Cada vez que voy conduciendo veo cosas que no creerías. Por Rodolfo Arévalo

Cada vez que voy conduciendo veo cosas que no creerías.
Cada vez que voy conduciendo veo cosas que no creerías.

«Cada vez que voy conduciendo veo cosas que no creerías, como en la película Blade Runner. Coches en llamas ardiendo al borde la carretera o más allá de la autovía»

Según las estadísticas, la tercera causa de muerte en España son los accidentes de tráfico. Para mí es raro que no sean la primera. Cada vez que voy conduciendo veo cosas que no creerías, como en la película “Blade Runner”. Coches en llamas ardiendo al borde la carretera o más allá de la autovía. Vehículos policiales imponiendo las pocas multas que pueden. Deberían ser más, pero curiosamente no están en las rotondas. Pero eso es lo de menos, el origen del problema no es que mucha gente no sepa conducir o le hayan dado el carnet en la tómbola de las fiestas de su pueblo. El problema es que muchas gente no puede conducir porque están a todo menos a lo que importa en ese momento que es conducir, mantenerse con vida y a mantener la integridad física de los demás.

Conducir no es ninguna gilipollez, es algo muy serio, que pasaría si Aldrin o cualquier astronauta se lo tomara como algunos conductores. Nos habríamos estrellado ya varias veces en la Luna o estaríamos a la deriva por esos universos de quién sean. No es que el que conduce desee matar a sus acompañantes o a otros no, es que no se da cuenta porque cree que una vez que le han dado el carnet de conductor, es que está autorizado a conducir; tapando las intersecciones para formar bonitos atascos, leyendo noticias en el móvil, hablando por ese artilugio con su tía Pepa o Juana, que me da lo mismo, pintándose los labios o las cejas, pensando en el polvo de la última noche, etc…

«Conducir es algo muy importante, porque tenemos en nuestras manos una máquina, pero no una máquina de café, una tostadora, o un abrelatas, no, es un arma que puede matar»

Y no, esto no debe ser así, conducir es algo muy importante, porque tenemos en nuestras manos una máquina, pero no una máquina de café, una tostadora, o un abrelatas, no, tenemos en nuestras manos un arma que puede matar, a nosotros o a otros. La señora que cruza el paso de cebra, el guardia de la porra, el cartero que llama dos veces, el que está “empanao” por las mañanas y cruza en rojo en paso de cebra. etc… ¿Para qué se necesitan las guerras si el campo de batalla está perennemente abierto a las ametralladoras circulantes irresponsables?

Sí, el semáforo acaba de cambiar a rojo, ¡párate! por ¡tutatis!, ¿cuánto antes vas a llegar a tu cita, diez segundos, treinta, un minuto más tarde? Y tu “mujer de blanca piel y atraso madrugador” no te sería más rentable levantarte diez minutos antes “pa” lo del rímel que te pones en el coche. Y tu intrépido Fitipaldi que haces regates mañaneros como si estuvieras en una pista de esquí, ¿es que no puedes subir a la sierra el fin de semana a hacer un slalom gigante o qué? Yo estoy postrado en esta silla de ruedas por tu culpa dice el tetrapléjico, cuantas veces no te habrá deseado lo peor, por muy cristiano que sea? ¿cuánta culpa puede aguantar un ser humano habiendo lesionado o matado a otro en tiempos de paz? ¡Si es difícil tras una guerra, ni te cuento en la paz!

«Claro que psicópatas los hay en todo tiempo y lugar. Lo malo es que ya no hay psiquiátricos para internar»

Claro que psicópatas los hay en todo tiempo y lugar. Lo malo es que ya no hay psiquiátricos para internar. ¿Es que la gente, los que te rodean no valen una mierda?. ¿Puedes pensar por un momento que el muerto o lesionado o paralizado, puedes ser tú? ¿No, “pa” qué, “pa” qué, “pa” qué? Yo soy invencible soy el guapo, el triunfador o la triunfadora o guapa de la película, aquí hago uso de la diferenciación masculino y femenino, aunque igualados están en irresponsabilidad, y en muchas cosas más, en lo único en que no están igualados es en sexo y si fuera así sería deprimente.

Yo, yo, yo, yo y yo, y mis circunstancias y los demás que se vayan jodiendo. Esto por una parte, digamos los agresivos, pero por otro lado están los que carecen de nervios y reflejos para, digamos, conducir si es que conducen, de una manera aseada. Esos que parece que se han montado en un automóvil ayer por primera vez y van cagaditos de miedo y no por la derecha, no, van por la izquierda Jatetú. A ver, cuando hay dos carriles uno es para circular, y el otro para adelantar, no para ganar la carrera de Le Mans, cuando hay tres el de la derecha es para circular a menos velocidad, pero no parado ¡joder!, el de en medio para ir un poco más rápido en caso de que el de la derecha esté saturado y el de la izquierda es para adelantar a los del centro, no para salir disparado directamente a la estratosfera, ¡cojones!

«Las estadísticas dicen que vivimos en una sociedad decadente a la que le quedan tres telediarios, porque somos, muy, muy brutos Jatetú»

Las incorporaciones en autovías se han de hacer igualando la velocidad en el carril de aceleración a la velocidad de los que van por la derecha y luego entrar entre dos coches, no para pararse tranquilamente a esperar poder entrar en un hueco. Vamos sincronización, y tú, hijo de puta no aceleres para joder al que quiere entrar, la carretera también es suya aunque lleve el seiscientos de la canción. En las rotonda si vas a salir no salgas desde el centro que te pasas cien pueblos, colócate, si no vienes ya de hecho colocado que es lo que parece, en tu derecha en la salida anterior a la tuya. ¿Tan difícil es? Pues eso, que las estadísticas dicen que vivimos en una sociedad decadente a la que le quedan tres telediarios, porque somos, muy, muy brutos Jatetú. Y puede que sea verdad. A ver si todos podemos llegar al 2020 aunque sea el de la decadencia total. FELIZ NAVIDAD Y LO QUE SEA AÑO 2020.

Rodolfo Arévalo

Rodolfo Arévalo

Nací en Marsella ( Francia ) en 1954. Viví en diversos países debido a los destinos que tuvo mi padre ( diplomático ). Estudié en colegios franceses hasta la edad de 12 años. Estudié bachillerato y COU en el colegio Nuestra Señora del Pilar de Madrid. Estudié música en el Real conservatorio de música de Madrid, formé parte y pertenecí a varios grupos musicales entre ellos “ Los Lobos “. Creé varios grupos musicales de Pop Rock. Toco el bajo y compongo canciones, música y letra. Estudié Fotografía general y publicitaria, diplomatura (dos años) de cinematografía e Imagen y sonido equivalente a Técnico Superior de Imagen y Sonido. Soy socio Numerario de la SGAE desde el 1978. Pertenezco a la Academia de Televisión. Soy un gran lector de libros de ensayo, divulgación y de vez en cuando novela. En el año 1985 Ingresé por concurso oposición a TVE. Fui ayudante de realización y realizador. En el año 2009 me pre jubilaron muy a mi pesar. En la actualidad estudio programas de tratamiento de imagen. He escrito varios guiones de cortometraje y realizado el que se llamó “ Incomunicado “, tengo otros en proyecto. Soy muy crítico conmigo mismo y con lo que me rodea. Soy autor de las novelas “El Bosque de Euxido” y "Esclavo Siglo XXI publicadas en Ediciones Atlantis. También me gusta escribir prosa poética. Me he propuesto seguir escribiendo novela.

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