Todo es en la actualidad de plástico. Por Rodolfo Arévalo

 

Todo es en la actualidad de plástico
Todo es en la actualidad de plástico

«Los seres humanos tienen un problema con el plástico, todo es en la actualidad de plástico, tanto es así que para dormir algunos cuentan recipientes de ese material»

Los seres humanos tienen un problema con el plástico, todo es en la actualidad de plástico, tanto es así que para dormir algunos cuentan recipientes de ese material. Algunos lo sueñan, otros los cuentan para dormir, otros los enumeran en lista de resultados de ventas y otros los cuentan como residuos con los que no saben que hacer. Hoy, un poco antes de despertar, he tenido un sueño de esos que recuerdas. Estaba metido en una caja de plástico, envuelta en papel de burbujas plásticas y metido en una bolsa de plástico de cualquier gran almacén. Estaba muy preocupado, no sabría en concreto explicar por qué.

Ya se sabe que en el sueño, el tú real, no sueles ser tú, solo eres una imagen separada a la que miras como si fuera tu avatar onírico. Luego empecé a ver otros seres que se me acercaban y todos eran envases de plástico, los había de todas las formas y colores, verdes, rojos, azules, incluso dorados y estañados. Agobiado y angustiado, di un salto sobre mi cama y, bañado en sudor me incorporé. No, no era sudor lo que bañaba mi piel, era agua salada, agua del mar. Fue entonces cuando realmente comprendí que estaba flotando en un mar repleto de plástico real, en mi pata tenía cogida una red de ese material verde que algún pescador habría perdido en sus singladuras y en mi cabeza una bolsa de supermercado no me dejaba respirar.

Lo han adivinado, era una tortuga grande, un galápago gigante y aunque no era consciente de que iba a morir, ese era sin duda el destino que me aguardaba. Llevaba sobre la tierra millones de años, había visto evolucionar especies de todas clases, formas y colores, generalmente se adaptaban físicamente bien a sus entornos, hasta que un día una rama de esa explosión de criaturas evolucionó, pero hacia la inteligencia, la racionalidad y la frialdad. ¡Maldita sea la hora en que un ser no preparado domina mi mundo! Exclamé soltando burbujas por mi pico de pobre tortuga.

También en ese instante cobre consciencia de que me había convertido en un estandarte de otros humanos, que también aprovechaban las circunstancias para vivir del plástico que me constreñía y encarcelaba. Me usaban de estandarte en su propio negocio conservacionista. Sentí pena, no por mí, que no puedo sentirlo, no tengo noción consciente de mi misma, sino por los seres cuya inteligencia les había llevado al callejón sin salida de la destrucción.

Me acerqué a la playa como siempre hago, de año en año, para desovar. Me arrastré pesadamente con mi red colgando de la pata y mi bolsa en la cabeza, por eso, porque la naturaleza es tozuda. La vida debe continuar, caiga quién caiga. La vida se abre paso a violentos golpes de realidad. No puedo evitar mi impulso de poner huevos en la arena y enterrarlos. Así lo hice. Horas más tarde intenté volver al agua, pero tras el esfuerzo del desove, no podía ya con mi cuerpo y menos arrastrando una red en la pata y una bolsa en el cuello.

No sé si ustedes saben como jadeamos las tortugas, pero sí, yo jadeaba exhausta y moribunda, tome la realidad por bandera, supe sin pensarlo que debía luchar por sobrevivir, pero cuando mi red se enganchó en una retama que había en la arena, no pude avanzar más. Pronto amanecería y el sol quemaría, me cocería en el interior de mi concha y probablemente moriría.

Desesperada, me deje caer nunca mejor dicho, panza abajo a esperar la guadaña, que me llevaría a la nada. Solo había vivido treinta años de los más de ciento y pico que podría haber llegado a vivir. El sol despuntaba ya por el horizonte, la temperatura iba en aumento. Sabía que eso sería bueno para los huevos que había dejado enterrados en la arena unos metros más arriba, pero letal para mí sino conseguía llegar al agua.

Mi madre la mar me llamaba con el eterno ruido de las mini olas rompiendo sobre el borde de la arena aún mojada, una y otra vez, con cada sonrisa del agua. Fue entonces cuando lo vi, unos niños de diez o doce años me vieron, se acercaron y con una navaja cortaron mi atadura, me la quitaron de encima, también la bolsa de plástico. No pensé nada porque las tortugas no pensamos en temas tan profundos, mi único pensamiento al quedar liberada fue, “he de volver al mar, eso me protegerá, es mi hogar desde siempre”.

Un niño trató de empujarme en dirección a la orilla, pero ¿Qué niño puede con tantos kilos? Imposible, tuvieron la delicadeza de cubrirme con una rama bien grande con hojas para que no me pegara el sol de manera intensa. Sabían que la marea al subir me arrastraría y mis problemas terminarían. Luego se marcharon gritando y jugando, como hacen los niños, nunca llegarían a entender, de adultos, que aquel gesto que tuvieron conmigo, sería el principio de la conservación de su propio planeta. Los seres humanos tienen un problema con el plástico, todo es en la actualidad de plástico, tanto es así que para dormir algunos cuentan recipientes de ese material. Algunos lo sueñan, otros los cuentan para dormir, otros los enumeran en lista de resultados de ventas. Solo algunos saben que es contaminación mortal.

Rodolfo Arévalo

Rodolfo Arévalo

Nací en Marsella ( Francia ) en 1954. Viví en diversos países debido a los destinos que tuvo mi padre ( diplomático ). Estudié en colegios franceses hasta la edad de 12 años. Estudié bachillerato y COU en el colegio Nuestra Señora del Pilar de Madrid. Estudié música en el Real conservatorio de música de Madrid, formé parte y pertenecí a varios grupos musicales entre ellos “ Los Lobos “. Creé varios grupos musicales de Pop Rock. Toco el bajo y compongo canciones, música y letra. Estudié Fotografía general y publicitaria, diplomatura (dos años) de cinematografía e Imagen y sonido equivalente a Técnico Superior de Imagen y Sonido. Soy socio Numerario de la SGAE desde el 1978. Pertenezco a la Academia de Televisión. Soy un gran lector de libros de ensayo, divulgación y de vez en cuando novela. En el año 1985 Ingresé por concurso oposición a TVE. Fui ayudante de realización y realizador. En el año 2009 me pre jubilaron muy a mi pesar. En la actualidad estudio programas de tratamiento de imagen. He escrito varios guiones de cortometraje y realizado el que se llamó “ Incomunicado “, tengo otros en proyecto. Soy muy crítico conmigo mismo y con lo que me rodea. Soy autor de las novelas “El Bosque de Euxido” y "Esclavo Siglo XXI publicadas en Ediciones Atlantis. También me gusta escribir prosa poética. Me he propuesto seguir escribiendo novela.

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