Hace tiempo que no hay condena a muerte, pero ya estamos todos muertos. Por Rodolfo Arévalo

Hace tiempo que no hay condena a muerte, pero ya estamos todos muertos
Hace tiempo que no hay condena a muerte, pero ya estamos todos muertos

“Tiene razón señor, hace tiempo que aquí no hay condena a muerte, pero no se preocupe, ya estamos todos muertos, no protesta ni el sursum corda”

Las tres de la mañana, me despierta un ruido rítmico y machacón. Acerco el oído a la pared y no, no es el vecino bailando reguetón. Pongo la oreja en la otra pared y no, no es mi vecina trajinándose a cualquier guaperas ligón. Salgo de la habitación y por el patio de luces oigo toda una orquesta de lavadoras en ruido mayor. Decido, que ya que está permitido, por qué yo voy a ser menos. Como vivo solo y no tengo más que calzoncillos sobre todo, vacío el cesto de la ropa y pongo también mi lavadora, me parece mentira la cantidad de palominos que crío.

Pienso que no todo va a ser sonido, el mundo aunque a veces no lo parezca, es audio visual. Hoy en día y por la noche ha dejado de ser visual, pero audio, lo es todo. Marshall Macluhan dijo que el sonido es la atmosfera global auditiva envolvente… o sea, esta claro, ¿no? Y esto parece el ejemplo.

Empieza Carmen la del cuarto con el lavaplatos, le sigue Concha con la lavadora, y Paco mi vecino julandrón se pone bravo y piensa, como no tengo por qué ser menos que los demás pasaré la aspiradora. Y revolotea con ella que da gusto, por todo su piso haciendo unos preciosos “pas de deux”. El lago de los cisnes para acompañar, su baile rompe la disfonía lavativa jajajaja. Por Dios que bullicio, que felicidad sobre todo la de Lorena mi vecina de cuarto, pared con pared, que aprovechando el ruido pone en marcha su enorme Magic Wand y se entrega a un gozo desesperado, cual si fuera el último y único de su vida y eso que la escucho todas las noches desde hace cuatro años, pero ahora se lo han puesto a huevo. ¿Qué hacías anoche vecina?, me puse a depilarme las piernas con una maquinilla eléctrica que me cuesta un riñón cargar. Ya, ya. Oye pues no te cortes si necesitas ayuda, que yo soy muy “aparente” para esos menesteres.

Lo de aparente me lo enseñó un inmigrante de Hispanoamérica, que me lo dijo, vaya que era aparente con los coches, como queriéndome decir que podía arreglarme el auto, por un módico precio. Después de ver un programa que se llama Policías he podido comprobar que las noches Madrileñas están llenas de quinquis, pero curiosamente, no son oriundos de por aquí, suelen ser Madrileños de importación, el lugar es lo de menos.

Volviendo al tema, le digo por teléfono a la vecina enfrascada en placer…”las estepas las dejo ralas y los bosques pelados, relucientes y con aceite de oliva “virgen” es un decir… brillantes que se quedan después de frotarlos, por el cortafuegos, hendidura central. Oigo un “calla, por favor, tu voz me inflama, que me voy”, ¿Dónde pregunto asombrado…? pues a poner la lavadora responde jadeante. Más de un fuego habré apagado aunque sea difícil llegar a esa intimidad, teniendo en cuenta que según las encuestas el número de aficionadas a esas cosas es del noventa y nueve por ciento. Eso sí no lo dirán o, difícilmente, lo reconocerán. Es curioso siendo algo tan natural y tan anhelado por el sexo contrario.

