La ensoñación liberal de MadriZ. Por Francisco Gómez Valencia

Isabel nunca te fies de un socialista o un comunista
Isabel nunca te fies de un socialista o un comunista

«Cuando los unos y los otros se pelean como gallos con distinto plumaje, suele pasar que quién sale trasquilado normalmente sea el tercero»

Cuando los unos y los otros se pelean como gallos con distinto plumaje, suele pasar que quién sale trasquilado normalmente sea el tercero en discordia lo cual es esta ocasión como en tantas otras ya retratadas por ilustres pintores de época, suele ser el pueblo de Madrid.

Pintan bastos para aquellos que quieran venir a “madrileñear” por nuestras calles pues o bien unos no dejan o los otros nos imponen restricciones variopintas que ya parece que nos quieran implantar como nuevas costumbres de por vida.

Dicen los globalistas que si las marca la derecha, la implementación de las mismas pudieran ser segregacionistas ni más ni menos, como si los pobres de Madrid defensores de la globalización no fueran también parceleros y domingueros.

Desde luego habrá quien pare quieto en Fuenlabrada, Leganés, Parla o Getafe el fin de semana, claro, es que tiene que haber de todo pero pareciere más una broma de mal gusto que una medida sanitaria, pues de toda la vida el madrileño se ha salido del foro al menos cincuenta kilómetros a la redonda para “dominguear” si la autoridad competente se lo permite, como es lo habitual.

Dicen unos que a tomar el aire, otros a ensuciar pero lo que queda claro es que con la billetera por delante, nadie nos puede parar.

Asistimos a tiempos inciertos donde reyezuelos de medio pelo, nos imponen sus medidas sanitarias escondidos en sus pieles de cordero a la par que nos clausuran gracias al trabajo de los hombres y las mujeres que forman parte de las FFCCSE, conocidos de toda la vida como la Policía Nacional y la Guardia Civil.

Ahora nos los presentan como ángeles custodios inclusivos por cuota y responsables de la salvaguarda de los más vulnerables y pretenden que a través de su trabajo empaticemos con sus decisiones y criterios políticos.

Seguro que está situación, al gran rebaño sorprendido de que los agentes también estén para hacer daño llegado el caso a los defensores de la libertad y los pobres en el mundo feliz cuando se exceden, en gran medida le parezca hasta adecuado, aunque sin ser conscientes de que sus derechos fundamentales están siendo pisoteados puesto que la libre circulación entre municipios, si es de los apestados que arbitrariamente el Ministerio de Sanidad con los datos ofrecidos por la CAM a establecido, queda terminantemente prohibido, igual que salir de la Villa de Madrid.

Que curiosidad más obscena pues quienes se apropian de ser adalides de la libertad, se convierten en el paradigma de lo contrario, que es en el fondo lo que anhelan limitando, prohibiendo y controlando con la policía y el ejército al que odian con todas sus fuerzas, pero al que utilizan para parapetarse tras ellos.

De nada sirve que el poder judicial dicte sentencia si esto supone doblarle el brazo o sobarle el morro al Gobierno de la nación más totalitario desde los de la II República, haciendo las cosas bajo el yugo de su mandato infame fruto de los acuerdos con los más detestables grupos parlamentarios y de algún peón que por su escasa representación forma parte de ese cajón de sastre llamado grupo mixto, tan letal en esta legislación.

El Tribunal Superior de Madrid decidió tumbar la Orden Ministerial del Gobierno a diferencia de lo que otros tribunales también supremos de otras comunidades decidieron hacer. Buen lío también parecen tener los jueces, pues ni en esto son capaces de dictar sentencias por igual, pero en todo caso lo más importante es que una decisión judicial que contraviene al Gobierno, ha sido mancillada en menos de veinticuatro horas que es lo que se ha tardado en reunir a todos los Ministros, incluidos algunos ya fugados de puente en jueves por la mañana y, a los vicepresidentes para que en ausencia del gran líder supremo de lazarillo del monarca por tierras catalanas, mas pasmado y secuestrado que nunca por nuestra propia Constitución, dicte un decreto que pone las cosas como estaban antes de que el peso de la Ley, hablara.

