El castillo de naipes de la izquierda se derrumbará estrepitosamente. Por Rodolfo Arévalo

El castillo de naipes de la izquierda se derrumbará estrepitosamente. Ilustración de Tano
El castillo de naipes de la izquierda se derrumbará estrepitosamente. Ilustración de Tano

«Los argumentos para bobos que utiliza la izquierda, dentro de los cuales también hay cosas que valen, porque son de cajón, son precisamente los que hacen que todo su castillo de naipes se derrumbe estrepitosamente»

Los argumentos para bobos que utiliza la izquierda, dentro de los cuales también hay cosas que valen, porque son de cajón, son precisamente los que hacen que todo su castillo de naipes se derrumbe estrepitosamente. El problema de la política es que todos pretenden lo mismo pero por distintos caminos y actuaciones. Unos pretenden establecer la igualdad entre individuos, cosa que es imposible, porque los individuos son distintos y la otra parte pretende que se nivelen las diferencias por el esfuerzo y el trabajo individual, que tampoco es la herramienta adecuada, pero que es lo que funciona tal y como somos los humanos, competitivos.

Si de la ecuación para la prosperidad sacas, la ambición, el egoísmo y las ganas de subir en la escala social, solo te quedan autómatas que aprietan tornillos, hacen latas o cualquier otro acto mecánico y repetitivo, trabajos que podría hacer una máquina, probablemente más rápido y mejor. En la actualidad todos estos trabajos, que defienden muchas veces a capa y espada la izquierda, están destinados a desaparecer, no tardando demasiado. De hecho quedaron ya obsoletos casi a mediados del siglo XX. No son ya útiles en una sociedad informatizada, cuyo mayor valor no son los objetos como fuente de riqueza sino que lo son la creatividad, el pensamiento, el trabajo intelectual y el informático, que generarán mayor productividad.

Si nos desplazamos a cualquier superficie agraria, veremos que esta produce, más y mejor, si está tecnificada y su explotación optimizada y planeada previamente, considerando sus posibilidades. Pero lo mismo pasa con cualquier otra actividad, todo lo que esté bien planificado, ordenado y previamente ejecutado en prueba virtual, resultará mejor que otras opciones.

Es por esta razón por la que España esta destinada, si nadie coge la sartén por el mango, a fracasar en este siglo XXI. Las regiones de este mundo que aún se dedican a la manufactura y a trabajos básicos son los que todavía pueden pagar sueldos competitivos, por la producción de poco valor añadido. Lugares en donde los individuos para vivir necesitan la cuarta parte que por aquí. Bien por sus costumbres o bien porque realmente por allí se necesitan menos para vivir el día a día. Si uno viaja y va a África o a cualquier otra parte de lo que se llama el tercer mundo, no verá gente amargada e infeliz, no muy al contrario verá gente feliz, que se siente muy integrada en su lugar con los pocos o muchos bienes que tenga. Eso evidentemente salvo excepciones, como por ejemplo los impedidos físicos o intelectuales que son apartados, por no ser útiles a la actividad social. Esto sí, es cruel, pero no obedece más que a lo que se llama selección natural, la supervivencia del más apto.

Que no debiera ser así, es evidente, pero no se puede evitar en lugares en los que de manera innata y precisamente porque obedece a ese ley natural, los individuos que no alcanzan los mínimos se auto eliminan, con el tiempo y solo sobreviven los que pueden valerse por si mismos. Las redes asistenciales no se han establecido por allí, porque no puedes luchar contra la necesidad, impuesta por la genética de tener cuanto más hijos mejor, para poder sobrevivir en la vejez ayudado por esos hijos. Es falso el razonamiento sí, pero es el natural, el que está integrado en sus pensamientos y en su intelecto. Así hay familias que tienen veinte hijos meros supervivientes de cuarenta hijos tenidos. A lo mejor algo exagerado, pero más o menos así.

