La actual miopía social es la base de la agenda 2030. Por Francisco Gómez Valencia

Agenda 2030 el golpe definitivo a la inteligencia humana
Agenda 2030 el golpe definitivo a la inteligencia humana

«Si los que infringen la ley son extranjeros de juerga en nuestro país o inmigrantes ilegales, clama al cielo, pero eso sí, todos contentos y a aplaudir»

La velocidad a la que cualquier administración en España sea del nivel que sea implementa las oportunas medidas correctoras a su buen entender, siguiendo y respetando escrupulosamente todos los protocolos una vez procesada la decisión ideológica políticamente progresista, socialdemócrata o casi liberal, nunca será directamente proporcional al interés real por resolver el problema. Por eso solo son eficientes y se felicitan por ello, nos invitan a hacer lo mismo y si te niegas, te responsabilizan del apocalipsis acusándote de lunático.

Que el Ministro de Sanidad ofrezca una rueda de prensa para postularse como muevo Presidente de la Generalidad Catalana desde su siniestro trampolín con los ochenta mil fallecidos hasta ahora por la pandemia, para cuando buenamente se acuerde realizar los comicios autonómicos mermando más aun su supuesta efectividad como gestor público sea una realidad, ¿Qué provoca? Nada. Además de que los tengamos que ver todo contentos y aplaudiéndose por ello. Que la Ministra portavoz vuelve a mentir con los parámetros fiscales del recibo de la luz en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros, ¿Qué provoca? Nada. Pues todos contentos y aplaudir. Que el Ministro de Interior este más preocupado por retirar policías o Guardias Civiles del País Vasco o Navarra al igual que por acercar terroristas presos para pagar los favores a Bildu por su apoyo parlamentario, o seguir permitiendo la invasión de ilegales en Canarias antes de reconocer que las FFCCSS del Estado han hecho un buen papel en la crisis ocasionada por el temporal Filomena y que le siente mal la decisión del Ministerio de Defensa por acceder a sacar a la UME para en primer lugar prestar ayuda a la Comunidad de Madrid a petición de esta y sin su consentimiento, ¿Qué provoca? Nada. Pues todos contentos y aplaudir.

Que el Ministro de Transportes el sábado en plena nevada dijera en rueda de prensa que nadie podía prever la importancia de la misma, con miles de ciudadanos atrapados en las vías de circunvalación en Madrid bajo su responsabilidad desde la noche anterior y que hasta cuatro días después el Aeropuerto Madrid Barajas Adolfo Suarez no recobrara la operatividad y que el Ministro ese mismo día negara la mayor y se quedara tan ancho, ¿Qué provoca? Nada. Pues todos contentos y aplaudir.

Que ese mismo Ministro también Secretario de Organización de su partido, el PSOE, a estas alturas en vez de aportar algo, esté recriminando a las comunidades autónomas de otro signo sus críticas y a través de los medios de comunicación que lo soportan en el momento más importante de contagios del Covid-19, acusándolos de pretender ser más restrictivos que a su simple entender lo fue el propio Gobierno en los peores momentos, cosa que es absolutamente falso, ¿Qué provoca? Nada. Pues también es para estar todos contentos y aplaudir.

Que el Gobierno y sus socios separatistas estén jugando con la fecha de las elecciones catalanas igual que lo hicieron con las vascas y gallegas intentando retrasarlas en su día con muchísimos menos contagiados pero con el viento en contra, y ahora hagan lo mismo amparándose en la pandemia sabiendo que cuando pusieron la fecha los niveles de contagios iban a estar por encima de los peores momentos vividos en al año 2020 que acaba de finalizar, para dar tiempo mientras tanto a la culminación del proceso de los indultos de los políticos presos, en contra del propio poder judicial y una vez comprobados que estos de momento no van a salir adelante pospongan la fecha manipulando la Ley Electoral, también es para que todos estemos contentos y nos pongamos a aplaudir.

