Tirano Banderas. La opinión de Francisco Gómez Valencia

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Tirano Banderas. La opinión de Francisco Gómez Valencia. Ilustración de Tano

«Lo cierto es que desde que sufrimos la pandemia, no es extraño comprobar cómo el Gobierno se pasa por el arco del triunfo la legalidad vigente para avanzar en su agenda ideológica»

El pasado 14 de Marzo de 2020 asistimos incrédulos al primer «Aló Presidente» de Sánchez. Sin inmutarse nos ocultó que hubo positivos desde enero y aún así permitió los aquelarres del 8-M por su infame acuerdo de Gobierno con Podemos. Por este motivo informó que nos aplicaba -por el artículo 33, es decir, por su «Sanchísima Sanchidad»-, el estado de alarma con las medidas sanitarias recomendadas por los famosos expertos que no existían. La verdad es que casi nadie sabía lo que implicaba el tema ni lo que se nos iba a venir encima por la dichosa enfermedad. La población asumió que el problema era lo suficientemente grave como para aceptar de buena gana las restricciones, puesto que nadie pensaba que fuera a durar tanto tiempo. De hecho el que la oposición en bloque diera el visto bueno inicialmente nos tranquilizo a todos al ver un gran ejemplo de responsabilidad en toda la clase política.

¿Qué es lo que el Tribunal Constitucional ha dictaminado como inconstitucional? Todo lo que afecta a la movilidad, incluidos los cortes de tráfico mediante controles aleatorios para verificar quienes iban por la calle circulando, y por último también declara como ilegal que Sanidad pudiera tomar las medidas que le pareciera oportuno directamente sin dar explicaciones. El Gobierno ayer desde el plasma, es decir, compareciendo sin prensa y por supuesto sin preguntas, reconoce al Tribunal que lo desautoriza, o sea a quienes lo presentaron y curiosamente también a quienes lo aprobaron. Es decir todos. El Gobierno a través de la nueva Ministra de Justicia respeta pero no comparte la sentencia, lo cual últimamente viene siendo habitual de forma peligrosa cuando vienen mal dadas despachando el asunto en cinco minutos. La oposición que apoyó las medidas de Sánchez haciendo un escorzo como en tantas ocasiones, dicen que ya lo avisaron e incluso el PP saca por las redes parte de un discurso de Casado, como si las denuncias y recomendaciones en el Congreso sirvieran o sustituyeran al recurso pertinente que no presentaron. Es más, por la tarde algunos dirigentes seguían intentando explicar el error, derivando la responsabilidad de haber elegido la fórmula equivocada, única y exclusivamente al Gobierno. ¡Hombre! Pues está claro que esa decisión errónea fue decidida unilateralmente, pero que todos le dieron el «sí quiero», es cierto como la vida misma. Por tanto podemos afirmar que tanto el partido del Gobierno como el principal partido de la oposición hicieron mal su trabajo tomando malas decisiones.

Por lo que respecta a Vox, piden la dimisión del Gobierno siendo ellos los que pese a negarse a la primera, afortunadamente denunciaron la mala decisión del Gobierno. Y hay que recordar que también votaron increíblemente «sí» a la primera prórroga. Curioso lo de nuestra oposición. Sin duda los fallecimientos en masa y las morgues impusieron un gran respeto también a la clase política seguramente no preparada psicológicamente ante tal desgracia.

Del Gobierno, la verdad es que nos esperamos de todo. Ellos defienden que el estado de excepción no era pertinente y si el de alarma y se vuelven a sacar de la manga la cifra mágica de las 450.000 personas a las que según el Gobierno, y de nuevo sin ningún criterio científico, ha salvado la vida. Normal por otro lado, pues el estado de excepción implica dar severas explicaciones en el Congreso. Obviamente lo evitaron a sabiendas de la lentitud del Constitucional para poder aprobar todo lo que han legislado con una radical carga ideológica gracias a la maquinaria Frankenstein. Habrá que ver ahora el tema de las multas impuestas. Las denuncias por saltarse el confinamiento, los daños y perjuicios a comercios y empresas cerradas, etc, serán la nueva batalla legal contra el Gobierno, aunque ya veremos a qué subterfugio legal se acogerán para salir del atolladero, puesto que los mejores abogados son los del Estado y sabían sobradamente donde se metían. Desde luego ya nunca podrá haber un Estado de Alarma por una pandemia. Y también la sentencia debería limitar las posibles decisiones totalitarias que se puedan llegar a tomar desde las CCAA en cuanto a los toques de queda.