Como se suele decir ¿Qué haría el iluso de Montesquieu si levantará la cabeza? Pues igual se la cortaban porque en la España del SXXI las sentencias la dicta el Gobierno si se osa a contradecirle y no los tribunales si no culminan como el ejecutivo desea.

Claman las redes para impulsar los levantamientos sociales, yo el primero defendiendo mi tesis de la LEGAL DESOBEDIENCIA CIVIL, mientras que el “pecho palomo” de Abascal, no tarda en convocar una marcha de “cayetanos” con sus carros de alta gama para la mañana del doce de octubre, día de la Hispanidad.

Ya vimos a los primos de la marcha verde pasearse muy excitados en autobús como si hubieran ganado el Mundial de Sudáfrica otra vez, unos agitando sus banderas y otro tocando el culo a su señora ya que al final, lo importante es lo importante si la receptora del cariño no hace ascos a tal cachete, como así nos pareció en directo por la tele y las redes sociales a golpe de música de Manolo Escobar, a miles de españoles.

Recuerdo que salieron unas veinte mil personas a llenar las céntricas calles de Madrid con sus coches. Estuvo “el obrero facha del Pladur”, “el socialista facha indignado”, “las dos lesbianas fachas”, “el homosexual facha”, “el chino facha” y hasta varios “negros” también fachas y todos con el apellido en los medios “de VOX”.

También recuerdo a los ridículos de la izquierda refunfuñar porque las ambulancias no podían atravesar los atascos sacando vídeos de un Madrid oscuro, frío y lluvioso incluso por alguna calle por la que ni iba la manifestación, mientras lucía un solete maravilloso; en fin cada uno a lo suyo y todos a engañar mientras los del Toro tv divagaban en directo con una de sus tertulias metafísicas pasando olímpicamente de Abascal, aunque cubriendo el cupo de horas a emitir por contrato.

Contestaba un servidor humildemente al organizador de la marcha verde mecanizada, que en coche no, hombre, en coche no. Andando “chavalote”, andando, que estás sano y como buen aspirante a guarda bosques escalador de montañas sorteador de bordes, aristas y precipicios, permíteme que te diga que tienes gran condición y fondo físico para abanderar a pie, como hacían los tercios a los que tanto citas, la gran manifestación del doce de octubre día de la Hispanidad, a las doce de la mañana.

Y te marco hasta el itinerario para que hagas más daño. Mira: desde la Puerta del Sol, ofreciendo tu trasero en forma de “calvo” a la Presidenta humillada por el gran felón, bajando por Alcalá hasta Gran Vía dirección a la Castellana para terminar en la glorieta de la Cibeles mirando al Palacio del Ayuntamiento, para hacerle una peineta al Alcalde de Madrid, más despistado por hablar desde la calle Génova por orden de la moderación, desgastando así de paso y por si las moscas, su noble condición.

Pobres de nosotros, supongo que nos queda soñar con aquellos tiempos en los que por menos, la derecha española sacaba sus banderas a ondear defendiendo a la Patria sin miedo y orgullo, gracias a las arengas de Don Blas.

Ahora suman minorías y por eso nos abstenemos a mociones que bien parecen un brindis al sol más que decisiones lógicas y bien pensadas pero es que las tripas gruñen y la cabeza modorra por el sol, a veces no responde a las llamadas del corazón. Claro ellos más fríos y más implantados dicen y es hasta normal, que ir para nada no es rentable para los moderados españoles monárquicos defensores del Rey al que permitieron firmar en tiempos pasados antes de la caza del elefante blanco, la Ley de Memoria Histórica que inició su triste devenir.

Hoy colgamos la bandera del balcón, tocamos el claxon del coche un par de horitas y para casa, que hace calor.