Que después de once meses y medio en España tengamos cuarenta mil infectados en un solo día con todas las restricciones a las que estamos sometidos y después de conocer que hay hasta tres cepas distintas del virus -la china original, la británica fundamentalmente extendida desde Gibraltar y la última, la brasileña- desplegándose por el territorio nacional sin ningún tipo de control como así informan las instituciones sanitarias a nivel autonómico, y desde el Gobierno de la nación, el Ministerio de Sanidad y hasta del propio Fernando Simón siga incidiendo que es responsabilidad de la población por inconscientes e irresponsables, cuando no se han incrementado las sanciones a los irresponsables y hasta hemos visto que ante determinados eventos de carácter religioso no católico o ante determinadas aglomeraciones de personas en fiestas ilegales, las autoridades no han sido contundentes ni tampoco se han endurecido ni las consecuencias ni la obligatoriedad del pago de las multas si los que infringen la ley son extranjeros de juerga en nuestro país o inmigrantes ilegales, clama al cielo, pero eso sí, todos contentos y a aplaudir.

Si por culpa de la mayor nevada que se recuerda en Madrid con las calles con medio metro de nieve y sin transporte público de superficie, se muestran las aglomeraciones en el Metro de Madrid para ir a trabajar como mal ejemplo cívico y son criticadas como irresponsables culpando directamente a la ciudadanía por no quedarse en casa teletrabajando, como si eso estuviera al alcance de la mano de la mayoría de los trabajadores, pues nada, aun así estamos contentos y nos ponemos a aplaudir.

Porque cae en viernes la nevada del siglo y salimos a disfrutar en tromba el sábado y el domingo como niños para bajar el estrés de forma sana cumpliendo las medidas de seguridad y pese a todo desde el Gobierno se nos acusa de inconscientes y nos responsabilizan restringiendo más aun el contacto familiar culpabilizándolo de todo, ahora que el comercio y la hostelería están absolutamente arruinados por el cierre discrecional, ¿Qué provoca? Nada. Pues todos contentos y aplaudir…

En fin, si en menos de un año nos hemos acostumbrado a las colas del hambre, a ver los supermercados vacíos por la pandemia o por una nevada, a las colas para todo aquello que antes no era necesario incluidas las gestiones más básicas en la Administración, a las cifras de fallecidos sin cuestionarnos si todas son de covid-19 o no, a las mentiras continuas lanzadas desde los medios de comunicación bien subvencionados desde el Gobierno, si se conforma con programas de famosos disfrazados que cobran a cuerpo de Rey para que usted no piense en lo que está pasando, si se conforma con el surtido a la carta decidido por una empresa que le lleve a su domicilio solo aquello que le permite e invita a comprar, sin opciones de que se plantee ni tan siquiera disentir de esa corriente o moda que arruina al pequeño comerciante, si estamos contentos subiendo sueldos a la función pública que teletrabaja mientras el paro no deja de subir, si nos tragamos que setecientas mil personas en ERTE no son parados y que la mayoría cuando pase esto no tendrán donde volver a trabajar, ya que si una empresa se acoge a un ERTE es porque no puede pagar los sueldos, ni ahora ni después en una gran parte de las ocasiones porque para entonces ya habrán desaparecido, si usted acepta no poder disponer de ocio al aire libre y le proponen nuevas fórmulas asépticas que implican que no socialice ni con su propia familia, si le restringen los aforos para ir a misa cuando todos sabemos que es exclusivamente a los católicos o si usted disfruta de algo tan simple como un partido de fútbol por la tele, si es que se lo puede pagar, sin público y con ruido de ambiente como si el campo estuviese lleno de gente, pues adelante disfrute de la nueva normalidad, del nuevo comunismo capitalista versión china enseñado en importantes universidades europeas y americanas como cuna del neomarxismo impuesto desde las altas esferas económicas de carácter supranacional, también denominadas “big” las cuales han existido siempre para controlar financieramente el mundo hasta que se han dado cuenta que también pueden hacer lo mismo tumbando gobiernos, desarrollando movimientos sociales violentos en pos de la libertad y la igualdad, amañando elecciones con su poder tecnológico y mediático.

