Requiescat in pace España, unos años deprimentes te aguardan. Por Rodolfo Arévalo

Requiescat in pace España, unos años deprimentes te aguardan
Requiescat in pace España, unos años deprimentes te aguardan

«¿Cuántas cosas tendrían ellos y cada uno de nosotros haber solucionado bien y en su momento. Otro gallo nos cantaría. Requiescat in pace España, unos años deprimentes te aguardan»

Es duro pensar ahora tras haber superado la barrera de los sesenta y cinco, que la mayor parte de tu vida ha pasado y que las cosas que no hiciste, muchas de ellas, son ahora objetivos que no alcanzarás. Son esas cosas que tendrías que haber hecho en otro tiempo, con otra edad más adecuada a la aventura y a las locuras. Todo eso que no hiciste es lo que pasará por delante de tu mente en el día en que tu cuerpo diga hasta aquí hemos llegado “majete”, ahora vete a esparragar bajo tierra o en el fuego, porque yo me marcho con lo poco que me has dejado gozar.

Pero antes los Reyes Magos o Papá Noel deberían recibir esa carta que nunca escribiste, que pedía que se te concedieran algunas cosas que hubieran hecho tu vida menos , digamos, rara. Haber tenido don de gentes y sex appeal con el sexo opuesto, un plan de trabajo más lucrativo y menos vocacional, porque al final la vocación es buena, pero solo cuando se convierte en afición y no cuando se convirtió en trabajo, y sobre todo cuando esa profesión no da para ganar demasiado.

Ahora a toro pasado, como decía un compañero que tuve en uno de mis destinos de trabajo, “las protestas hay que hacerlas al maestro armero”, que por lo que pude apreciar, ya no existe. Tampoco existe ese mundo en que pensabas que decir sí, te llevaba lejos, porque la envidia no estaba en el camino, pero sí, estaba agazapada en cualquier parte, amarilla y rabiosa, tampoco la vagancia, pero sí, si había individuos que trabajarían para no trabajar, eso es algo que nunca llegaré a entender, trabajar solo porque es necesario para que te paguen.

Yo incluso he trabajado sin que nadie me pagara, claro, que así me ha ido. En otra época pensé que ayudar a sacar trabajo adelante a algunos, vagos redomados, que yo no veía como vagos, y si como compañeros, me sería reconocido y valorado. Nunca ocurrió. Por eso es por lo que me gustaría enseñar a mis hijos que su confianza y trabajo desinteresado solo se lo pueden dar a muy poca gente. Solo lo puedes dar a esas personas que sabes que te lo agradecerán, premiarán o lucharan por ti si es el caso. Pero no a todos, es más no a la mayor parte, que solo te utilizarán y tirarán a la basura o lo que es peor al wáter, y tirarán de la cadena.

Da igual, a estas alturas hasta Hacienda que te hace la declaración con devolución, evaluada por ellos mismos, hace una paralela para descubrir que se han pasado en la devolución en trescientos euros. ¡Vaya profesionalidad de inspectores!, ¿pero no la habéis hecho vosotros pedazo de tarados? No es que me importe mucho porque es a devolver, pero si me jode, y sí, pongo jode. Me jode vivir en un país en el que casi nadie se toma su trabajo en serio, simplemente porque no es algo que les apetezca hacer. Y tampoco hacerlo bien, poniendo todo el empeño y más cuando afecta a los demás.

Puede que no haya obligación legal para hacer las cosas de manera soberbia, pero si que hay una obligación moral, la primera con uno mismo, por respeto propio y hacia los demás. Lo siento para mí trabajar es una bendición de dioses, no de Dios en el que no creo, pero sí una bendición propia del ser humano, de los pequeños dioses mentales que te dan valor, lo que te pone en la senda del resto de seres humanos comprometidos con su propio intelecto y te sitúan por encima del resto de animales no racionales e incluso de algunos que lo son.

Luego nos quejamos cuando al no acatar las normas, la policía actúa en nuestra contra, o más bien nos educa. Nada tienen que ver los españoles con el espíritu responsable de un alemán, capaz de pararse en un semáforo en rojo por la noche, aún sabiendo que no va a venir nadie. Esos son unos humanos serios y preparados para vivir, para socorrer y para sacar a su país de situaciones como la actual de España, que ha sido vilipendiada y ultrajada, política y económicamente por la ineptitud de sus propios gobernantes electos, por la mitad de una población que también debiera hacérselo mirar, por si acaso, dado que desde hace algunos años se balancea peligrosamente hacia unos postulados nada democráticos, desde el 15-M.

Deberíamos pedirle a los Reyes Magos o a Papá Noel, mas seriedad y compromiso con la democracia y con la Libertad, aunque pueda doler en el bolsillo en ocasiones. Sí, hemos sufrido, casi todos, y no creo que no tengamos riñones a prueba de cualquier bomba. Tengo que añadir que la gente que lo está pasando muy mal tiene todo el derecho del mundo a ser socorrida por este gobierno, de inútiles despilfarradores en ideología, es más deberían pedirles responsabilidades y en su caso las penas pertinentes por haber hecho dejación de funciones. Seguro que para gente como Pedro, Pablo, Echenique, Garzón, Rufián y un montón de nombres más, por no poner calificativo, pensar ahora, tras haber superado la barrera de la peor anterior ruina de España, es difícil de reparar, la mayor parte de su vida política ha pasado y de ser posible definitivamente, las cosas que no hicieron, muchas de ellas, son ahora objetivos que no alcanzarán nunca. Y ahora, están ya casi metidos en sus mortajas, de las que difícilmente se podrán librar. ¿Cuántas cosas tendrían ellos y cada uno de nosotros haber solucionado bien y en su momento. Otro gallo nos cantaría. Requiescat in pace España, unos años deprimentes te aguardan.

Rodolfo Arévalo

Rodolfo Arévalo

Nací en Marsella ( Francia ) en 1954. Viví en diversos países debido a los destinos que tuvo mi padre ( diplomático ). Estudié en colegios franceses hasta la edad de 12 años. Estudié bachillerato y COU en el colegio Nuestra Señora del Pilar de Madrid. Estudié música en el Real conservatorio de música de Madrid, formé parte y pertenecí a varios grupos musicales entre ellos “ Los Lobos “. Creé varios grupos musicales de Pop Rock. Toco el bajo y compongo canciones, música y letra. Estudié Fotografía general y publicitaria, diplomatura (dos años) de cinematografía e Imagen y sonido equivalente a Técnico Superior de Imagen y Sonido. Soy socio Numerario de la SGAE desde el 1978. Pertenezco a la Academia de Televisión. Soy un gran lector de libros de ensayo, divulgación y de vez en cuando novela. En el año 1985 Ingresé por concurso oposición a TVE. Fui ayudante de realización y realizador. En el año 2009 me pre jubilaron muy a mi pesar. En la actualidad estudio programas de tratamiento de imagen. He escrito varios guiones de cortometraje y realizado el que se llamó “ Incomunicado “, tengo otros en proyecto. Soy muy crítico conmigo mismo y con lo que me rodea. Soy autor de las novelas “El Bosque de Euxido” y "Esclavo Siglo XXI publicadas en Ediciones Atlantis. También me gusta escribir prosa poética. Me he propuesto seguir escribiendo novela.

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