De aquí se puede deducir que el tema de la justicia social no es tan sencillo como lo pinta la izquierda, el reparto de la riqueza. Más bien se trataría de dar a todo el mundo la educación y bases de partida para poder llegar al nivel al que física o intelectualmente pueda llegar. Y hacerles ver que el superpoblar su familia, no tiene porque ser la solución a su vejez, es más pudiera ser un problema. Naturalmente que muchos serán perdedores, pero es que los seres humanos somos así diferentes.

También es verdad que hay que dar a todos unos mínimos para subsistir, por el mero hecho de ser seres humanos, pero no se pueden imponer cargar inasumibles a la población para el rescate de otros individuos, se beben dar la herramientas para que estos no tengan que ser rescatados, que puedan vivir con su trabajo, ya sabemos que algunos, no es que no puedan ganarse la vida por ellos mismos, sino que son vagos y maleantes, gentas que quieren vivir sin dar un palo al agua, engañando a sus congéneres y beneficiar a estos sería aún más inmoral.

Está claro que la inteligencia o cociente intelectual, no es el mismo para todo el mundo, pero este hecho no tiene porque ser determinista, puesto que hay multitud de variantes en las capacidades. Lo que sí es cierto es que la izquierda no puede pretender que todo el mundo sea considerado igual, gane igual, y viva igual que los demás, porque precisamente la vida está basada en esa diversidad, en la que unos logran más y otros menos. No es culpa de nadie, ni del más listo, ni del más tonto, del más alto o del más bajo, ni tampoco del más rico o del más pobre. Por eso insisto, para que una sociedad sea justa, no todo el mundo debe ganar lo mismo o en una franja de margen estrecho, no.

Los individuos deben ganar en relación a la productividad o utilidad que den a la sociedad, pero eso sí, partiendo de unas bases iguales para todos, que son las facilidades para la educación y el acceso a los medios para ser educados. Otro problema distinto es el psicológico, porque hay personas que por lo que sea no desean adquirir conocimientos más que hasta un cierto nivel, que ya desde entonces condicionará su vida.

No sé si he explicado bien lo que quería decir, pero evidentemente yo también tengo mi nivel intelectual, con el cual tengo que manejarme, está claro que no todo el mundo puede ser Einstein. Por todo lo dicho es por lo que los argumentos para bobos que utiliza la izquierda, dentro de los cuales también hay cosas que valen, porque son de cajón, son precisamente los que hacen que todo su castillo de naipes se derrumbe estrepitosamente.

Rodolfo Arévalo

Rodolfo Arévalo

Nací en Marsella ( Francia ) en 1954. Viví en diversos países debido a los destinos que tuvo mi padre ( diplomático ). Estudié en colegios franceses hasta la edad de 12 años. Estudié bachillerato y COU en el colegio Nuestra Señora del Pilar de Madrid. Estudié música en el Real conservatorio de música de Madrid, formé parte y pertenecí a varios grupos musicales entre ellos “ Los Lobos “. Creé varios grupos musicales de Pop Rock. Toco el bajo y compongo canciones, música y letra. Estudié Fotografía general y publicitaria, diplomatura (dos años) de cinematografía e Imagen y sonido equivalente a Técnico Superior de Imagen y Sonido. Soy socio Numerario de la SGAE desde el 1978. Pertenezco a la Academia de Televisión. Soy un gran lector de libros de ensayo, divulgación y de vez en cuando novela. En el año 1985 Ingresé por concurso oposición a TVE. Fui ayudante de realización y realizador. En el año 2009 me pre jubilaron muy a mi pesar. En la actualidad estudio programas de tratamiento de imagen. He escrito varios guiones de cortometraje y realizado el que se llamó “ Incomunicado “, tengo otros en proyecto. Soy muy crítico conmigo mismo y con lo que me rodea. Soy autor de las novelas “El Bosque de Euxido” y "Esclavo Siglo XXI publicadas en Ediciones Atlantis. También me gusta escribir prosa poética. Me he propuesto seguir escribiendo novela.

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