Salgo al fin por la puerta preguntándome: ¿no será acaso un autómata con apariencia humana? ¿y si se tratara de una espía libanesa destacada en misión especial?
Dos escenas de costumbres. Por Diego Pardos

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Salgo al fin por la puerta preguntándome: ¿no será acaso un autómata con apariencia humana? ¿y si se tratara de una espía libanesa destacada en misión especial?

«En este país somos muy de tirar hacia adelante sin gozar de un buen gobierno, aunque no hay mejor terapia que unas pequeñas vacaciones sin hablar ni pensar en ellos».

«Así va España, sin gobierno, a trompicones y a empellones, aunque ya si eso sigo otro día, pues de imperios, cuernos y herencias sobra material».

Entremés situando de camino al pan de cada día de tipo campesina y blanquita a poder ser y los «Encuentros en la siguiente fase» que suscita.

Es martes y comenzamos la mañana con una obra de pintura titulada Nocturno del pintor costumbrista Mauricio Rizo.

Nos adentramos en esta espléndida mañana de febrero con el cuadro titulado «Escena costumbrista en el Alcázar de Sevilla».

Finalizamos la semana, con una obra simpática del pintor costumbrista polaco Henry Mosler titulada la Tormenta que se aproxima.

Finaliza la semana, y hoy viernes, os traigo una pintura de Fidel García impregnada de color y de vida titulada Una vida una flor.

La Paseata abre su rotativa de una forma diferente con la colaboración de Félix López García y la obra Sevilla de Manuel García Rodríguez.

Os traigo una obra titulada Postigo del aceite, de un artista, que durante muchos años ha sido embajador de su tierra, Manuel Fernández García.

Un hilo de humo nos traslada, de manera socarrona e inteligente, Andrea Camilleri a su amada Sicilia de finales del siglo XlX.