
«El Olentzero ahora pide a los niños de Lejona que le escriban las cartas en lengua vernácula. Pobres niños castellano parlantes»
No hay como leer con atención y ganas de aprender. Y para eso no hay edad ni momento adecuado. Todos son buenos y bienvenidos. Eso me ha pasado esta vez con un articulo de Jon Juaristi, en el que hace una buena semblanza de los belenes que, por estas fiestas, abundan en Madrid.
No solo he aprendido que los belenes bilbaínos son mas sobrios que los de Madrid, que el nacionalismo vasco nos ha traído el Olentzero, un carbonero orondo, que ha sustituido a los Tres Reyes Magos y que tiene como compañera a Mari Domingui una rustica mujer que lleva una especie de falo en la cabeza.
El Olentzero ahora pide a los niños de Lejona que le escriban las cartas en lengua vernácula. Pobres niños castellano parlantes. También he aprendido que el famoso Caganet de los belenes catalanes, tiene su origen en una blasfemia antisemita aunque siempre pensé que esta figurita era un ejemplo de como han quedado los separatistas catalanes tras su intento secesionista.
Siempre que veo un caganet me imagino a Rufián, en esa postura escatológica. También leer el articulo de Juaristi me ha llevado a recordar a mis padres que nos llevaban a los cinco hermanos, año tras año, a visitar esas maravillosas obras de arte que con tanto amor y esmero nos construyen artesanos de la fe y la esperanza.

