A propósito de Cuba. La opinión de Francisco Gómez Valencia

A propósito de Cuba. La opinión de Francisco Gómez Valencia. Iustración de Tano
A propósito de Cuba. La opinión de Francisco Gómez Valencia. Iustración de Tano

«Ojalá Cuba termine bien. Lo merecen desde hace muchas décadas; aunque mucho me temo que hará falta mucha sangre para lograrlo como hemos visto tantas veces en similares circunstancias»

Cierta parte de la gente simplemente son relleno, la farsa, el contenido maloliente del contenedor de la basura ideológica.

He visto en las redes unas declaraciones de un actor comunista de tres al cuarto, y coincido con él. Yo también soy superior moralmente a un fascista. El problema es que no sé donde ve tantos fascistas. Claro, si para todo piensa así, entiendo por qué se desvía tanto de la realidad. Presentarse como adalid contra el racismo y la homofobia es fácil, pero creer que todo el mundo a su alrededor lo somos, lo descalifica y borra de la ecuación. Propongo despejarlo de la misma, como a la pobre «x». Este “pollito” es un triste ejemplo de a lo que pueden llegar estos tipejos.

Defender el Comunismo hace peores a las personas. La mayoría de ellos no lo saben porque son políticamente analfabetos. Lo curioso es que las élites políticas, periodísticas, literarias y empresariales que lo impulsan, no lo practican y viven muy bien gracias a proclamarlo e imponiendo sus falsas virtudes.

Durante estas jornadas estamos comprobamos como pierden materia gris. Qué pena dan. Creo que lo saben pero aun así se les escapa por las fisuras de su inexistente moralidad. Pobres seres irracionales que se doblan como juncos por el viento sin llegar a romperse nunca, pues su adaptabilidad al medio del que maman, y gracias a su neolengua creada para salir de estos entuertos, les permiten subsistir aquí. Sí queridos lectores, en España y gracias a nuestro perdón -la gran cagada de los padres de la Constitución en 1978-. Siempre es lo mismo, unos niegan la mayor y otros sencillamente se salen por la tangente.

Ojalá Cuba termine bien. Lo merecen desde hace muchas décadas; aunque mucho me temo que hará falta mucha sangre para lograrlo como hemos visto tantas veces en similares circunstancias. Los Estados Unidos no van a hacer nada ya que en política exterior y sobre este problema estratégico enquistado con los rusos, Biden o Trump son lo mismo. ¿Hispanoamérica? Bastante hacen con defender sus fronteras y admitir las cantidades pactadas con los carteles privados y los Gobiernos en nómina.

La Revolución fracasó desde que los líderes del movimiento dejaron de existir. Ellos mismos ejercieron de capos. Terratenientes en vida y después también pues sus herederos siguen haciendo lo mismo. Vivir del cuento, del miedo a la represión chusca de sus ejércitos bananeros, y especialmente de la venta de estupefacientes, como siempre sucede. Todo es mentira, no hay ideología. El «quid» de la cuestión es manejar y controlar la parte que les toca del mercado de la coca.

Ahora bien y es curioso: otra vez más la inestabilidad de un país hermano -aunque en sus himnos aflore el odio hacia la madre patria-, es aprovechada como arma arrojadiza contra el Gobierno, con la de argumentos que tenemos en casa.

Yo entiendo a los que defienden el régimen autoritario, para ellos es su ensoñación y les permite vivir bien, con plenitud ideológica e inmunidad política. Que te critiquen por decir que Cuba no es una dictadura, en vez de porque estás malversando con el dinero de todos, es un chollo. Aun así: de esta gentecilla, ¿Cuántos conocerán la Historia de Cuba, si se inventan la de España? ¿Alguien en su sano juicio esperaría una condena de los partidos comunistas, parásitos de nuestro débil y enfermo sistema? ¿Algún alma cándida esperaba que la nueva portavoz lo condenara teniendo en cuenta que son sus socios en el actual Gobierno de cohabitación? Pues entonces no nos lo repitan más. Los comunistas españoles defienden la dictadura en Cuba y por ello son malas personas. No nos tratéis como imbéciles que ya lo sabemos y os ganan por goleada…

Podemos criticar, chillar o berrear porque los cubanos no tengan que echarse a comer, o porque les corten Internet para que los youtubers no retransmitan desde su ventana. Incluso algunos se la juegan por mucha «pasta». Contar y denunciar desgracias no tiene precio. Aun así prefiero a los periodistas de guerra. Soy un romántico. Otra posibilidad es desmontar a ilustres personalidades de izquierdas. Y por favor, de entre los nuestros, seleccionen bien, busquen fuentes fiables y acreditadas, no hagan «el caldo gordo» a los «opinaores de postín», cara y cruz de la misma moneda falsa. Almas cándidas supervivientes en los medios afines, bien pagados de esos que parece que “les va la vida en ello” -como dijo «la Calvo»-. Buscan lo de siempre, llevárselo calentito tapando un poco la vergüenza del Gobierno, justificando el silencio para poder seguir opinando más tiempo. Eviten el ruido.

Estoy seguro que muchos lo más que conocen sobre la isla, son las escenas de la peli «El Padrino» -cuando Michael Corleone huye la noche del alzamiento de Fidel. Por cierto: tremenda la escena del beso de la muerte a su hermano Fredo, por traidor. Al haber citado la gran obra de Francis Ford Coppola, muchos dirán “hasta aquí”, y que “vaya nivel”. Es igual. No escribo para quedar bien, de hecho creo que lo que afirmo, “es una verdad tan grande como un puño”. Por tanto no banalizo ni un poco, lo que hago es reclamar públicamente que se deje de usar la desgracia de un pueblo machacado por sus dirigentes desde tiempos inmemoriales.

Yo poco puedo hacer por ellos salvo escribir estas líneas en su honor y recuerdo, exigiendo a mi Gobierno el reconocimiento que se merecen al tratarse de una antigua región española. Algunos dicen que lo que pasa en Latinoamérica es culpa nuestra, ahí me encontrarán pues es verdad. No supieron hacer bien las cosas y España debiera ser una potencia mundial, sosteniendo y desarrollando la Hispanidad, pero… ¿Quiénes somos para hacer eso cuando hemos aprobado una ley educativa que mancilla el castellano? En algunas regiones de nuestro propio país nuestro idioma no es la lengua vehicular. Joder; tenemos tanto que callar. No somos ejemplo de nada.

El nombre del día: España. #SOS_España

Francisco G. Valencia

Francisco G. Valencia

Licenciado en Ciencias Políticas y Sociología por la Universidad Complutense de Madrid en 1994 por lo tanto, Politólogo de profesión. Colaboro como Analista Político en medios radiofónicos y como Articulista de Opinión Política en diversos medios de prensa digital. De ideología caótica aunque siempre inclinado a la diestra con tintes de católico cultural poco comprometido, siento especialmente como España se descompone ante mis ojos sin poder hacer nada y me rebelo ante mí mismo y me arranco a escribir y a hablar donde puedo y me dejan tratando de explicar de una forma fácil y pragmática porque suceden las cosas y como deberíamos cambiar, para frenar el desastre según lo aprendido históricamente gracias a la Ciencia Política... Aspirante a disidente profesional, incluso displicente y apático a veces ante la perfección demostrada por los demás. Ausente de empatía con la mala educación y la incultura mediática premeditada como forma de ejercer el poder, ante la cual práctico la pedagogía inductiva, en vez de el convencimiento deductivo para llegar al meollo del asunto, que es simple y llanamente hacer que no nos demos cuenta de nuestra absoluta idiotez, mientras que la aceptamos con resignación.

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