
«Cuando desde algunos partidos se trata de calificar a algún diputado de tránsfuga, se está atentando contra el Estado de Derecho y la libertad de voto»
Cuando desde algunos partidos se trata de calificar a algún diputado de tránsfuga, sin que haya motivos que lo justifiquen, se está atentando contra el Estado de Derecho y la libertad de voto. Esto es muy grave. Los diputados tienen el derecho y el deber de votar en conciencia sobre cualquier asunto. El hecho de que parezca que es obligatorio ceñirse a lo que diga el cabeza de grupo, es una mera ficción, es una manipulación descarada del sistema, porque de hecho si fuera así dejarían de tener sentido las propias elecciones generales, puesto que sí, se vota a una lista, pero esta puede tener variedad de opiniones y criterios, si no, hablamos de una dictadura y no de una democracia.
España es una democracia, hasta dónde yo sé, ¿O me equivoco?, en ese caso ¡Dejen de tomarnos el pelo!, con una Constitución que no debe permitirse se pasen algunos diputados por el arco del triunfo, incluida la Presidenta del Congreso, Meritxell Batet, no acatando las reglas de funcionamiento de votaciones como en el caso del diputado del PP que equivocó su voto y pidió que fuera anulado y poder volver a votar. Además todo el asunto tiene muy mala pinta porque la mucha o poca amistad que pueda tener o no una presidenta del Congreso con el presidente del gobierno, no le da derecho a usar sus potestades como armas partidistas.
Precisamente lo malo de este gobierno es que parece una reunión de amiguetes, una “pandi”, que al parecer busca tener también un destino en lo que de cercano y universal pueda tener la política española. Ya lo documentó un Generalísimo que tuvimos por aquí y que costó cuarenta años remover de su poltrona: “España es un destino en lo universal”. No hagamos que el destino de las votaciones de los congresistas sean un destino en una igualdad y el fraude a los votantes.
Recuérdese aquello que muchos de ustedes no supieron nunca porque les pilló o muy jóvenes a no nacidos, el “mantenga limpia España, es tan bonita”, ahora yo añadiría “mantenga limpia la política y el Congreso, los votantes lo queremos como una patena”. Esto se va pareciendo cada vez más a esa época de la dictadura, que yo tuve la oportunidad, por suerte o por desgracia, de vivir por lo que sé de lo que hablo.
Ha habido durante la pandemia del Covid, y precisamente por la imposibilidad de llevar un desarrollo normal de las instituciones, algo parecido al chalaneo, por usar un término que todos entendamos, impropio de un país serio y demócrata del siglo XXI. Por favor señorías, ya saben ellos a quienes me refiero, no hagan que el ambiente se caldee tanto que vayamos a revivir los años treinta del siglo pasado, creo que ya se tuvieron demasiados desacuerdo, desmanes y muertos. Hoy en día teniendo la suerte de reunir en el Congreso una variedad de partidos con ideas diversas, algunas opuesta y otras vagamente cercanas, nada impide que, de manera civilizada y sin recurrir a malas artes, absolutamente todo pueda consensuarse.
Si alguno no lo cree así es que no cree en la democracia y entonces sobra en el Congreso. Si el problema es que la mitad del hemicirco, insisto en el término, porque hoy día lo parece, no es capaz de usarlo para lo que sirve que es dialogar y acordar, apaga y vámonos, porque así no se llega a ninguna parte. Si yo fuera un observador Europeo esperando ver una condiciones determinadas para ofrecer dinero al Reino de España, estaría francamente desesperado. No sabría con que tipo de bacilo quedarme. Porque toda la zona siniestra de ese hemicirco, parece no tener en cuenta que han sido votados por el pueblo y lo representan, y los han elegido para entre otras cosas mantener las legalidades de la Constitución y de las instituciones de Estado vigentes.
Si dudamos por un momento de la sinceridad de la acción de una presidenta del parlamento, qué no podremos dudar del resto de personas que lo forman. Ojo señores diputados tengan mucho cuidado que los Españoles en general pueden carecer de cultura política, pero desde luego no carecen de moralidad y estas cosillas, repetidas una y mil veces acaban cansando al más pintado y pacífico votante. Luego saldrán los medios afines a la siniestra del parlamento, para loar las virtudes de los agentes intervinientes, pero oiga lo mismo que el dicho de: ”La policía no es tonta”, en España afortunadamente una gran parte de su pueblo tampoco lo es. Por esto, cuando desde algunos partidos se trata de calificar a algún diputado de tránsfuga, se está atentando contra el Estado de Derecho y la libertad de voto, en definitiva contra el derecho de todos los ciudadanos.
