La vida y la naturaleza: Hacia rutas salvajes. Por Antonio Ramírez

La vida, la naturaleza: Hacia rutas salvajes
 

“Hacia rutas salvajes es un canto para la conciencia acerca que nuestra vida depende y dependerá de como respetemos al medio ambiente”

 
Un clásico de la literatura de viajes y aventuras, como lo es “Hacia rutas salvajes“, pone el dedo en la llaga sobre la importancia de la naturaleza y el cuidado de ella, incluso siendo una historia no exenta de polémica ante lo sucedido.
 
Jon Krakauer, autor de otros título célebres e igualmente relacionados con el espacio natural, nos propone en esta obra una incursión al medio ambiente, a su respeto, en la decisión de un joven que se internó en solitario por tierras de Alaska. Previamente abandonó su vida convencional, regalando todo su dinero, abandonando sus propiedades y, soñando con una vida salvaje, se adentró en las profundidades de un mundo natural no exento de peligros, pero de enorme belleza.
 
Esta obra incitó a algunos en catalogarlo como un intrépido idealista, pero a otros, como un loco y un ingenuo sin el menor conocimiento del entorno natural en el que se adentró.
 
Chiris McCandless, que así se llamaba el aventurero, remitió estas palabras a un conocido antes de desaparecer (su cuerpo apareció cuatro meses después del inicio de su periplo): ” No eches raíces, no te establezcas. Cambia a menudo de lugar, lleva una vida nómada…“.
 
Imprudencia o idealismo sobre la imprescindible conservación del medio natural, Hacia rutas salvajes es un canto para la conciencia acerca que nuestra vida depende y dependerá de como respetemos al medio ambiente. Es una obra de gran belleza y necesaria didáctica.
 

Antonio Ramirez Velez

Indígena melillense con varias decenas de años a mis espaldas. Periodista de profesión y dedicación institucional desde hace muchos años en lla Ciudad Autónoma de Melilla, anterior Ayuntamiento, con una paso también en la Administración del Estado, Delegación del Gobierno. Responsable en diversas legislaturas de gabinetes de prensa y relaciones institucionales, comencé a entender, hace tiempo ya, que el poder es un mar de ambiciones y conjuras permanentes y por ello la verdad, cuando sobrevive, vale su precio en oro. Mi paso por medios de comunicación, tanto públicos, como privados, me enseñó de la gran asignatura pendiente que tienen, aún, generaciones de periodistas sobre la consideración de su profesión y la dignificación de la misma.

Lector aplicado, que intento ser, concibo a los libros como uno de los últimos reductos de la libertad de pensamiento, generadores de opinión y salvaguarda, por ello, de la voluntad. Lo único que no nos puede ser arrebatado (Víktor Frankl).

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