La miopia social con una sonrisa es la base del cambio de paradigma hacia una sociedad deshumanizada y controlada desde la inteligencia artificial
La miopía social con una sonrisa es la base del cambio de paradigma hacia una sociedad deshumanizada y controlada desde la inteligencia artificial

«España y en más países donde se está realizando ingeniería social aprovechando que esa sociedad le encanta aplaudir su imbecilidad cada día a las ocho y parece estarlo echándolo hasta de menos»

Adelante disfrute y siga aplaudiendo, pero solo le pido una cosa: respete a los que no nos da la real gana hacerlo, a los que nos gusta el contacto con la gente, con la familia, a los que no nos gustan los bozales ni aunque sean de marca, a los que nos gusta probarnos la ropa en un probador con un dependiente fuera para ayudarnos, al que le gusta elegir un libro en una librería de verdad, a los que nos gusta dar un apretón de manos para saludar o cerrar un negocio, a los que nos gusta pagar con billetes y monedas, a los que no nos gusta facilitar los datos a nadie para poder hablar desde una aplicación por teléfono, a los que nos gusta chillar al árbitro, a los que nos gustan los restaurantes llenos de gente disfrutando la misma comida, a los que nos gusta que nos respeten desde el Gobierno que legalmente se ha elegido para que legítimamente me represente aunque no lo haya votado, no como pasa por ejemplo en España y en más países donde se está realizando ingeniería social aprovechando que esa sociedad le encanta aplaudir su imbecilidad cada día a las ocho y parece estarlo echándolo hasta de menos.

Permítame, disentir, permítame no creerme nada de nada, permítame vivir para protegerlo a usted de su propia tontería progre -aun siendo desgraciadamente en muchos casos hasta de centro derecha- sin necesidad de ser violento, no como ellos que para hacerme bien o nos anulan o nos hacen daño físico o nos arruinan. Permítame que con mi respeto a la vida y a la naturaleza le permita seguir haciendo más ricos a quienes le convencen para que no se coma un filete o un pescado pero si una lechuga o para que llore porque algunos árboles por la nieve se han visto perjudicados y no por los seres humanos que mueren congelados o abortados, permítame que dude de quien es el responsable de casi todo lo malo que pasa en el mundo, de quien más contamina, de quien más restringe las libertades de su propio pueblo y demás pueblos gracias a esclavizarlos al ser dueños de su deuda pública, permítame que dude de quien ha provocado el virus que está acelerando la destrucción de occidente a marchas forzadas gracias a los gobiernos que colaboran en la sombra con ellos directamente o a través de sus vasallos “big” que dirigen como marionetas a gobiernos como el de España.

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FranciscoGómezValencia.Politologo

Francisco G. Valencia

Francisco G. Valencia

Licenciado en Ciencias Políticas y Sociología por la Universidad Complutense de Madrid en 1994 por lo tanto, Politólogo de profesión. Colaboro como Analista Político en medios radiofónicos y como Articulista de Opinión Política en diversos medios de prensa digital. De ideología caótica aunque siempre inclinado a la diestra con tintes de católico cultural poco comprometido, siento especialmente como España se descompone ante mis ojos sin poder hacer nada y me rebelo ante mí mismo y me arranco a escribir y a hablar donde puedo y me dejan tratando de explicar de una forma fácil y pragmática porque suceden las cosas y como deberíamos cambiar, para frenar el desastre según lo aprendido históricamente gracias a la Ciencia Política... Aspirante a disidente profesional, incluso displicente y apático a veces ante la perfección demostrada por los demás. Ausente de empatía con la mala educación y la incultura mediática premeditada como forma de ejercer el poder, ante la cual práctico la pedagogía inductiva, en vez de el convencimiento deductivo para llegar al meollo del asunto, que es simple y llanamente hacer que no nos demos cuenta de nuestra absoluta idiotez, mientras que la aceptamos con resignación.

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