
«Casualidades de la vida, cuando se apagaba el fuego de Japón, Messi lloraba y se encendía la llama de la incertidumbre en el Barcelona…»
Querido Manolo:
Parece que han acabado los juegos olímpicos, del año pasado.
Cuando los hijos de nuestros nietos estudien esto de los juegos, aprenderán que los de Tokio de 2020, se celebraron en el 2021,y que además fueron los primeros que se celebraron sin público.
Imagina una obra de teatro sin espectadores y a los actores recitando a Calderón como si no fuera con ellos, o un restaurante con sus mesas listas y las viandas en sus platos, pero sin clientes para comer lo que el Chef ha preparado, con los camareros sirviendo y retirando mesas y listos para pasar la cuenta a un fantasma que no aparece. Esa es la sensación que me llevo de unos juegos que parece no le han importado a casi nadie.
Después de tantos años, los únicos juegos que todos conservamos en la memoria son los de Berlín del año 36 del anterior siglo. Los nazis, por desgracia tuvieron razón, organizaron unas olimpiadas que todo el mundo recordaría, y así ha sido.
En España, claro está, recordamos los del 92, pero en unos años ni eso quedará, porque aquello ya no representará a los nuevos españoles que nos entran por el Sur.
Nosotros, en este país, como de costumbre seguimos con el eterno retraso en el tiempo y 53 años después tenemos nuestro singular Black Power, con una atleta más conocida por lo que dice que por lo que hace… o por jóvenes que reivindican su parecer político antes que su destreza deportiva.
Nivel Olímpico el nuestro, al nivel de nuestro ministro de deportes, o sea el Multinivel, que ahora es lo que se va a llevar, parece.
Me enteré que habían acabado los juegos porque Messi se iba del Barça, y al parecer a la misma hora que el futbolista sorbía sus lagrimas (como dice Rosa Villacastín), se apagaba el pebetero de Tokio.
Casualidades de la vida, cuando se apagaba el fuego de Japón, se encendía la llama de la incertidumbre en el Barcelona… y lo más socorrido fue volver a decir que Madrid es el culpable..
Nada nuevo como ves. Parece que en París, Macron recogió un testigo de olimpiadas que nadie quisiera recoger. Por cierto, París donde jugará Messi… ¿Ves como todo encaja?
Un abrazo olímpico, amigo.