Pero vuelvo a la historia principal, que con esta, hoy no me como ni un colín, ni una rosca, ni un mísero muslo de pava. Buenas son las pavas a estas alturas de la fiesta feminista, prefieren una almohada machista entre los muslos, que una cebolleta de humano macho cariñoso, que no que los cariñosos no existen, que son todos unos ¡machista! que eres un ¡puto machista y redomado cabrón! Y cuanto antes te acostumbres mejor. Pues eso, que miro por el patio de luces y veo en todas las galerías botones de colores parpadeando en verdes y rojos, como las sandías, pero de colores separados en puntitos de luz. Pego una voz, ¡por favor podéis poner las lavadoras y lavaplatos a otra hora! El ruido tapa mi petición.

Afortunadamente, poco a poco va cesando el ruido cabrón a eso de las tres y media o cuatro de la mañana… Entonces se me hace la luz, una bombillita se me enciende sobre la cabeza, y digo ¡”idea”!. ¡“Julepe yo”!, ¡Julepe todos, todas y todes! ¡les gallines también! Así que le pego caña al lavado más largo y ruidoso de mi aparato, con centrifugado a mil revoluciones. Se me van a lavar y secar los calzoncillos, que mayormente es lo que más lavo, a velocidad de la luz. ¡Coño! Otra vez la luz. Al parecer desde ahora será lo que más repongamos, como en el supermercado del anuncio.

Es entonces, veinte minutos después, cuando llaman a la puerta… Abro, dos policías como dos castillos aparecen vestidos de azul, les faltaba la camisita y el canesú, para ser canción… Me inquieren para que les dé el carnet de identidad. Yo, obediente, se lo doy, no sea que me esposen y me lleven detenido por poner la lavadora a esas horas. Lo siento agente, he puesto yo también la lavadora porque no tengo posibles para pagar la luz y como esto siga así, tampoco probables. Así que los viajes de solteros en el Love Boat tendrán que esperar a que caiga el meteorito y nos mande a todos a hacer el gilipollas, pero no a los paganinis, a todos, incluso los políticos.

Tras esto caigo en un mar de lágrimas, que empiezan a girar cual agua de lavadora, que arrastra tras de sí, a los agentes, ¡que le vamos a hacer a la fuerza ahorcan! les digo. Tiene razón señor, hace tiempo que aquí no hay condena a muerte, pero no se preocupe, ya estamos todos muertos, no protesta ni el sursum corda, esta intervención la hemos hecho de oficio, ¿sabe usted?, por hacer algo vaya. Una huelga general hace falta dice el número… Sí, puede que tenga razón, pero a los últimos sindicalistas se les vio engullendo marisco al por mayor, en una marisquería, probablemente no hayan acabado, ni consigan acabar hasta que Sánchez emigre.

Rodolfo Arévalo

Nací en Marsella ( Francia ) en 1954. Viví en diversos países debido a los destinos que tuvo mi padre ( diplomático ). Estudié en colegios franceses hasta la edad de 12 años. Estudié bachillerato y COU en el colegio Nuestra Señora del Pilar de Madrid. Estudié música en el Real conservatorio de música de Madrid, formé parte y pertenecí a varios grupos musicales entre ellos “ Los Lobos “. Creé varios grupos musicales de Pop Rock. Toco el bajo y compongo canciones, música y letra. Estudié Fotografía general y publicitaria, diplomatura (dos años) de cinematografía e Imagen y sonido equivalente a Técnico Superior de Imagen y Sonido. Soy socio Numerario de la SGAE desde el 1978. Pertenezco a la Academia de Televisión. Soy un gran lector de libros de ensayo, divulgación y de vez en cuando novela. En el año 1985 Ingresé por concurso oposición a TVE. Fui ayudante de realización y realizador. En el año 2009 me pre jubilaron muy a mi pesar. En la actualidad estudio programas de tratamiento de imagen. He escrito varios guiones de cortometraje y realizado el que se llamó “ Incomunicado “, tengo otros en proyecto. Soy muy crítico conmigo mismo y con lo que me rodea. Soy autor de las novelas “El Bosque de Euxido” y "Esclavo Siglo XXI publicadas en Ediciones Atlantis. También me gusta escribir prosa poética. Me he propuesto seguir escribiendo novela.

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