Poesía universal, como los sentimientos. Por Antonio Ramírez

Poesía universal, como los sentimientos

«¡Oh, capitán!, ¡mi capitán» pertenece a esos poemas que Walt Whitman legó a la literatura mundial. Poesía universal, como los sentimientos»

Uno de los poemas que conforman ese compendio universal poético que es «Hojas de hierba» nos recuerda de la intemporalidad de los sentimientos y su expresión. «¡Oh, capitán!, ¡mi capitán!» pertenece a esos 400 poemas que el norteamericano Walt Whitman, uno de los poetas más influyentes de todos los tiempos legó a la literatura mundial.

Libro de referencia en universidades de todo el planeta, y en el público amante de la poesía en general, nos relata de los sentimientos, pero igualmente de nuestra necesaria vocación y dedicación a la naturaleza; de lo humano, de lo bueno y lo no tan bueno.

Whitman, un pensador para la historia, comenzó autofinanciándose su obra y en esa tenacidad nunca pudo imaginar de la trascendencia de ella en el futuro del momento que le tocó vivir, hace dos siglos. Imprescindible para cualquier amante de las letras y la vida en sí.

Antonio Ramirez Velez

Indígena melillense con varias decenas de años a mis espaldas. Periodista de profesión y dedicación institucional desde hace muchos años en lla Ciudad Autónoma de Melilla, anterior Ayuntamiento, con una paso también en la Administración del Estado, Delegación del Gobierno. Responsable en diversas legislaturas de gabinetes de prensa y relaciones institucionales, comencé a entender, hace tiempo ya, que el poder es un mar de ambiciones y conjuras permanentes y por ello la verdad, cuando sobrevive, vale su precio en oro. Mi paso por medios de comunicación, tanto públicos, como privados, me enseñó de la gran asignatura pendiente que tienen, aún, generaciones de periodistas sobre la consideración de su profesión y la dignificación de la misma.

Lector aplicado, que intento ser, concibo a los libros como uno de los últimos reductos de la libertad de pensamiento, generadores de opinión y salvaguarda, por ello, de la voluntad. Lo único que no nos puede ser arrebatado (Víktor Frankl).

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