Andrea Camilleri: Venganza y humor. Por Antonio Ramírez

Venganza y humor: Andrea Camilleri. Un hilo de humo

“Un hilo de humo nos traslada, de manera socarrona e inteligente, Andrea Camilleri a su amada Sicilia de finales del siglo XlX”

Magistral, como siempre, el prolífico autor italiano Andrea Camilleri, nos lleva, mediante esta genial historia de venganza a esos parajes que siempre dominó como pocos escritores del siglo XX y de el primer cuarto de este XXl.

La fina ironía, el costumbrismo y la tradición, que conoció extensamente, hacen de cada relato de de este excepcional escritor europeo, una aventura de tan sencilla y apasionada lectura que el lector desea no termine en sus páginas finales.

Un hilo de humo” nos traslada, de manera socarrona e inteligente, Camilleri a su amada Sicilia de finales del siglo XlX y a las relaciones entre diferentes empresarios con buenas dosis de humor. La corrupción, la venganza, los hitos de clases en esa bella isla-región de Italia; sus adentros en lo más profundo de la sociedad son tratados con un sarcasmo agradable y generoso.

Andrea Camilleri, escritor, guionista de teatro y televisión está en la memoria imperecedera de las letras italianas y de todo el mundo. Célebre por la creación de numerosos personajes y el relato de infinidad de historias, nos dejó entre ellos al Comisario Montalbano, protagonista de una serie de novelas y temporadas de televisión, inolvidable.

Antonio Ramirez Velez

Indígena melillense con varias decenas de años a mis espaldas. Periodista de profesión y dedicación institucional desde hace muchos años en lla Ciudad Autónoma de Melilla, anterior Ayuntamiento, con una paso también en la Administración del Estado, Delegación del Gobierno. Responsable en diversas legislaturas de gabinetes de prensa y relaciones institucionales, comencé a entender, hace tiempo ya, que el poder es un mar de ambiciones y conjuras permanentes y por ello la verdad, cuando sobrevive, vale su precio en oro. Mi paso por medios de comunicación, tanto públicos, como privados, me enseñó de la gran asignatura pendiente que tienen, aún, generaciones de periodistas sobre la consideración de su profesión y la dignificación de la misma.

Lector aplicado, que intento ser, concibo a los libros como uno de los últimos reductos de la libertad de pensamiento, generadores de opinión y salvaguarda, por ello, de la voluntad. Lo único que no nos puede ser arrebatado (Víktor Frankl).

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