Lo cierto es que también llama la atención la escasa funcionalidad del Alto Tribunal, que en la mayoría de las ocasiones dicta sentencia tarde, mal o nunca -como en el tema del aborto-. Últimamente se coronan cada vez que urge algún asunto, aunque hay que reconocer que revocaron la inclusión de Pablo Iglesias en el CNI o Rosa María Mateos en TVE, aunque ya después de que hubieran dimitido ambos de sus cargos. Desde luego el abuso de poder mediante la utilización del Real Decreto por parte del Gobierno, sigue siendo defendido como la fórmula correcta, poniendo como excusa que las medidas adoptadas son proporcionadas y necesarias por ser hitos históricos, al conseguirse y consagrarse ciertos derechos fundamentales -según la izquierda-, sin reconocer en nuestro país, como la defensa a ultranza de la VIOGEN, la Memoria Democrática, el «sí es sí» en materia de libertad sexual, la eutanasia, la nueva ley educativa, la próxima Ley de Defensa Nacional -que dará más poder si cabe al Presidente del gobierno-, y sigue y suma; ahora eso sí: ellos dicen que legislan en consonancia con las medidas que se está llevado a cabo en otros países, obviando que en ellos ya existía legislación para pandemias, excepto en Francia a la que también su alto tribunal le tumbó la formula elegida.

El gobierno considera sin sonrojarse que no están tomando medidas abusivas o autoritarias, sino que lo que se esta aprovechando es la situación de la pandemia para avanzar más rápido en otros asuntos bajo el prisma del cambio climático, la digitalización y aplicación de políticas verdes gracias a los fondos resilientes. O sea que todo curiosamente va incardinado. Lo cierto es que desde que sufrimos la pandemia, no es extraño comprobar cómo el Gobierno se pasa por el arco del triunfo la legalidad vigente para avanzar en su agenda ideológica sin mirar hacia atrás.

Finalizamos por hoy reconociendo al pueblo cubano por su esfuerzo por zafarse de la lacra de la dictadura que sufren hace sesenta años, aunque haya gobiernos occidentales como el español que se niegan a reconocerla como tal.

▪️El nombre del día: Cuba. #SOScuba

Francisco G. Valencia

Francisco G. Valencia

Licenciado en Ciencias Políticas y Sociología por la Universidad Complutense de Madrid en 1994 por lo tanto, Politólogo de profesión. Colaboro como Analista Político en medios radiofónicos y como Articulista de Opinión Política en diversos medios de prensa digital. De ideología caótica aunque siempre inclinado a la diestra con tintes de católico cultural poco comprometido, siento especialmente como España se descompone ante mis ojos sin poder hacer nada y me rebelo ante mí mismo y me arranco a escribir y a hablar donde puedo y me dejan tratando de explicar de una forma fácil y pragmática porque suceden las cosas y como deberíamos cambiar, para frenar el desastre según lo aprendido históricamente gracias a la Ciencia Política... Aspirante a disidente profesional, incluso displicente y apático a veces ante la perfección demostrada por los demás. Ausente de empatía con la mala educación y la incultura mediática premeditada como forma de ejercer el poder, ante la cual práctico la pedagogía inductiva, en vez de el convencimiento deductivo para llegar al meollo del asunto, que es simple y llanamente hacer que no nos demos cuenta de nuestra absoluta idiotez, mientras que la aceptamos con resignación.

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