
«Hoy recordamos, en el aniversario de su desaparición, a una de las figuras literarias más influyentes y controvertidas del siglo XX. Hoy recordamos a D. H LAWRENCE»
«Sólo hay una pequeña parte del universo, de la que sabrás con certeza que puede ser mejorada, y esa parte eres tú”. Lo dijo un británico, uno de los más importantes representantes del pensamiento moderno.Lo dijo Aldous Huxley, y en esas estamos desde que el hombre es hombre. Conocerse a sí mismo. Con frecuencia creemos que lo hemos logrado…»yo me conozco», «si lo sabré yo»…etc… Pero el «si mismo», «el uno mismo» no nos lo encontramos un día, mas tarde o más temprano porque no es algo que se encuentra… Es algo que vamos creando día a día. Pienso que nos encontramos cuando nos damos cuenta de que nos hemos perdido, cuando hay que elegir entre dos caminos, entre dos vidas, entre dos posturas algunas veces irreconciliables.
Ese es el encuentro y a partir de ahí empezamos a saber verdaderamente quienes somos y lo que es mas importante para qué estamos aquí. Hoy recordamos, en el aniversario de su desaparición, a una de las figuras literarias más influyentes y controvertidas del siglo XX. Hoy recordamos a D. H LAWRENCE.

«Únicamente el ser humano, absuelto de besos y contiendas, continúa andando sin extraviarse fijo sobre el eje del ego, avanzando pero sin perderse jamás, fijo y sin embargo en movimiento, la clase de infierno que es real, gris y horrible, sin pecado ni mácula dando vueltas y más vueltas, la clase de infierno que el grisáceo Dante jamás divisó pero del que tenía una pizca dentro de sí. Conócete a ti mismo y entérate que eres mortal, pero conócete a ti mismo negando que eres mortal, un algo de besos y contiendas, un iluminado rayo de lluvia, una clamorosa columna de sangre, un rosal bronceado de espinas, una mezcla de sí y no, un arco iris de amor y odio, un viento que sopla de ida y vuelta, una criatura de hermosa paz como un río, y una criatura de conflicto como una catarata, conócete a ti mismo, en negación de todas esas cosas. Y empezará a girar alrededor del eje del ego obsceno un vacío gris de algo que anda sin perderse, una máquina que en sí no es nada, un centro de la maldita alma mundial. «
(D. H. LAWRENCE)
¡Buen día!