Pedro Sanchez Castejon de profesion vendedor de motos
Pedro Sanchez Castejon de profesion vendedor de motos

«Hay que vivir en MadriZ, para comprenderlo y a la vez agradecer a quienes nos custodian, que nos paren y hagan perder horas y horas en controles absurdos para que no nos escapemos a la sierra»

Que tristeza y que desánimo al ver que el otro se erige como el gran dictador con la constitución en la mano y el palo y la zanahoria de las subvenciones en la otra, mientras sus banderilleros claman al viento sus locuras más indignas. Uno solicitando con voz engolada de “curilla capao”, silencio a la bancada contraria por respeto a su ilustrísima, otra sacando pecho por sus delirios en materia de memorias democráticas infectadas de erratas de odio al ser un despojo de mentiras impostadas, y las últimas “pedorras”, hablando de brotes verdes o destrozando el castellano como la gran “portavocazas” que es.

Espero que muchas asociaciones de todo tipo (hasta las de jubilados por el dominó), muevan ficha y comiencen a organizarse para al menos sacar un manifiesto en pos de la libertad.

En ello trabajamos muchos pero cuesta un huevo y parte del otro, hablar por y para la libertad, mientras al escribir estás líneas se escucha el ruido del helicóptero de los maderos que por orden de quienes nos gobiernan nos espían por los cielos, y no precisamente para observar los atascos. También retumban las sirenas sospechosas de las “lecheras” de los antidisturbios con gran tronío para recordarnos de forma poco sutil, que nos quedemos en casa. Qué situación más surrealista para aquellos que desde la calle con la barra de pan bajo el sobaco, se les quedan mirando…

Que complicado es, créanme. Hay que vivir en MadriZ, para comprenderlo y a la vez agradecer a quienes nos custodian, que nos paren y hagan perder horas y horas en controles absurdos para que no nos escapemos a la sierra, al pueblo, a la parcela o a la playa en el puente que más nos gusta a los madrileños, “El puente del Pilar”.

En cualquier caso nuestro problema más intrínseco es la lucha continua y enfermiza por las libertades desde ambos bandos y forma parte de la idiosincrasia española, como un todo indispensable para entender el concepto de Patria en general tan cuestionada en estos tiempos.

España está quebrada y sin resuello por culpa de las minorías organizadas bajo criterios mínimos que las hacen fuertes como gigantes, mientras que la derecha hace lo contrario ya que estando de acuerdo en los máximos, como la unidad de España y la moralidad cristiana cultural, somos incapaces de llegar a acuerdos de mínimos para juntos ir de la mano a una triste manifestación. Y desde luego sin movilizaciones no hay nada que hacer.

Sabemos que los partidos de la oposición no van a ayudarnos. Unos porque no se bajan ni del coche para gritar de nuevo por segunda vez cuando ya no hay restricciones para ir andando. Otros porque se esconden delante del plasma “azul cielo moderación”, exigiendo comparecencias en el Congreso de Sánchez Castejón, cuando saben que no sirve para nada, salvo para que salgan más fuertes los del felón. Y los últimos, los tontos innecesarios, boicotean al gobierno madrileño haciendo que hacen sin dejar hacer, con tal de recibir la subvención a tiempo, para pagar al casero.

Mientras tanto nuestro gran amado líder también conocido como Pedro “el africano” ya cuenta con los dedos, los meses que le faltan para ser Jefe de Estado.

Nos vendió la moto hablando de transformación digital y resiliencia, gran palabro de su Ilustrísima que nadie usa por hortera y pijoprogre, al son del himno de la alegría que un giri tocaba aporreando un piano por Skype. Sí, un giri, inglés traidor e infame para más señas, al que me niego a nombrar por insultar al “facherio” el día de la Plaza de Colón, joder con lo bueno y facha que es nuestro Felipe Campuzano.

La España digital, dice el gran gurú de la digitalización española versión “torrentiana” y, para ello nos invita a ir pensando en cambiar de coche, de móvil y hasta de calzón si

también llegará a contaminar, cuando ni en España saben por algunas pedanías que es eso de la TDT y mucho menos lo de la “Internes”

Buen negocio para quién gestiona el monopolio de la conexión, buen amigo de aquel que gestiona la información, todos ellos bien engordados por aquel que ahora y por mucho tiempo, si Dios no lo remedia, manda sobretodo y en la recaudación.

