
«Entonces qué pasa ¿Qué son intocables? ¿Qué tenemos que encerrarnos los que sabemos comportarnos en sociedad por culpa de cuatro bárbaros insolentes?»
Que no, que no.., ¡que no hemos confundido la transmisión del mensaje a los jóvenes! Que desde las Instituciones se ha venido ejerciendo una «cultura» del egocentrismo, de la «vida es bella», del egoísmo , de la omnipotencia, del reggaetón, de los orgullos equivocados, del botellón…
Que no se ha ejercido la cultura del esfuerzo, de la solidaridad, del compromiso, de la responsabilidad, del respeto, de la ética, de los Valores con mayúsculas…
Que tenemos como resultado de una mala ecuación social entre el Poder institucional y las familias impotentes, una hornada de polluelos narcisistas y arrogantes. Que se recoge lo que se siembra y estos veinteañeros se ponen el mundo por montera pisoteando los derechos de la mayoría…
Que no hay que confundirles.., que con nuestra benevolencia les hacemos daño. Luego tienes que oír a los buenistas proclamando que no hay que criminalizar a la juventud… Entonces qué pasa ¿Qué son intocables? ¿Qué tenemos que encerrarnos los que sabemos comportarnos en sociedad por culpa de cuatro bárbaros insolentes?
Pues no, que no, que hay que aleccionarlos para que aprendan a convivir en una sociedad igualitaria y justa.. Que padres, abuelos, empresarios y trabajadores tienen tanto o más derechos acumulados que ellos y que nos traen la ruina…
Que no, que «dar la vida por ellos» no tiene que ser literal… Que no, que si la rama está torcida se endereza.. bien con confinamientos selectivos, con multas o con seguimiento policial, pero si la rama está torcida.. ¡no se castiga a todo el jardín!
Yo me niego, que no, que los encierren a ellos.., no a todos.
