
«Manosear el relato de que ya hemos superado lo peor y estamos a niveles del 19 quizás de momento resulta algo obsceno»
Volvemos al día de la marmota donde todos ganan y ninguno pierde si lo analiza algún cargo público. Antes de nada dejar claro que históricamente noviembre es un mes realmente malo para la creación de puestos de trabajo por diversos motivos estructurales que seguramente ustedes ya conozcan y que tienen que ver con el cambio de estación y de hora fundamentalmente, aunque en esta ocasión el buen tiempo característico de nuestro país y las ganas por salir a la calle, han producido algunos aspectos que han provocado “el milagro español”.
Gracias a los buenos datos del Covid del verano (hasta que desde los medios se ha recibido la orden de decir lo contrario), en este mes se han terminado aquellos contratos que de forma increíble todavía sobrevivieron desde finales de verano con la excusa de continuar la obra o el servicio, cuando lo que realmente se ha hecho es cubrir las vacaciones del personal fijo que no pudo descansar en el periodo estival. Por otro lado e igualmente en este mes, el campeonato de la temporalidad llega a cotas absolutamente indignas al estar todos bien vacunaditos, por lo que la falsa seguridad ha hecho volverse locos a muchísima gente por eso de que no va a haber existencias en Navidad por lo de la crisis de los suministros.
Y aprovechando la confusión tenemos la excusa perfecta para justificar la locura colectiva con el «invento yankee» de “Haloween” a comienzos, y la semana del “Black Friday” a finales, por lo que por este motivo este año en el que además han soltado un poco la soga a la hostelería y a los servicios en general, han gestado favorablemente los mimbres necesarios para que se diera la tormenta perfecta.
Quede claro por mi parte que este artículo no es una crítica velada al Gobierno social comunista en sí mismo por ser el responsable del país, sino a todos pues no solo este se ha felicitado bochornosamente por los eventuales resultados mensuales de la mayor lacra que sufrimos junto al de la corrupción endémica. También algunos otros de administraciones inferiores y de distinto signo político han demostrado una vez más que estamos en manos de diecisiete reyezuelos que solo piensan en salvar su trasero, apuntándose los resultados mientras juegan al despiste con los datos y el miedo que genera la dichosa enfermedad.
Los datos del cuento.
Paro registrado: 3.182.687. Otros “no ocupados”: 229.583. Personas con disposición limitada: 294.422. Personas en ERTES: 125.632. Autónomos en cese de actividad: 106.180. Total personas que quieren pero no pueden trabajar: 3.938.504.
Por lo tanto a primera vista aunque se ha mejorado algo respeto a 2019 la realidad es que hay 15.497 personas más en paro que entonces. O sea que manosear el relato de que ya hemos superado lo peor y estamos a niveles del 19 quizás de momento resulta algo obsceno.
Como les decía antes, las estadísticas huelen a podrido según quien las cuente y quien las pague y en el caso, con las oficiales sucede lo mismo, solo que el hedor lo desprende el Gobierno de turno que se vanagloria cuando dan positivo y se desentiende de los mismos echando la culpa a otras administraciones inferiores, a instituciones supranacionales o al mercado internacional cuando sopla el viento en contra.
Y seguimos para bingo con la penuria de siempre que en el caso del invento español, y desde luego menos mal y gracias a la reforma laboral que quieren finiquitar, nos podemos quejar de que en el mes en cuestión se han realizado la friolera de 2.021.546 contratos es decir, 571.736 más que en 2020 (un 39.44% más) de los cuales 282.981 han sido afortunadamente indefinidos aunque dejemos claro que eso a día de hoy, vale menos que un lingote de latón bañado en oro (los fans de “La casa de papel” ya me entenderán cuando llegue su momento). En cuanto a los de carácter temporal, en noviembre la cifra asciende a 1.738.565 contratos de los cuales 12.111 lo son de formación y el resto de otros tipos, y del total lo son a jornada parcial el 29.93%.
Podemos estar contentos e incluso hacer una gran fiesta, de hecho estamos de puente para celebrarlo, porque España, que es la cuarta potencia del €, en el mes de noviembre ha conseguido reducir las listas del paro en 74.381 personas, lo cual si lo cruzamos con los dos millones de contratos realizados, nos da la realidad de la situación del mercado laboral y la inestabilidad crónica en la que vive una gran parte de la sociedad. Si humanizamos las cifras podemos decir que han sido contratadas una o varios veces 1.467.307 personas y de todas ellas solo 279.954 han disfrutado de un contrato fijo, aunque antes indique el valor que hoy en día tienen. Es decir, solo el 19% han vivido por un instante la efímera seguridad que da firmar un contrato indefinido. El resto: 1.201.979 personas, han vuelto a disfrutar del acto de firmar un contrato temporal, lo cual hace que le corresponda 1,45 por cabeza.
Lo cierto queridos lectores es que este Gobierno nos está vendiendo la recuperación como si de ellos dependiera, cuando a lo único que se dedican es a prometer ayudas por doquier, que tardan una vida en llegar por los problemas burocráticos propios de nuestra administración, o no las huelen más que las multinacionales, porque directamente son tan difíciles de conseguir por lo estricto del tema, que al final son unos pocos los que logran llegar a ellas comprobando como de nuevo se pierden ingentes cantidades de recursos por el camino o no se consumen las partidas aprobadas, llegando a donde realmente se necesita un porcentaje ínfimo como por ejemplo pasa con el salario minio vital o a los damnificados por el volcán de La Palma .
El sector público concentra casi el 80% de los nuevos puestos de trabajo creados en 2021 en España. Trabajos no productivos cargados a los Presupuestos Generales del Estado y sostenidos con una fortísima carga impositiva. Deuda pública a mansalva para cubrir las excentricidades y los excesos autoritarios del actual Gobierno y para colmo, una crisis de demanda internacional y energética provocada por China, que nos hace padecer una inflación extraordinaria que encarece más aun los salarios, los cuales salvo para los funcionarios y jubilados no se verán actualizados, aunque incluso para estos lo serán pese a todo también por debajo del nivel de vida, por eso ya están en la calle
¿Qué puede salir mal? Según el Gobierno nada, o sea que… ¡A disfrutar del puente!