Está vez tumbada la Ley, me temo que no es como el dicho de la pescadilla que se muerde la cola. Es el Gobierno de la España que nos impone a un vulgar “VENDE MOTOS”. Una nueva especie de Presidente con forma de holograma tridimensional perfecto en formato digital, unas veces con moreno zanahoria y otras, con cara de enterrador para dar lastima y sensación de que se lo curra algo de vez cuando, y no de tocarse la pera por los palacetes de Patrimonio Nacional.

También parece que el holograma de Presidente es inclusivo, resiliente, transformador de la nueva realidad social neomarxista y culturalmente orwelliana, feminista, ecologista, animalista, vegetariano & sano, más aún si hace falta hasta vegano, guapo, operado y paquetón, maquillado o retocado, proabortista en definitiva, pacifista, integrador, “musulmanista” plegándose a su cultura, ateo y antinuclear, cierra bares de pantalón pitillo y zapatos de vendedor de Tecnocasa, analfabeto cultural, plagiador de tesis y explotador de negros que le escriben los libros y a los que luego coloca igual que a sus amigotes de la infancia a trabajito de 15 páginas por 18.000€ de vellón que luego paga el Ministro experto en orujos.

En cualquier caso queridos amigos, va de frente y sin control a por cualquier vestigio de la España Imperial y católica.

Un nuevo tipo de dictador legal, moderno y resultón que vela por nosotros al son de la Constitución; ¿Les suena? Al son… Pues no se llama Hugo Chaves Frías o Nicolás Maduro, es nuestra versión única e intransferible de “El gran gorrón de la “Euráfrica” del sur o del norte” según le interese.

El nuevo “Alejandro” reconquistador de las falsas libertades perdidas desde 1939. El “Adonis” que “las y los” pone cluecas como a la bachiller, a la Presidenta del Congreso o a la sandunguera Iceta. El “Narciso” que dependiendo de a quien defienda o pida recursos robándole la cartera, ora pone carita de bueno, ora de auténtico cabrón.

Que suerte la nuestra; estamos a disposición y servicio de quién debe llevar salvadas al menos, medio millón de insignificantes vidas españolas gracias a su extraordinaria gestión de la pandemia. Reconocido por cierto y según “Su Magnífica y Magnánima persona”, por innumerables Universidades prestigiosas que después niegan conocer aquellos estudios que “Su Excelencia e Ilustrísima” dice manejar, todo esto claro está de forma figurada y supuestamente, no sea que alguien crea que estoy hablando de Don Pedro Sánchez Castejón.

En fin, ¿Cómo era eso que decían? “¡Santiago, cierra España!” por favor, que hay corriente y vamos a coger frío en los riñones, que ya refresca por la tarde, se me olvidó la rebequita y están todas las ventanas abiertas…

Francisco G. Valencia

Francisco G. Valencia

Licenciado en Ciencias Políticas y Sociología por la Universidad Complutense de Madrid en 1994 por lo tanto, Politólogo de profesión. Colaboro como Analista Político en medios radiofónicos y como Articulista de Opinión Política en diversos medios de prensa digital. De ideología caótica aunque siempre inclinado a la diestra con tintes de católico cultural poco comprometido, siento especialmente como España se descompone ante mis ojos sin poder hacer nada y me rebelo ante mí mismo y me arranco a escribir y a hablar donde puedo y me dejan tratando de explicar de una forma fácil y pragmática porque suceden las cosas y como deberíamos cambiar, para frenar el desastre según lo aprendido históricamente gracias a la Ciencia Política... Aspirante a disidente profesional, incluso displicente y apático a veces ante la perfección demostrada por los demás. Ausente de empatía con la mala educación y la incultura mediática premeditada como forma de ejercer el poder, ante la cual práctico la pedagogía inductiva, en vez de el convencimiento deductivo para llegar al meollo del asunto, que es simple y llanamente hacer que no nos demos cuenta de nuestra absoluta idiotez, mientras que la aceptamos con resignación.

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