tire para “Fuenla…”

Pues me cambio y me voy…

Mi vecina, la Sra. Emilia con 80 años…

Domingo 04-Oct-2020 08:30 am.

Festividad de San Francisco de Asís.

Francisco G. Valencia

Francisco G. Valencia

Licenciado en Ciencias Políticas y Sociología por la Universidad Complutense de Madrid en 1994 por lo tanto, Politólogo de profesión. Colaboro como Analista Político en medios radiofónicos y como Articulista de Opinión Política en diversos medios de prensa digital. De ideología caótica aunque siempre inclinado a la diestra con tintes de católico cultural poco comprometido, siento especialmente como España se descompone ante mis ojos sin poder hacer nada y me rebelo ante mí mismo y me arranco a escribir y a hablar donde puedo y me dejan tratando de explicar de una forma fácil y pragmática porque suceden las cosas y como deberíamos cambiar, para frenar el desastre según lo aprendido históricamente gracias a la Ciencia Política... Aspirante a disidente profesional, incluso displicente y apático a veces ante la perfección demostrada por los demás. Ausente de empatía con la mala educación y la incultura mediática premeditada como forma de ejercer el poder, ante la cual práctico la pedagogía inductiva, en vez de el convencimiento deductivo para llegar al meollo del asunto, que es simple y llanamente hacer que no nos demos cuenta de nuestra absoluta idiotez, mientras que la aceptamos con resignación.

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